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Detrás quedó una semana por demás complicada. De mucha tensión y temor. El tormento de Gabriel Milito por el secuestro de su padre, Jorge Salvador, ocurrido el jueves último, en Bernal, le jugó una mala pasada. Un pedido del Gordo, como cariñosamente le dicen los hermanos Milito a su papá, lo empujó al defensor y símbolo de Independiente a jugar el partido de ayer en Liniers. "Fue mi papá el que me pidió que jugara. Pensamos en positivo y salimos a la cancha. ¿Cómo no vas a jugar si ya pasó todo?, me dijo", explicó Milito, a quien todo el plantel le dedicó el triunfo ante Vélez.
Papá Jorge estuvo en la platea visitante del estadio Amalfitani. El viernes último fue liberado luego de 19 horas y previo pago del rescate. La familia no quiso realizar la denuncia ni develar el monto pagado, que sería de 100.000 pesos.
"Milito nos convenció de que había superado el temor", dijo un allegado al cuerpo técnico tras el entrenamiento del viernes último en el complejo de Villa Dominico. Antes y después del partido con Vélez, padre e hijo se cruzaron las miradas. "Soy de valorar las cosas importantes de la vida y el fútbol; más allá de que sea parte de mí, está un escalón debajo de mi familia. Este triunfo se lo dedico a mi padre por todo lo que nos tocó vivir los últimos días", manifestó.
Gabriel Milito es uno de los más queridos por los hinchas del Rojo. Pero ayer lo mimaron más que nunca. Cada acción del defensor generó los ya clásicos "Mi-li-to, Mi-li-to..." y "... para Milito la selección". No quedan dudas de que para él fue un partido especial. Una vez finalizado el encuentro, el defensor fue abrazado por todos sus compañeros, y en ese momento la tribuna se sumó a esa escena emotiva. "Tengo que hacer un agradecimiento al periodismo y a la gente por todo el apoyo que le dieron a mi familia. Lo de la gente de Independiente me hizo muy bien. Nunca lo voy a olvidar", dijo y se retiró del estadio abrazado con su padre. Ambos con la celosa custodia de cuatro policías. Una escena que refleja estos tiempos.
El DT Américo Gallego afirmó que en diciembre próximo se irá del país, pero Gabriel Milito explicó que el secuestro de su padre no acelerará sus tiempos: "No me pienso ir por esto, si dejo el país será por una venta. Hay que seguir luchando. Sólo espero leyes duras para combatir la inseguridad".
Con sabor agridulce
Fue una tarde con matices variados para el defensor de Independiente Hernán Franco. A los 36 minutos del segundo tiempo marcó el gol del triunfo y a los 49 vio la tarjeta roja por demorar el juego. "La verdad que me voy con un sabor agridulce, por un lado marqué el gol de la victoria, pero por otro me fui expulsado porque Sánchez entendió que estaba haciendo tiempo", dijo Franco.
Un mal debut tuvo la nueva camiseta de Vélez, que ayer presentó la publicidad de Canal 9. En lo económico el acuerdo, que será por seis meses, le redituará 450.000 pesos.
Hoy sera un día de definiciones con respecto a la deuda de US$ 2.000.000 que Lazio mantiene con Vélez por el pase de Lucas Castromán. Si no se acreditan los fondos en cuenta del club de Liniers, se pedirá la inhabilitación del jugador ante la FIFA.
Un grupo de barrabravas de Vélez agredió al periodista Rodrigo García Lussardi, de América TV. Fue en Juan B. Justo y Alvarez Jonte; García Lussardi fue atacado con golpes de puño y patadas. La policía evitó heridas mayores.
Para el partido del viernes próximo frente a Colón, en Avellaneda, Independiente no contará con su arquero titular Leonardo Díaz. El motivo es que el pase del futbolista pertenece al club santafecino, que cuando concedió el préstamo se aseguró una cláusula que no le permite jugar ante su ex equipo. Aún no está definido si lo reemplazará Damián Albil, surgido de las inferiores, o si lo hará el colombiano Alejandro Botero, que tiene una molestia en el tobillo izquierdo.



