Marco Ruben, el verdugo de River y Boca que quiere dar la vuelta en el Monumental

Ruben celebró con todo en Curitiba: "A River lo respeto, pero yo soy de Central"
Ruben celebró con todo en Curitiba: "A River lo respeto, pero yo soy de Central" Fuente: AFP
Ariel Ruya
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30 de mayo de 2019  • 07:17

Aquel era un ídolo irreverente y él, un chiquilín con goles en los sueños. Lo admiraba, aunque de lejos. Hasta que un día saltó a primera y la noche de concentración del debut se sintió en el cielo, aunque no tanto: Eduardo Coudet, su flamante compañero de cuarto, era bravo. Marco Ruben era un pibe, todavía iba a la escuela secundaria y debía dormirse antes de la medianoche, con libros y anotaciones típicas de alumno aplicado. Pero el veterano volante tenía otros planes: música, televisión, risas. Duraron juntos apenas una noche. "Chacho es una de las personas que más influyó en mi carrera. Primero, como jugador al ser un ídolo, un referente del equipo. Y como entrenador, crece a pasos espectaculares. Es una persona muy capaz. Un ganador", define el goleador al técnico que más influyó en su carrera, a un antiguo camarada en el campo de juego centralista.

Marco Ruben jamás olvida a sus afectos, a los viejos tiempos, el aroma a casa. Y más ahora, justo ahora cuando Paranaense, su equipo brasileño, se nutre de sus goles, en la antesala de la definición de la Recopa frente a River, uno de sus verdugos. Ruben se convirtió en el villano de los poderosos argentinos, el héroe imposible.

El grito en Curitiba

El grito en Curitiba - Fuente: DirecTV Sports

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"¿Por qué no voy a festejar el gol así, si es una final? A River le tengo respeto porque jugué en el Monumental, pero yo soy de Central", se afirma, horas antes de la final. Luego de siete años en el exterior, una tarde volvió a Arroyito, con la cinta de capitán y goles de todos los colores. Necesitaba sentir el calor de su esencia. Se sintió arropado por todos: papá, mamá, el hermano, abuelos, amigos. Por eso, tiempo después, la muerte de su abuelo en mayo de 2017 lo dejó desnudo. Fermín Rodríguez falleció en el Sanatorio Parque, donde se encontraba hospitalizado en terapia intensiva, luego de sufrir una feroz golpiza por delincuentes que entraron a robar en su casa de Fray Luis Beltrán. La víctima del asalto estuvo internado en el área de cuidados intensivos por graves heridas: mandíbula quebrada en cuatro partes, cinco costillas fracturadas y un pulmón comprometido. La congoja lo acompaña todavía hoy. Fue una de las razones por las que decidió partir una vez más.

La definición frente a Armani para el 1-0 en la ida
La definición frente a Armani para el 1-0 en la ida Fuente: AFP

Nació en Capitán Bermúdez, vivió durante su niñez y adolescencia en Fray Luis Beltrán. Una ciudad de 20.000 habitantes en la que se conocen casi todos. De niño jugaba de todo, menos de delantero. Un día se citó con el arco y fue un amor de los de antes: de una vez y para siempre. En Combate de San Lorenzo aprendió a pegarle con las dos piernas y, de paso, a forjar su carácter: duro, silencioso, frontal, serio. En Rosario Central cumplió un sueño: un hincha convertido en jugador. Pero le costó: la primera vez, le dieron un portazo de esos que no se olvidan. Volvió a intentarlo: es un goleador que nunca baja los brazos.

La música es una de sus pasiones. Folclore, chamamé, cumbia santafesina y rock nacional. Nombres propios que exceden el reguetón que marea a los jóvenes de hoy: de José Larralde a Horacio Guaraní. De vez en cuando, toca la guitarra y cuando vuelve a casa, va de pesca. Le escapa a las luces, el río le restablece su eje. Es su otro yo. "Marco Ruben, el gran capitán" es una canción que un grupo de fanáticos hizo en su honor. La letra y la música son de Alexis Serenelli. En un tramo, dice: "nació capitán… de la humildad".

La revancha será más dura que lo que jugamos en Curitiba. River es un equipo intenso, que sabe a lo que juega

Casi siempre lejos de las polémicas, tuvo Ruben un contrapunto en agosto pasado, cuando cerca estuvo de incorporarse a Santos. Una pelea mediática con los dirigentes transformaron su esencia, al menos por unos días. "Quiero explicar por qué no renové contrato. Lo venía aguantando porque no quería quilombo. Pero acá se dijeron muchas cosas que me dolieron muchísimo, como que yo me quería ir libre en diciembre, que estaba enojado, que no estaba cómodo teniendo a Zampedri adelante y que me quería ir. Volví de las vacaciones con ganas de seguir en Central, pero era un perjuicio económico muy grande. Me mandan una propuesta, le digo que no. Me mandaron otra y también le digo que no. Hay dos cosas importantes en esto: una es la económica. Ellos tienen un presupuesto y tienen que cuidarse, pero no puedo firmar ese contrato. La otra es más decisiva: en el contrato actual se firmó algo que no se cumplió. Faltaron a su palabra y eso me molesta". El temblor pasó. La gloria lo envolvió con el equipo de Patón, cuando logró la Copa Argentina en una dramática definición por penales en diciembre de 2018. El artillero marcó el segundo, fue la obra cumbre para el sentimiento.

Marco Ruben le hizo 5 goles a Boca en 13 enfrentamientos; les conviritó 4 a River (11 partidos), San Lorenzo (10) y Racing (11), y 3 a Independiente (11).

El viaje de Rosario a Curitiba tuvo su encanto: casi 24 horas arriba de una camioneta, con paradas específicas en casi 1800 kilómetros de distancia. Hizo la travesía con su hermano. "Cuando vi la distancia no me pareció muy grande. Tenía que hacer una mudanza, traer muchas cosas. Me pareció oportuno venir con mi camioneta con las cosas de la familia. Así mi esposa viaja más tranquila con mis hijos", contó el delantero, que está en Brasil a préstamo por una temporada por unos 200.000 dólares. Describió la aventura: "Descansé en un hotel, me desperté al otro día a las 8 y seguí. Fue un viaje tranquilo. Muchas horas, pero agradable. Con mi hermano, tomando un mate y disfrutando del paisaje".

Paranaense, un intruso entre los grandes de Brasil, ahora disfruta de su propio paisaje. Sus goles pintan su mejor versión: un matador del área con cara de inocente.

Por: Ariel Ruya
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