El mercado de Boca: de pensar en refuerzos con valor de reventa a buscar resultados ya

Alfaro charla con Marcone, uno de los últimos refuerzos de Boca
Alfaro charla con Marcone, uno de los últimos refuerzos de Boca Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Franco Tossi
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22 de junio de 2019  • 23:59

Las escasas consagraciones del mandato de casi ocho años de Daniel Angelici, sin ningún título internacional, traen consecuencias en el mercado de pases. En el año en el que apostar absolutamente todo por la Copa Libertadores podría ser un salvavidas para el oficialismo de cara a las elecciones de diciembre, hay un ambiente a contramano de lo esperado: inseguridades y contrapuntos a la hora de las contrataciones que desnudan a un Boca desesperado y con miedo a fallar. Otra vez.

El tema de los considerables gastos que hace la institución xeneize para incorporar jugadores de peso, sin obtener posteriormente los resultados esperados, es una de las cuestiones centrales por las que dirigentes e hinchas tienen permanentes dolores de cabeza: Boca hace tiempo que le cuesta jugar bien y la gran mayoría de sus jugadores no brinda su más alta versión. Y aunque así y todo se las arreglan para sobreponerse, gracias a esa misma jerarquía que contienen los apellidos importantes, casi nadie se confía. Por eso muchos se hacen la clásica pregunta: "¿Y si dejan de desperdiciar dinero y miran a los juveniles que hay en el club?". Y ese es el interrogante que recibió Nicolás Burdisso, director deportivo, en estos días durante una entrevista. Pero respondió lo siguiente:

"Yo busco realidades. Necesito asegurar jugadores de jerarquía y que rindan ya. Vine a Boca a ganar", fue la respuesta del exzaguero. A la par de ese pensamiento basado en la necesidad de respuestas inmediatas dentro de la cancha (y pensando en la Copa Libertadores, la obsesión), Burdisso sigue a la expectativa de la llegada o no de su amigo, el italiano Daniele De Rossi (35 años), tras su emocionante despedida de Roma, su casa durante 18 temporadas, y en medio de la incertidumbre acerca de dónde recalar. Aún no hay respuesta, los días avanzan y los octavos de final ante Athletico Paranaense se acercan, pero la entidad azul y oro suma apenas un refuerzo, por más que está cerca de cerrar la llegada de Toto Salvio (ver aparte).

Si los dirigentes precisan que los futbolistas que incorporan se pongan la camiseta y exploten su nivel al máximo, ¿qué seguridad hay de que De Rossi se va a adaptar rápidamente al ambiente del fútbol argentino, que contiene un estilo muy diferente tanto adentro como afuera del campo en comparación al calcio? Es indudable su jerarquía, el peso de su nombre y su enorme figura como para romper el mercado nacional, pero es imposible afirmar que esa apuesta pueda resultar ser un éxito. El propio Carlos Tevez lo sufrió: volvió en plenitud en 2015 (su último partido en Europa había sido nada menos que la final de la Champions League con Juventus), pero le costó reinsertarse en el roce del fútbol argentino. Ahora, además, el deseo de Burdisso va en contra de la política de Angelici: no estaría incorporando un jugador que tuviera valor de reventa.

El dilema va de un extremo a otro. De la experiencia a la juventud. El vaivén emocional en Boca es tan grande que esos dos puntos pueden chocar. Porque si Burdisso y compañía quieren jugadores que rindan ya, ¿por qué no se le puede dar un lugar a Nicolás Capaldo? La llegada de refuerzos en esa zona taparán a un chico que disputó una final (la Copa de la Superliga, ante Tigre) y estuvo a la altura de las circunstancias. ¿Por qué no va a tener la capacidad de rendir en otros partidos? Un espejo es Marcelo Weigandt en el lateral derecho, una posición en la que Boca se la pasó trayendo refuerzos: se puso la camiseta en tres encuentros oficiales y aprobó en todos.

Otra de las contradicciones pasan por el futbolista que desvive a Gustavo Alfaro: Maximiliano Meza (26), futbolista de Monterrey y mundialista en 2018. La entidad mexicana pide que se ejecute la cláusula de rescisión (17 millones de dólares), algo "imposible", según reconoció Burdisso. Sin embargo, es una cifra cercana a la que se ofreció para incorporar a Marcos Acuña del Sporting Lisboa, de Portugal, hace seis meses: "Pusimos 15 millones y nos dijeron que no", aseguró el presidente de Boca. Y aunque en el pasado gastaron cifras altas por Iván Marcone (8.500.000 dólares) y Carlos Izquierdoz (7 millones de dólares), hombres que hace rato están en bajo nivel, también ingresaron números grandes por las ventas de Wilmar Barrios (16 millones de dólares), Lisandro Magallán (9 millones de euros) y el juvenil Leonardo Balerdi (18 millones de euros). Y los hinchas, ante eso, también dan su diagnóstico: sienten que los dirigentes deben arriesgar más e ir con decisión por los jugadores que desean.

Boca está claro que quiere comprar. Y si la cifra por Meza es considerada altísima y no se puede pagar, hay otras opciones más económicas en otros puestos necesarios. Como Ever Banega (30), por el cual Sevilla pide un número accesible. "La negociación no es difícil. El tema es acercarse a su sueldo. Cobra mucho", le habían dicho a la nacion desde la dirigencia. Con el "no" de Banega, el camino de Boca lo volvió llevar a De Rossi: ¿Cómo harán para pagarle a una estrella mundial como él, aunque venga solo un pequeño tiempo?

El que entraría dentro de la "filosofía Angelici" sería Jan Hurtado, delantero venezolano de 19 años que está en conflicto con Gimnasia. Una apuesta a futuro, como cuando a principios de año Boca incorporó al central de Rosario: Gastón Ávila (17 años).

Boca, por ahora, solo sumó al enganche Alexis Mac Allister, que tiene 20 años pero el club xeneize lo sumó a préstamo, sin opción de quedárselo porque fue Brighton quien se lo compró a Argentinos. ¿Boca está apuntando bien en el mercado de pases? Por ahora no hay grandes avances y sí muchas dudas.

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