Final anunciado: Juan Antonio Pizzi dejó de ser el técnico de San Lorenzo

Crédito: @SanLorenzo
Fernando Vergara
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31 de octubre de 2019  • 12:32

En forma progresiva, sin prisa y sin pausa, se fue pintando el más sombrío panorama de San Lorenzo, que hace rato perdió la brújula. Y la principal víctima es Juan Antonio Pizzi, que renunció y terminó su segundo ciclo en la entidad de Boedo. El desencadenante fue la derrota por 3 a 1 de ayer ante Defensa y Justicia, pero venía generándose un caldo de cultivo que, se suponía, iba a concluir en este desenlace, que confirmó Matías Lammens, presidente del club de Boedo, en los medios. "Me dijo que no encuentra la manera de llegarle a los jugadores. Hablamos ayer y hoy", dijo Lammens. El domingo, ante Independiente, el equipo será dirigido provisionalmente por la dupla Diego Monarriz-Hugo Tocalli.

En San Lorenzo se cerró así un breve período que conoció más tragos amargos que alegrías. El título en el torneo doméstico de 2013 de la mano de Pizzi daba lugar para que los hinchas azulgranas dejaran abiertas sus ilusiones. Desgastado por los malos resultados y por la pobre respuesta anímica del equipo en los últimos partidos, el DT santafesino dijo adiós. Ahora, lejos de aclararse todo, para San Lorenzo persisten -y se agrandan- los interrogantes.

"Es mentira que con Marcelo (por Tinelli) no estamos dedicados al club por estar en otra cosa. Este último año nos dedicamos a una de las cosas más importantes de la historia del club: la vuelta a Boedo. No se da porque no se da. No por falta de trabajo" (Matías Lammens, presidente de San Lorenzo).

En las últimas horas dominó la confusión. Fue tal el desconcierto tras la caída ante el Halcón de Varela que el Ciclón reprogramó el entrenamiento de hoy, pautado inicialmente para las 10: de cara al cruce frente a Independiente, el plantel fue citado para las 17. Anoche, la zona cercana a los vestuarios mostró un sinfín de rumores: primero que Pizzi había renunciado y Lammens no se lo había aceptado; luego aparecerían las desmentidas y la noticia de una reunión pautada para esta mañana, de la que formarían parte Tinelli, Lammens y lógicamente Pizzi. Pero todo se resolvió mucho más rápido.

Por otro lado, ayer en la platea Norte de San Lorenzo se vivieron otros focos de tensión. En el segundo tiempo la cancha explotó y comenzó a insultar al presidente Matías Lammens, a pesar de que en la tribuna un grupo de barras instaba a la gente a no hacerlo. Fueron situaciones que se dieron ayer en el Nuevo Gasómetro y que se viralizaron en las redes sociales desde anoche.

Una campaña muy extraña

San Lorenzo se mantuvo invicto en las primeras cinco fechas y fue uno de los principales animadores del torneo, pero cayó en una racha de cinco derrotas en sus últimos seis partidos. Primero lo golpeó Boca en el Nuevo Gasómetro. Después, también en su casa, sufrió otro traspié que acentuó la debacle: el recién ascendido Central Córdoba lo goleó 4-1 y provocó una situación inusual: los hinchas del Ciclón aplaudieron a los santiagueños al retirarse de la cancha, mientras en simultáneo silbaban a sus propios futbolistas.

En 2019, San Lorenzo jugó 35 partidos con un registro de 9 ganados, 13 empates y 13 perdidos.

Pero los reproches se profundizaron luego de la caída en el clásico contra Huracán. Las situaciones conflictivas comenzaron antes del encuentro ante Defensa y Justicia. Ayer, los hinchas hostigaron al equipo desde el primer minuto. El principal apuntado -tras algunos errores- fue Nicolás Navarro, aunque después los insultos se extendieron a varios futbolistas, Pizzi y los dirigentes.

Si bien la campaña de Pizzi había comenzado con una eliminación en la Copa Libertadores (tenían la serie encaminada frente a Cerro Porteño en los octavos de final), los resultados iniciales en la Superliga llevaron a los hinchas a ilusionarse. Pero desde el cruce contra Colón, el equipo empezó a padecer los partidos. Uno atrás de otro, principalmente frente a Boca, Central Córdoba y Defensa.

Pizzi apeló a la rotación (por caso, en los últimos cuatro partidos, San Lorenzo utilizó a cuatro centro delanteros diferentes: Adam Bareiro, Nicolás Blandi, Oscar Romero y Alexander Díaz), pero el esquema se caracterizó por su falta de naturalidad, de frescura, de serenidad. El nerviosismo general dominó la escena de forma intensa. Abundaron los errores defensivos, las fallas en la línea de volantes y lo condenó la falta de juego. Así, San Lorenzo sigue con su cadena de técnicos que se frustran y ven truncos su proyectos, como fue en los últimos tiempos con Pablo Guede (2016), Diego Aguirre (2016-2017), Claudio Biaggio (2017-2018) y Jorge Almirón (2018-2019).

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