El recuerdo de la tragedia, presente en Medellín: así es "Chapecoense Bar", un pequeño homenaje a la víctimas

Así es el ingreso al bar en Medellín, a metros del estadio
Así es el ingreso al bar en Medellín, a metros del estadio Crédito: @JuanBalbi9
Una pareja colombiana decidió montarlo no bien se conoció la noticia del accidente, ocurrido hace menos de cuatro meses; cómo está ambientado, qué se puede consumir y las críticas que recibe
Juan Patricio Balbi Vignolo
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16 de marzo de 2017  • 11:19

MEDELLÍN.- "¡El televisor, cuidado con el televisor", grita un hombre que lleva puesta su remera del DIM , horas antes del partido con River por Copa Libertadores, mientras se toma una cerveza y observa cómo Sané convierte para Manchester City en el duelo con Mónaco por Champions League. Es que la lluvia es cada vez más fuerte en la zonas aledañas al Estadio Atanasio Girardot y los locales callejeros que rondan el Centro Comercial El Diamante comienzan a moverse hacia algún techo disponible para tapar sus productos, que van desde golosinas hasta relojes, y así evitar que el agua los estropee. Al escuchar el grito, una mujer sale al rescate, se acerca hasta el aparato, ubicado en el deck que da a la calle alrededor de las mesas, y lo recubre con un plástico transparente.

La mujer es Verónica Peña, la dueña del Chapecoense Café-Bar, un pequeño negocio montado en homenaje a las víctimas de la tragedia que golpeó al fútbol mundial, cuando el 28 de noviembre pasado se estrelló el vuelo 2933 de LaMia en el Cerro Gordo en La Unión, Antioquia, a minutos de aterrizar en el Aeropuerto Internacional José María Córdova. Producto del accidente, murieron 68 pasajeros y nueve miembros de la tripulación, sobreviviendo tan solo seis personas, tres de ellos jugadores. El club se encontraba en pleno viaje para jugar la final de la Copa Sudamericana 2016 ante Atlético Nacional .

La gente se reúne a ver los partidos del fútbol internacional y local
La gente se reúne a ver los partidos del fútbol internacional y local Crédito: @JuanBalbi9

El bar está ubicado en la calle Carrera 74, en la intersección con la Calle 51, a tan solo metros de la cancha y en una zona repleta de restaurantes y comercios, que venden ropa, calzados y artículos electrónicos, entre otras cosas. Adentro, sin ser un lugar amplio, todo es verde y blanco. La marquesina del frente, que desde la calle es difícil de observar, lleva el escudo de Chapecoense y el nombre del bar inscripto en letras del color representativo del club brasilero.

¿Cómo surgió la idea? "Nosotros teníamos planes de montar un bar que se iba a llamar 'Rojo y Verde', por las hinchadas que hay acá en Medellín. Pero debido a la tragedia, y ya que iban a disputar la final ante Nacional, equipo del cual somos hinchas, decidimos que se tenía que llamar Chapecoense, en honor al club", le cuenta Verónica a LANACION. A los 30 años, está casada con Juan David Pemberty, de 25 años y también dueño del bar. Por estos días, el joven está de viaje por Chapecó, para conocer la institución, llevar regalos, contar su historia y vincularse con jugadores y dirigentes actuales.

El lugar cuenta con tres televisores que continuamente transmiten los partidos del día: uno da a la calle, otro está ubicado en el fondo, al lado de la caja, y el tercero en el deck donde hay seis mesas con cuatro sillas cada una. En días de lluvia, la zona externa se recubre con un toldo negro. En total, pueden estar cerca de 50 personas, aunque solo seis se ganan el derecho de estar sentadas en la barra, donde alrededor y en la parte inferior, hay dos carteles alusivos al equipo. "Campeón Copa Sudamericana 2016... y de nuestros corazones", dice uno de ellos.

En el techo cuelga una bandera que fue traida especialmente de Brasil, mientras que en la pared derecha del interior, hay un mural que lleva el escudo, el hashtag #ForzaChape y un cuadro donde están las fotografías de todos los jugadores fallecidos, más la del entrenador Calo Junior, y la de los tres sobrevivientes -Alan Ruschell, Jakson Follman y Neto-, únicas impresas en color. "Em homenajem a uma grande equipa", se lee allí. Al lado, está la imagen de la Copa Sudamericana, que finalmente terminó ganando el club brasilero por decisión de la Conmebol, y más hacia la escalera que conecta con el baño, hay un pequeño avión -la parte delantera- con luz fluorescente debajo.

