Esteban Andrada, la figura silenciosa que genera cierto temor en Boca: puede irse

Esteban Andrada lleva pocos meses en el club xeneize, pero ya es una de las figuras de Boca y serio candidato a ser el arquero argentino en la disputa de la Copa América en Brasil, en junio.
Esteban Andrada lleva pocos meses en el club xeneize, pero ya es una de las figuras de Boca y serio candidato a ser el arquero argentino en la disputa de la Copa América en Brasil, en junio. Fuente: Archivo
Franco Tossi
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18 de mayo de 2019  • 01:33

Ya no quedan dudas. El hincha, tras cada partido, se convence aún más de que Boca tiene arquero. Y para rato. Ese es el deseo, aunque saben que el mercado europeo puede tirar todos los sueños por la borda. Por eso es que estallan de emoción ante cada atajada, pero enseguida se agarran la cabeza de desesperación, sabiendo que se puede ir pronto. Así como también lo hacen los dirigentes, que quieren subirle la cláusula de rescisión. Porque si accedieron a la semifinal de la Copa de la Superliga superando a Vélez, mucho tuvo que ver Esteban Andrada , tanto en la ida como en la vuelta: si bien no pudo detener ningún penal de la serie, fue la figura del equipo en ambos encuentros, sigue sumando vallas invictas y su valor crece a pasos agigantados.

Está claro que Andrada, a base de excelentes actuaciones, se posiciona como uno de los mejores arqueros del fútbol argentino en la actualidad. Aunque, de a poco, para muchos ya está por encima de Franco Armani, el arquero de River que hasta hace poco no dejaba de asombrar en cada fin de semana y con el que pelearán la titularidad durante la Copa América en el seleccionado nacional de Lionel Scaloni. ¿Por qué? Le da a Boca seguridad en todo momento: puede ser ante un disparo desde media distancia, una salida para cortar un centro o bien en un mano a mano. Incluso, en el juego con los pies satisface. Sí, demuestra ser completo. Y aquellas resultan ser virtudes que en la Ribera no encontraron reunidas en los arqueros por los que apostaron en los últimos años: tras la ida de Agustín Orion, que alternó momentos buenos y malos, el experimentado Guillermo Sara y los juveniles Axel Werner y Agustín Rossi pasaron con mucha más pena que gloria. Y con varios errores en la espalda.

Hoy, esa materia es una tranquilidad. Porque, de hecho, una de las últimas cosas que el guardameta mendocino evidenció tener entre sus condiciones es una fuerte personalidad. El dueño de la camiseta N°31 no tuvo grandes fallas desde que llegó a mediados del año pasado: quizás, la único grosera la cometió hace más de una semana, en el cierre del grupo de la Copa Libertadores ante Atlético Paranaense, cuando en su afán por salir a controlar un centro, hizo un mal cálculo y le dejó el gol servido a Marco Ruben. Después de aquello bien podía haber caído su ánimo, más allá que su equipo esa noche terminó revirtiendo la historia. Pero no. Se hizo fuerte de nuevo y volvió a destacarse como lo viene haciendo hace tiempo.

En el José Amalfitani tuvo un duro trabajo durante el complemento, tapándole un cabezazo al chileno Galdames y un zapatazo a Álvaro Barreal. Pero la influencia que tuvo ayer en la Bombonera fue enorme: cinco intervenciones importantes. Dos a Leandro Fernández: un remate a quemarropa a los 18 minutos y un mano a mano clave a los 7 del segundo tiempo. Dos a Gastón Giménez: un zurdazo cruzado de media distancia que Andrada sacó con las uñas al córner, antes del primer minuto del complemento, y un tiro libre en la puerta del área, cuando restaban 10 minutos. Y una a Thiago Almada, quizás la más importante: el chiquitín gambeteó dos veces a Izquierdoz en el área y quedó frente al arquero de Boca, que achicó rápido y contuvo el remate.

"El mano a mano con Fernández fue muy difícil. Por suerte, achiqué con el cuerpo, me pegó en el cuerpo y la pude agarrar", expresó Sabandija, como lo apodan puertas adentro. Y aseguró que su buena actualidad se la debe a la confianza del entrenador: "La verdad que estoy en el mejor momento de mi carrera. Jugar todos los fines de semana al arquero le viene muy bien, le da confianza", aseguró tras el pasaje a semifinales. El de anoche fue su partido oficial número 34 vistiendo la camiseta del xeneize y su valla invicta número 20: estadísticas bestiales. Mientras que con Gustavo Alfaro en el banco son 22 los compromisos que disputó, logrando 11 veces mantener su arco en cero.

Nicolás Burdisso, director deportivo, aseguró hace unos días que el tema Andrada está dentro de las preocupaciones de la secretaría deportiva de la institución azul y oro. "La cláusula de salida de 20 millones de dólares que firmamos hace poco ya quedó corta. Hay arqueros por los que se han llegado a pagar hasta 80 millones", sentenció el exzaguero. Aquello no quiere decir que en Boca impongan semejante cifra, pero sí que buscarán aumentarla considerablemente. Por un lado, porque creen que lo vale ante un futuro interés. Y por otro, para cuidarlo y asegurárselo por un tiempo más. Porque Boca, por fin, tiene arquero para rato.

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