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-Cuando yo jugaba en River, a ustedes los teníamos de hijos.
-¡Mentira!, si siempre se achicaron en la Bombonera.
-¿Nosotros? Yo di la vuelta en esa canchita en 1986. Los de Boca vieron la pelota naranja; nos tiraron de todo... Pero esa vuelta no se la olvidan más.
-¿Y ahora qué les pasa?
-Te digo una cosa: el domingo River gana 4 a 0...
-¿Ah sí? ¿Qué sos ahora, adivino?
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Las bromas, lejos de cualquier controversia, los acerca en una charla típica de fútbol, en una mesa de café. Héctor Enrique, de 39 años, se entusiasma; Carlos Fernando Navarro Montoya, de 35, no afloja. El Negro -uno de los jugadores que ganó la Copa Europea-Sudamericana con River en 1986 - y El Mono -símbolo de Boca entre fines de los 80 y mediados de los 90- se cruzaron en la antesala de otro superclásico. El punto de encuentro fue en LA NACION. Referentes, símbolos y hasta ídolos de los que hoy seguirán escribiendo la historia de un River-Boca lo viven como ayer y hasta les tocó firmar autógrafos en la plaza Roma.
Claro, el tono sonriente siempre marcó el hilo de la charla, con anécdotas y recuerdos imperdibles...
"Me viene a la mente un 0 a 0 por un torneo de verano: con el empate ellos eran campeones. Y sobre la hora saqué un derechazo al ángulo y el Mono llegó y la mandó al corner. Si la pelota entraba, nosotros éramos los campeones. A Boca siempre le queríamos ganar. Y siempre nos agarrábamos a los planchazos con Giunta y con Hrabina. Era a todo o nada", cuenta el Negro Enrique, un DT que busca trabajo tras su alejamiento de Almagro.
Navarro Montoya, que no colgó lo botines y está a la espera arreglar con algún club argentino, no se queda atrás: "El rival más difícil que me tocó enfrentar fue Enzo Francescoli. Un grande. Y te digo que yo en la cancha me divertía mucho en los clásicos; es el partido que todo futbolísta sueña con jugar".
Los recuerdos surgen espontáneos, aunque algo agrandados por los años... "El día de la famosa vuelta olímpica en la Bombonera, en 1986, los hinchas de Boca nos tiraron un barra de hielo al ómnibus cuando entrábamos en la cancha. Nos quisieron enfriar, pero nosotro le dimos un baile bárbaro con dos goles del Beto Alonso y les tapamos la boca", dice sonriente. "Yo -interrumpe El Mono- siempre me agandé contra River. Tenía una cábala: entrar con el pie derecho. Y cada partido lo esperaba con mucha ansiedad. Nunca me tembralon las piernas", asegura.
Otra frase de Enrique: "Nunca me pesó la camiseta de River en un superclásico ni tampoco le teníamos miedo. Es más, me cansé de ganarles", recuerda y sonríe. Navarro Montoya contraataca: "Yo debuté en Boca jugando un clásico y ganamos 2 a 0 con goles de Perazzo y Graciani, en el Monumental. Ese recuerdo es imborrable para mí. Otro que me acuerdo es cuando le ganamos a River por 1 a 0 con gol de Manteca Martínez, y yo le atajé un penal a Hernán Díaz. ¡Qué bronca que tenían!", cuenta, aunque confiesa que la hinchada de River siempre lo respetó.
"En un River-Boca no importa cómo llegan cada uno; lo que vale es la actitud", coniciden.
¿Qué sucederá el domingo? Esa es la pregunta del millón. Navarro Montoya se adelanta: "Nunca se sabe. Boca está en una situación de privilegio, pero es mentira que gana los partidos con la camiseta. ¿Sabés cuánto cuesta ganar un superclásico? A Boca lo veo bien, apuesto por Boca, pero veremos qué pasa..."
Enrique no lo deja que termine la frase. Y anticipa: "River gana 4 a 0. Si juega como acostumbra, Boca no lo va a poder parar. Con Ortega y D´ Alesandro puede ser un baile de primera".
Navarro Montoya y Héctor Enrique ya hicieron sus apuestas. Aunque ésta vez serán otros los protagonistas; ellos, aunque pasen los años, lo siguen jugando a su manera...
Personalidad: "Nunca me pesó la camiseta de River en un superclásico ni tampoco le teníamos miedo. Me cansé de ganarle a Boca", recordó Héctor Enrique, que pronosticó un 4 a 0 en favor de los millonarios.
Destreza: "Es mentira que los clásicos se ganan con la camiseta, pero apuesto por Boca porque lo veo mejor", contó Navarro Montoya, que en el 92 le atajó un penal a Hernán Díaz.