El mural recordando a los jugadores y al técnico
El mural recordando a los jugadores y al técnico Crédito: @JuanBalbi9

"Nosotros teníamos listo un montaje diferente, así que empezamos a buscar ideas cuando nos enteramos. Fue un reto duro porque estaba todo para abrir el bar anterior. Perdimos todo lo que teníamos comprado, y además, decidimos armar el mural con todos los jugadores, y se nos complicó ya que no encontrábamos fotos de todos en buena calidad muy fácil", agrega la mentora del homenaje, que también se encarga de atender la caja, servir algún que otro pedido cuando el empleado está colapsado, y hasta de prevenir un accidente con el televisor.

El bar abrió el 4 de febrero y se puede estar de 9 a 22 de lunes a miércoles, mientras que de jueves a sábados, se estira hasta las dos de la mañana. Los domingos solo abre en caso que haya partido de alguno de los equipos paisas. Mientras aguarda para ingresar al estadio, Julián Marí, 28 años y fanático del DIM, toma su segundo café de la tarde, mientras charla con dos amigos sobre el partido del Atlético Madrid y Bayer Leverkusen.

"Siempre venimos a ver los partidos acá, ya sea Libertadores, Sudamericana, Champions o nuestra Liga. Me parece una gran idea el bar, para recordar lo que pasó y para que todos nos unamos en un mismo lugar. Acá nos encontramos siempre hinchas de distintos clubes y todo se vive en paz", cuenta Julián. "El accidente fue muy duro, era un excelente equipo. Lastimosamente no pudieron jugar la final y pasó lo que todos conocemos. Esta es una linda manera de recordarlos".

El pequeño homenaje a Chapecoense en Medellín
El pequeño homenaje a Chapecoense en Medellín Crédito: @JuanBalbi9

La carta ofrece un menú variado a la hora de elegir para beber: aguardiente, ron, tequila, crema de whisky, whisky, cervezas, energizantes, granizados, jugos refrescantes, limonadas, sodas, cafés y hasta distintos cócteles -fuertes, medios, suaves y hasta algunos con helado- que tienen el escudo de distintos clubes de Europa como Barcelona, Manchester United, PSG o Juventus a su lado. Además, hay uno exclusivo que se llama "Embrujo Chapeco!" y tiene whisky, licor de manzana, zumo de limón y curacao azul. En tanto, para comer no hay demasiado: perros americanos, nachos, patatas y platanitos.

"La idea es que todos vengan y disfruten del fútbol. Viene gente de Brasil a visitar el bar. Se van contentos y conmovidos, entienden que todos los países tuvimos gestos muy bonitos con ellos. Fue un golpe muy duro, no solo aquí en la ciudad. La tragedia conmovió a todo el mundo", agrega Verónica.

A pesar de que tuvo buena aceptación por parte de turistas y habitantes locales, no faltaron las críticas. "Hay gente muy envidiosa. Nos dicen que lucramos, y que queremos hacer plata con la tragedia. Pero, ¿en la cabeza de quién cabe pensar que nosotros estábamos esperando algo así para ganar plata? Nosotros estábamos llorando en el estadio cuando todo ocurrió. La entrada fue una locura, había mucha gente y algunos hasta se subieron por las columnas del estadio para poder entrar. Fue una emoción muy grande, no se puede describir", describe la dueña del bar, quien suele atender personalmente.

A casi cuatro meses del accidente que golpeó en las fibras más íntimas del fútbol internacional, Medellín todavía sigue golpeada por la tragedia. A tan sólo unas cuadras del estadio donde Chapecoense tendría que haber jugado la final de la Sudamericana, un pequeño reconocimiento llega a lo más profundo del pueblo colombiano.

La historia y la polémica por una camiseta de Bruno Rangel

No bien se inauguró el Chapecoense Café-Bar, una de las atracciones más grandes y simbólicas que tenía dentro, era la camiseta de utilería número 9 del delantero Bruno Rangel, uno de los 68 fallecidos. ¿Cómo había llegado hasta allí? Al parecer, un oportunista alcanzó a robar las valijas de los futbolsitas cuando el avión se estrelló en La Unión y aprovechó para llevarse la camiseta. Luego de distintas vueltas, a Juan David se la ofrecieron y la compró. Pero la actitud no gustó desde el club, y finalmente la terminó llevando de vuelta a Brasil, en su actual viaje a Chapecó.

jpb

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