

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

El colectivo de línea que todos los días salía desde la puerta del hotel Libertador de Tandil llevaba un pasaje uniforme. Nada de asientos reclinables ni cortinas en las ventanillas para ocultarse. El plantel de San Martín, de San Juan, dejó atrás dos semanas de pretemporada con el sacrificio del que todos los días se sube a un transporte público para ganarse el pan. En el caso del equipo verdinegro, ese esfuerzo es para mantenerse en primera división. Al frente de ese objetivo está Gabriel Perrone (47 años), un director técnico que, desde mediados de septiembre, vive su primera experiencia en la Argentina, luego de haber sido durante varios años ayudante de campo de Carlos Griguol y de salir a forjarse una carrera en Ecuador (Emelec, Olmedo y Deportivo Cuenca) y Chile (Rangers).
San Martín fue el primer equipo en conseguir dos refuerzos, con la contratación de los zagueros Santiago Hoyos y Damián Ledesma. Luego consiguió el regreso de Facundo Affranchino, que ya estuvo en el primer semestre de 2012. Perrone considera casi un refuerzo que el club pueda retener hasta junio a Emanuel Mas, su jugador más cotizado, pretendido por Estudiantes
—¿Qué buscaste en esta pretemporada para mejorar el flojo cierre de campeonato que tuvieron?
—Básicamente, recuperar las energías, mejorar la parte física. Fueron seis meses duros para San Martín, con una Promoción en el medio que quitó tiempo de descanso. Recargamos las baterías. Tenemos que mejorar en la continuidad del juego, sostener durante más tiempo lo bueno que mostramos, no ser tan irregulares. Que no haya tantos baches: tenemos 15 minutos buenos, luego 15 malos. Un tiempo bueno, otro malo. Debemos ser más sólidos. A eso es a lo que apuntamos en la pretemporada, a encontrar el equipo y sostenerlo.
—¿Por esa falta de continuidad se cayeron tanto? San Martín no gana desde la fecha 11a.
—No creo que nos hayamos caído tanto. Habría que analizar partido a partido. Hubo algunos que los jugamos bien y terminamos perdiendo. No quiero volver atrás y hablar de los arbitrajes contra Rafaela, Lanús, Independiente. ¿Para qué? Queremos olvidarnos de eso y trabajar.
—¿Sentís que San Martín fue más perjudicado que otros con los arbitrajes?
—No sé si más que otros, pero nosotros tuvimos inconvenientes. Hubo decisiones polémicas que no nos favorecieron. Pero igual no quiero revolver ni quedar como un llorón. Sólo me enfoco en el trabajo.
—¿En el plantel no hay una psicosis, no se siente perseguido con el tema de los árbitros?
–No, en absoluto.
–Cuando terminó el Inicial hubo rumores de que podías ser despedido.
—No me llegaron, nunca me sentí en peligro. Tengo contrato hasta junio. Quiero dejar a San Martín en primera, después veremos.
—¿Cuánto perdés sin Mauro Bogado? (en recuperación de una operación de ligamentos).
—Era una pieza muy importante, su baja nos cambió bastante. No tengo un jugador de sus características en el plantel. Quizás ahora lo encuentre un poco con Affranchino.
—Están justo en el límite de los promedios. Tienen por debajo a Unión, Quilmes e Independiente, y por encima de ustedes aparecen Rafaela, San Lorenzo, Godoy Cruz y Argentinos. ¿Qué panorama imaginás para el final del torneo?
—Nosotros aspiramos a tener un buen comienzo de torneo y esperar que todos esos que están arriba de nosotros sufran traspiés. Va a ser peleado hasta el final, no será fácil para ninguno. No saco a ninguno de los que nombraste.
—¿Alguna vez peleaste por evitar el descenso cuando dirigiste en Ecuador y Chile?
—No.
—¿Y cómo lo estás viviendo acá?
—Y... no es fácil, no es fácil. No es una sensación linda. Hay que evitar estar hablando todo el tiempo de lo mismo. Pero hay que adaptarse, no deja de ser fútbol. Hay que jugar y ganar tratando de olvidar todo lo que nos rodea.
—¿Qué impresión te dejó el fútbol argentino en esta primera experiencia?
—Sigue siendo un fútbol difícil, que achica espacios. Básicamente se apuesta al resultado y se deja de lado lo que es el juego. Hay algunos partidos entretenidos entre equipos que tienen la tranquilidad de estar de mitad de la tabla hacia arriba. Los de mitad de tabla para abajo juegan con mucha desesperación, ansiedad, intranquilidad. Todo eso no favorece al espectáculo.
—¿Estás arrepentido de haber venido a dirigir?
—No, al contrario. Yo lo que quería era trabajar en la Argentina, y ojalá pueda quedarme por bastante tiempo.
—Después de haber sido ayudante de campo de Carlos Griguol en varios equipos, ¿qué aplicás de Timoteo?
—El fútbol cambió bastante, pero trato de aplicar lo que siempre propuso Griguol: respeto por la pelota, por el profesional, por los jóvenes. Darle tranquilidad al jugador, sabiendo que lo más importante es el entrenamiento, el trabajo, que nadie te va a regalar nada. Tanto en San Juan como en los otros países donde dirigí, nuestra relación con los futbolistas es buena porque les hablamos claro, de manera frontal. Hoy la juventud vive de una manera muy diferente a lo que era en nuestra época. El tema de las comunicaciones es terrible. Hay que tener paciencia, adaptarse y acompañar.
—En 2008 estuviste internado por estrés en Cuenca. ¿Te lo provocó el fútbol?
—No sé si fue por el fútbol, pero tampoco fue nada importante.
—Te lo comento porque el fútbol argentino no es muy recomendable para la salud.
—Sí, seguro... Pero bueno, trataremos de sobrevivir.



