Fin del ciclo Angelici: ocho años con superávit económico y obras, pero con la deuda de la Copa Libertadores

Daniel Angelici,actual presidente de Boca, votando en una de las mesas en la Bombonera
Daniel Angelici,actual presidente de Boca, votando en una de las mesas en la Bombonera Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Pablo Lisotto
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9 de diciembre de 2019  • 10:00

El mandato de Daniel Angelici como presidente de Boca llegó a su fin. Su gestión será recordada por varios aspectos. El balance de esos 2926 días tiene aristas positivas y negativas, aunque los principales puntos que suelen evaluar los socios a la hora de votar están vinculados a lo económico y lo deportivo.

Desde lo institucional, las obras y los números están a la vista. Con las finanzas en orden, y con la figura de su tesorero Matías Ahumada como uno de los principales cerebros a la hora de generar recursos, el último presupuesto asegura que la caja de Boca tiene ingresos por cerca de 4 mil millones de pesos anuales. A eso se le sumarán los nuevos contratos de sponsoreo (Adidas, que sucederá a Nike en la confección de la indumentaria de los equipos, aseguró un piso de 10 millones de dólares anuales), más los premios que puedan ingresar no solo por la posición que logre el equipo en la Copa Libertadores 2020, sino también en el caso de que se confirme que Boca participará del Mundial de Clubes 2021.

Durante la era Angelici, Boca construyó en Ezeiza un Centro de Entrenamiento modelo. Allí se entrenan todas las divisiones inferiores, y el plan es que al menos una vez por semana también compartan las instalaciones los integrantes del plantel profesional masculino. Porque bajo su gestión ahora también las mujeres cobran por defender los colores xeneizes.

Además, en este período el club agrandó su patrimonio, al adquirir, a través de una licitación realizada casi a medida para el club, las dos manzanas y las dos medias manzanas aledañas al complejo Pedro Pompilio, en donde hace unos días se inauguró el Parque Social y Deportivo Boca Juniors y la primera Casa del Socio.

Desde lo deportivo, por el contrario, fue preso de sus palabras. "Que el socio tenga preparado el pasaporte que del resto nos ocupamos nosotros", tuiteó el 29 de noviembre de 2011. Incluso, posó con geishas porque aseguraba que, con él a cargo, Boca sería campeón de América y volvería a Japón. Le sirvió como eslogan de campaña para ganar la elección de entonces, pero no solo se irá sin poder saldar esa deuda, sino que en estos ocho años no pudo sumarle ni una copa internacional a la vitrina de títulos de Brandsen 805.

Angelici en una de las presentaciones de Carlos Tevez; el ídolo jugó en elecciones pasadas para el actual presidente de Boca
Angelici en una de las presentaciones de Carlos Tevez; el ídolo jugó en elecciones pasadas para el actual presidente de Boca Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

Lejos de eso, la Libertadores se convirtió en uno de sus cuatro karmas. Junto a River, Marcelo Gallardo y Rodolfo D'Onofrio. Porque a la cadena de derrotas ante el clásico rival finalizó casi siempre con coronación millonaria. Este año, la fugaz aparición de Gabriel Barbosa evitó que los de Núñez se coronaran bicampeones del continente.

Resulta imposible no vincular los ocho años de la era Angelici con lo que ocurrió en ese mismo período con River, su bestia negra. Si la Libertadores fue un objeto de deseo inalcanzable para el mandamás de Boca, el exitoso ciclo de Gallardo opacó cualquier logro azul y oro. Porque los tres títulos locales (Campeonato 2015, Superliga 2016/2017 y 2017/2018), las dos Copas Argentina (2012 y 2015) y la Supercopa Argentina 2018 fueron consuelos menores para los hinchas. Y encima, cierra con un lapidario 0-5 los cruces directos ante River, si se computan los tres por las Libertadores 2015 (octavos), 2018 (final) y 2019 (semifinal), la semis de la Sudamericana 2014 y la definición de la Supercopa Argentina 2017.

La obsesión de Angelici por la Libertadores también quedó en evidencia en su política de compras. Desde enero 2012 a hoy, Boca invirtió más de 100.000.000 de dólares en la incorporación de nada menos que 76 futbolistas (son 74, pero como Daniel Osvaldo y Carlos Tevez fueron adquiridos en dos ocasiones, se los cuenta por duplicado en la suma total), que se reparten en 8 arqueros, 24 defensores, 20 volantes y 22 delanteros.

"Trajo todo lo que le pidieron los entrenadores", justifican quienes defienden esa voracidad de compra. Sin embargo, quizás ese haya sido el mayor error de su gestión. Los cambios de figuritas cada seis meses impidieron la conformación de un grupo, base fundamental para que se edifique un equipo. Los cinco entrenadores de su ciclo (heredó a Julio Falcioni y contrató a Carlos Bianchi, Rodolfo Arruabarrena, Guillermo Barros Schelotto y Gustavo Alfaro) vieron cómo los planteles se renovaban semestre a semestre, en pos de aprovechar oportunidades y vender en muy buenas cifras a jugadores que se destacaban, o bien comprar proyectos que en algunos casos fueron negocios excelentes (Calleri y Pavón) y en otros, no (Nazareno Solis y Kevin Mac Allister, por ejemplo).

Todo pudo ser muy distinto en su gestión. En 2012, apenas 203 días después de asumir como presidente, Angelici tuvo la posibilidad de alzar la Copa Libertadores. En un escenario inmejorable: Boca finalista de América y River recién ascendido de la B Nacional. La falta de reacción para renovar a tiempo el préstamo de Facundo Roncaglia y Darío Cvitanich, más los rumores, luego concretados, de que Juan Román Riquelme anunciaría su despedida en Brasil condimentaron un clima espeso que culminó con derrota 2 a 0, la medalla de subcampeón sobre el pecho y el festejo de Corinthians.

Otra hubiera sido la historia del dirigente si ese resultado en San Pablo hubiese sido favorable. Aquel traspié deportivo puso en stand by otros planes, mucho más faraónicos. Por ejemplo, la propuesta de crear un nuevo estadio para 80.000 personas con inversores árabes. Durante su gestión, la masa societaria se triplicó de 60.000 a 180.000 y son cada día más los fanáticos que se quedan afuera en los días de partido.

Angelici se despide con el orgullo personal de haber realizado obras más que importantes para el futuro del club y por haberlo potenciado económicamente. Pero también culmina sus ocho años como el único sobreviviente de las cinco eliminaciones directas frente a River.

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