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Nació en San Martín, pero se crió en José C. Paz, en la zona oeste del conurbano bonaerense. Como tantos otros talentos precoces que abruptamente conocen las luces de la primera, las limitaciones económicas fueron una condición presente en la infancia de Osvaldo Fabián Nicolás Gaitán. Nico, para todos en el mundo boquense; el zurdito, para los miles que disfrutaron de sus pinceladas y el par de goles en el triunfo xeneize ante Huracán.
Hijo de padres laburantes , no dudó en vender plantas en los trenes, junto con sus hermanos, para ganarse alguna "monedita". Nunca nada fue sencillo en su vida, pero el fútbol siempre fue una suerte de refugio. A los nueve años, el sabio Ramón Maddoni lo descubrió jugando en el club El Porvenir, de José C. Paz, e inmediatamente lo sumó a Boca. "En el equipo que jugaba corríamos todos atrás de la pelota. Pero cuando llegué a Boca, todos los chicos ya tocaban de primera, cambiaban de frente, tocaban para atrás...", le dice Gaitán a LA NACION, desde su casa en Mataderos, donde hace cinco meses se mudó con su familia completa.
Actuó en todas las categorías del semillero de Boca; poco a poco, todos comenzaron a hablar de la "zurda maravilla", aunque otros dudaban de su proyección porque era muy "flaquito". Con 11 años, fue una de las estrellas en la consagración azul y oro en la Copa Danone, nada menos que en el Parque de los Príncipes, en París. Aquel y otros rutilantes rendimientos en Europa, junto con diversos combinados juveniles, hicieron que los cazatalentos lo apuntaran en sus agendas.
A principio de año, Almería, de España, ofertó US$ 1.000.000 por el 75% del pase y un vínculo por cuatro temporadas para el jugador, que le dejaría 750.000 euros. "No había debutado en primera y llegó la oferta, que analicé con mi familia y mi representante (José Iribarren). No me quería ir, pero pensé que si Boca me dejaba era porque no me iba a tener en cuenta. Entonces fuimos a hablar con Pompilio y él me pidió que tuviera paciencia, que me quedara tranquilo porque me iba a llegar el momento. Y tuvo razón...", confiesa el volante, de 20 años, de 1,73 metro y 67 kilos.
Y añade, dichoso: "Maddoni siempre me decía que me quedara en Boca, porque confiaba en que iba a jugar. Me puso el ejemplo de Gago, que no jugaba en las inferiores y después fue un crack. Pasa que el año pasado estuve muy triste porque no me entrenaba con la primera y así no tenía chances de mostrarme y de entrar en el plantel mayor. Si sólo jugaba en la Reserva, no me podían evaluar en las prácticas y eso me bajoneaba ".
Reservado, familiero, amante de la siesta, Gaitán se ganó la titularidad en la Reserva que el semestre último fue campeón. Carlos Ischia les prestó mucha atención a los informes que recibió y decidió darle una oportunidad; ante la ausencia de Riquelme y la intrascendencia de Gracián, Nico aprobó holgadamente el examen que le propuso el entrenador frente a Huracán. "Hacer dos goles... nunca lo pensé -se emociona-. Cuando terminó el partido no podía creerlo. Mi familia está re contenta. A mi papá, que trabaja en una fábrica de frazadas, lo felicitaron todos sus compañeros. Y eso es un orgullo".
El N° 28 xeneize, que anteayer lució botines blancos, le está muy agradecido a Ischia: "A los más jóvenes nos da mucha confianza y por eso entramos en la cancha como si fuera un entrenamiento".
El perfil bajo es una de sus características inalterables; su representante le ofreció comprarle un auto o disponerle un chofer, pero Gaitán prefiere seguir viajando en tren y colectivo. "Yo soy así... Cuando no me trae un compañero, siempre me subo al transporte público. Si siempre lo hice, ¿por qué cambiar?"
Su filosofía futbolística entiende de lujos, asistencias milimétricas y remates desde lejos; por eso no sorprende que sus espejos sean Riquelme y el francés Zinedine Zidane. "Son mis modelos. Me encantaría jugar al lado de Román; no sé si rendiré igual que como lo hago de enganche, pero trataría de adaptarme a la posición en la que el técnico me ponga. Como volante izquierdo jugué poco. No me gusta mucho porque hay que correr bastante [sonríe]".
Y cierra: "Estoy en el mejor club del mundo y quiero divertirme jugando. Ojalá este haya sido el comienzo de algo muy lindo".
El DT Carlos Ischia aseguró que no incorporará "a nadie" a su cuerpo técnico. ¿Por qué lo dijo? Desde el domingo último se especula con la posibilidad de que Alfredo Cascini sea manager del plantel. "No sé cuál va a ser su rol, nadie me comunicó nada. Yo no pedí a nadie para que se sume a mis colaboradores", expresó el técnico en radio La Red.


