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La barra brava de River quedó en medio de la escena después de las dos muertes y los trece heridos que dejó el enfrentamiento con sus pares de Newell´s, en la ruta Panamericana, a la altura de Zárate. Los hinchas rosarinos aseguran que Los Borrachos del Tablón les tendieron una emboscada, versión que abonaría las últimas investigaciones de la Justicia.
El luctuoso enfrentamiento de anteayer no fue el primero en el que la Nueva Ola (así los definen los policías que manejan la seguridad en los partidos de fútbol) de violentos millonarios estuvo presente. El domingo 2 del mes último, la barra de River, que iba a Santa Fe para el partido con Colón, se cruzó con los hinchas de Central que viajaban a La Plata para el match con Gimnasia. Hubo tres heridos de bala.
La barra brava de River sufrió bastantes cambios en los últimos tiempos. Hasta el año último era comandada por El Zapatero, que en un principio era acompañado por Luisito y El Diariero, quienes se vieron involucrados en la muerte de un hincha de Independiente, tras lo cual se perdieron sus rastros.
En la segunda línea se aglutinaban personajes como Joe y El Turco. Esta gente intentó un blanqueo , al estilo de La 12 , la barra brava xeneize, que se constituyó como sociedad sin fines de lucro en la época de José Barritta, El Abuelo. Este grupo se dedicó a la organización de rifas, donaciones y el armado de visitas de los jugadores millonarios a distintos hospitales y comedores, sobre todo al Hospital Garrahan. La mayoría de sus integrantes tiene más de 30 años e intentó, al menos de la boca para afuera, despegarse de la violencia.
Sin embargo, el 10 de marzo de 2001, en un viaje a Córdoba para un partido con Talleres, la policía detuvo a 45 hinchas de esa segunda línea de la barra millonaria, que portaban armas de grueso calibre, armas blancas, cocaína y billetes falsos por un total de 3000 dólares. El 21 de enero de ese mismo año, en Mar del Plata, el clásico entre River y Boca fue suspendido por los enfrentamientos entre la policía y los hinchas más violentos del club de Núñez.
Más tarde, el 10 de febrero, en la primera fecha del Clausura, un grupo entró en la tribuna del Monumental encapuchado, mostrando una bandera de Boca. Christian Mayer, integrante del grupo de El Zapatero, fue condenado a realizar trabajos de utilidad pública.
A fines del año último el poder de El Zapatero estaba debilitado. Sus decisiones no eran apoyadas por la mayoría de los nuevos integrantes de la barra. Las apretadas que sufrieron los jugadores de River después de haber perdido tres clásicos seguidos con Boca, en mayo de 2000, habrían sido las primeras muestras de poder paralelo de La Nueva Ola , jóvenes de entre 20 y 25 años, integrantes del grupo llamado Los Patovicas, liderados por Alan, Adrián y Pitu.
El 3 de marzo de 2002 la barra de River emboscó a la de Nueva Chicago en Udaondo y Libertador, pero alguien les habría avisado lo que pasaría a los de Mataderos, que llegaron preparados. Conclusión: varios hinchas millonarios terminaron en el hospital con puñaladas y balazos.
Eso fue determinante para que los Nuevos asaltaran el poder . Una versión indica que se votó entre los referentes, pero otra señala que los grupos antagónicos se iban a enfrentar en la primera fecha del torneo Apertura. Eso nunca pasó porque, imprevistamente, todo terminó en un choque con hinchas de Newell´s. Y, supuestamente, se pactó entre ambos sectores, la Vieja Guardia y La Nueva Ola, la convivencia. No obstante, hoy está claro que los que marcan el paso son Los Patovicas, quienes, como si fuesen políticos, prometían en su candidatura respaldo económico, elementos de logística para la hinchada y mano dura con las barras rivales. La aberrante idea era volver a poner a la barra brava de River entre las más violentas.
El grupo lo integran unos 50 individuos, la mayoría con cuerpos trabajados en gimnasios y cabello corto. Este sector aglutina el 40 por ciento de la barra de River. Según fuentes policiales, sus integrantes son mucho más difíciles de llevar. Los que mandan son 20 y ellos organizan los viajes de corta y larga distancia para ver a River. Además, son socios del club.
Según fuentes judiciales, este grupo no tiene un mal pasar económico. Los de mayor rango suelen vestir buena ropa y moverse en camionetas 4 x 4 o en los famosos y caros tunnings ( autos preparados para correr picadas). Con respecto a lo sucedido anteayer, se comentó que en la barra brava de River hubo tres heridos de bala que no fueron registrados por los investigadores, ya que fueron trasladados, en autos particulares, a distintos hospitales lejanos al lugar de los hechos (uno habría recalado en Tigre). Testigos aseguran que hubo varias camionetas y que los barras millonarios se comunicaban entre sí a través de handies.
Lamentablemente, Los Patovicas lograron su cometido: poner a la barra brava de River entre las más violentas del fútbol argentino.
Frente a los hechos violentos producidos anteayer en la ruta Panamericana entre hinchas de River y de Newell´s, el vicepresidente 1° de la entidad de Núñez, Julio Macchi, consultado por LA NACION, dijo: "River no tiene ninguna responsabilidad ni se ve involucrado en lo que pasó. Hubo un episodio lamentable, pero también muchísima gente llegó a Rosario y se vivió una fiesta sin problemas. Desgraciadamente, lo que pasó en la ruta se salió del cauce".
Macchi negó saber de la participación en el hecho de integrantes de Los Borrachos del Tablón, la barra brava de River.
En cuanto a la función de los dirigentes para evitar este tipo de enfrentamientos, Macchi expresó: "Como dirigentes tenemos que trabajar dentro del club, cambiando el pensamiento de quienes creen que ir a un partido es jugarse la vida. Se creó la subcomisión del hincha para intentar que todo sea una fiesta. Y afuera son las fuerzas de seguridad las que deben responder en forma coordinada".
Fernando Marín (presidente de Blanquiceleste): "En parte, la violencia tiene origen en una cuestión cultural de un sector del país. Y el otro aspecto tiene que ver con la falta de una legislación que permita a la Justicia actuar en forma pareja y no por jurisdicciones. Esta historia, primero, la tiene que resolver la ley; luego, la interlocución de los dirigentes".
Rafael Savino (vicepresidente de San Lorenzo): "El problema va más allá del fútbol, es parte de la sociedad que está enferma. Hay que intensificar los controles policiales y modificar cuantas veces sean necesarios los horarios de los partidos en los que puede haber incidentes. Nosotros no le damos entradas a la barra, sólo a un grupo de hinchas".
Andrés Ducatenzeiler (titular de Indepediente): "Falló la prevención. Esto demuestra que en vez del humo o de las bengalas hay que preocuparse por evitar estos choques. Menos mal que el clásico de Avellaneda no se llevó a Mar del Plata. Independiente está en contra de la barra y no tenemos ingerencia en los viajes de los hinchas".
Raúl Gámez (presidente de Vélez): "La barra de Vélez todavía es manejable, pero no sé por cuánto tiempo más. Es una locura tener que poner dos millones de policías para cubrir 300 km en un viaje de hinchadas. En Vélez le damos entradas a la barra y a la gente con pocos recursos. Y los ómnibus son para todos igual".
Armando Capriotti (vicepresidente de Chacarita): "En nuestro club nosotros conocemos a todos los barrabravas y sabemos cómo controlarlos. Apenas aparece una manzana podrida la extirpamos de raíz. Y cuando surge un foco de violencia, de inmediato los dirigentes afrontamos el momento y asumimos el control de la situación".


