El nuevo Boca: virtudes y defectos en el arranque del ciclo de Miguel Ángel Russo

Miguel Ángel Russo volvió a Boca con una victoria en el estreno
Miguel Ángel Russo volvió a Boca con una victoria en el estreno Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
Franco Tossi
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17 de enero de 2020  • 07:32

El segundo ciclo de Miguel Ángel Russo en Boca tuvo su comienzo dentro de la cancha en el amistoso que su equipo le ganó por 2-0 a Universitario, de Perú, en San Juan. Se observaron las primeras intenciones del nuevo estilo, aunque también el nuevo técnico debió meter mano rápido para ajustar detalles que le van facilitando conclusiones de cara a lo que habrá que trabajar y con qué jugadores.

Un minuto y medio tardó en levantarse para indicarle a Reynoso que se acercara a la posición de Campuzano. Es que, segundos antes del arranque, expuso lo que pretendía: "Quiero buen trato de la pelota y orden". Del primer aspecto, estaba claro, debía hacerse cargo Bebelo, en su nueva posición: fue interno con Barros Schelotto y volante por izquierda con Alfaro, pero Russo lo colocó de doble cinco, al lado del colombiano.

Gol de Villa: el colombiano anotó el 1-0 de penal
Gol de Villa: el colombiano anotó el 1-0 de penal Crédito: Marcelo Aguilar

El problema estuvo en que el cordobés volvió a mostrar ese rendimiento irritante: con algunos pases simples sorteó la presión alta que impuso el conjunto peruano, pero también tuvo una imprecisión y momentos de intrascendencia. Si el encargado de darle una buena orientación a los ataques no está en sus mejores días, Boca va a tener complicaciones para jugar bien. Así, más allá del triunfo xeneize, los 90 minutos no resultaron atractivos, porque el rival nunca exigió a Marcos Díaz, el reemplazante del lesionado Andrada.

Además, como es lógico, las dificultades del volante para marcar hacen pensar que la incorporación a préstamo de Guillermo Fernández, más conocido como Pol, será una opción importante para ese lugar: jugador con dinámica, buen dominio de balón y compromiso en el aspecto defensivo.

El orden también sufrió falencias. La última línea estuvo algo dubitativa en ciertas acciones e imprecisa con la pelota. Se vio que la intención es que la salida sea más prolija, pero tuvo inconvenientes y deberán estar encima. Porque Buffarini, López, Izquierdoz y Fabra, los cuatro de anoche, son los probables titulares para reanudar la Superliga ante Independiente. Por otro lado, fue notorio el desconcierto las pocas veces (solo en el primer tiempo) que Universitario cruzó la mitad del campo con buenas intenciones: Boca no siempre se adelantó en el campo con orden de líneas y creó espacios que los limeños no aprovecharon.

En cuanto a la estructura de Boca, se vieron dos posturas en el 4-4-2. Aquello lo marcaban los volantes externos: cuando tenían la posesión, Salvio y Villa se cerraban para que los laterales tuvieran más espacio para ser ofensivos; cuando la pelota era del rival, ocupaban todo el ancho del campo, como en gran parte del ciclo Alfaro. Una idea ofensiva diferente que puede resultar mejor si en esos puestos particulares se ubican apellidos que puedan acoplarse al fútbol interno de Reynoso o Pol.

El festejo de Boca tras la victoria sobre Universitario de Perú
El festejo de Boca tras la victoria sobre Universitario de Perú Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

Porque Salvio sigue demostrando que tiene la técnica, inteligencia, visión y cambio de marcha justa para poder adaptarse, pero Villa necesita estar cerca de la banda, con espacios para explotar su velocidad y aceleración y tener el campo de frente, algo que no conseguirá si se centra. Por eso, el concepto duró poco: antes de los 20 minutos, Russo abrió definitivamente al colombiano. Y Salvio lo copió. En efecto, los laterales estuvieron más limitados a verticalizar.

"Dudas sobre mis jugadores, no tengo. Dependerá del nivel de cada uno, pero confío en ellos. Tenemos poco tiempo, pero nos iremos conociendo", analizó el técnico sobre la actuación global y algunas cosas que pudieron no gustar: lejos estuvo de ser un buen partido para Boca.

Carlos Tevez fue una de las noticias agradables. Sin la llegada de Paolo Guerrero, el DT debe definir a su N°9. Al menos ayer, Carlitos cumplió esa función de los viejos tiempos: debió aguantar las embestidas de los centrales y el capitán (Russo le mantuvo la cinta) estuvo a la altura, pivoteando seguido y siempre con éxito para descargar a los que atacaban de frente. De hecho, la mejor situación de Boca, sobre el epílogo de la primera etapa, comenzó así: en el área chica, Tevez descargó hacia atrás con un taco, Reynoso la metió al medio y Soldano la pisó hacia atrás para la llegada frontal y veloz de Fabra, que no pudo convertir.

Sin embargo, el que encontró el gol fue Ramón Ábila, que ingresó en el segundo tiempo: a los 22 minutos, cabeceó un centro preciso de Obando (también entró en la segunda parte) y puso el segundo. El primer gol lo había convertido Villa, de penal, apenas volvieron del descanso. De todas maneras, Wanchope opacó su reencuentro con la red al ser expulsado por Pitana, a falta de siete minutos, por protestar, algo innecesario en un amistoso.

La cara de Russo fue muy seria durante la caminata del cordobés al vestuario: "No me gusta quedarme con diez, pero lo hablaré con él. La idea es que dejemos el pasado y miremos de ahora en adelante", expresó Miguel en conferencia.

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