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ROSARIO.- Mira el cielo, como buscando un guiño cómplice de su hermano Martín, muerto en un accidente automovilístico un día antes de su debut en primera, ante River, en diciembre de 2001. Se abraza con todos sus compañeros y en ellos con las 35 mil almas canallas que disfrutan de una fiesta inolvidable, en la histórica goleada por 7 a 2 sobre Boca Juniors.
Busca en la platea la mirada orgullosa de su mamá, Silvia, de su papá, Jorge, y de su hermana, Carolina. Es Luciano Figueroa, el hombre récord del fútbol argentino. Ese rubiecito con cara de nene, que le metió cinco goles a Boca (jugó con juveniles) en una misma tarde y se convirtió, además, en el goleador del Clausura con 17 conquistas y de toda la temporada con 27.
"Ni siquiera en las inferiores había hecho cinco goles. Esto es maravilloso, no es cosa de todos los días meterle a Boca en primera esa cantidad y siete en total, por más que haya venido con suplentes. Es increíble. Es mucho más de lo que alguna vez soñé", relata Lucho.
Comenzó a jugar al baby fútbol en el club Juan XXIII, hasta que a los 12 años pasó a cancha de 11 en Rosario Central. Allí jugó en las categorías de la Asociación Rosarina hasta que en 1995 se sumó a la novena categoría de la AFA. Según cuenta su padre, Jorge, Luciano no jugó ni un minuto en esa división, y sin embargo no faltó a una sola práctica. Y eso que debía atravesar toda la ciudad en colectivo todos los días. "Un verdadero ejemplo y un orgullo para todos", no se cansa de repetir su padre ante quién quiera escuchar el relato.
"Lo único que me faltó este año es haber sido campeón con Central, eso hubiese sido increíble. De todos modos, esta fue la alegría mas grande de mi carrera. Nos clasificamos para las dos Copas (Sudamericana 2003 y Libertadores 2004) y le ganamos por goleada a Boca", afirma Figueroa.
Junto con César Delgado, conformó la mejor pareja de atacantes del torneo. Esa pareja que el Negro J.J. López insinuó en una pretemporada en Villa Carlos Paz, hace tres años, y que de la mano de Russo se consolidó en primera. "Con César nos entendemos a la perfección. El 95 por ciento de los goles que convertí se los debo a él", señala Luciano.
El futuro de Lucho, el Bocón o el Cogote (sus tres sobrenombres) estará seguramente en Europa. El primero en pretenderlo fue Osasuna, de España, y ahora se sumó el interés de Glasgow Rangers, de Escocia. El entrenador del equipo escocés, Alex McLeish, y el dirigente Martin Bain, estuvieron en el Gigante de Arroyito anteayer. De más está decir la impresión que se llevaron. Por estas horas se sentarán a negociar con el grupo empresario dueño de su pase, ya que Central lo ha ido transfiriendo en partes, en una práctica ya habitual de nuestro fútbol. "Me encantaría jugar en el exterior, pero si tengo que quedarme en Rosario Central, lo voy a hacer con mucho gusto", dice el goleador argentino.
El máximo artillero de las divisiones inferiores canallas tendrá la posibilidad de concretar su sueño con la celeste y blanca en el partido frente a Uruguay, la semana próxima. Será una etapa más de un largo camino por recorrer, que hasta ahora tiene forma de gloria. Esa gloria que sirve para mitigar tanto dolor, la que le permitió poder seguir adelante a toda su familia pese a la tragedia de su hermano Martín.
En su nombre lleva como estandarte esa camiseta del Manchester United, un tanto gastada, que "Tincho" usaba en el equipo Alcara Li Fusi, en el torneo interno del club Provincial de Rosario. El sueño que ahora se disfruta era y sigue siendo de toda la familia Figueroa.



