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Pasaron 632 días desde aquella vez en que debutó en la primera de Boca con la camiseta N° 32, en la cancha de Quilmes. La tarde del 5 de diciembre de 2004 lo mostró con el pelo bien corto y era mucho más flaquito que ahora. Hoy tiene el pelo largo, usa vincha y, evolución meteórica mediante, ya acumula cinco vueltas olímpicas (cuatro con Boca y una con el seleccionado Sub 20).
Sin embargo, los rivales lo miran como si fuera un bicho raro. No están acostumbrados a que en el fútbol argentino los volantes centrales tengan tanta importancia en el funcionamiento ofensivo de un equipo. Fernando Gago, de él se trata, es casi completo. Porque tiene marca, un quite elegante (pocas veces recurre a la infracción), buena ubicación y panorama para asistir a los delanteros como si fuera un enganche. Le falta gol, mejorar su remate de media distancia, pero aún sin eso termina siendo vital en el engranaje del equipo. Y Boca, por ahora, no necesita de eso, materia en la que se especializan Palermo y Palacio y donde también se anotan Marino, Battaglia, Neri Cardozo y hasta los centrales Silvestre y el Cata Díaz. "Gago maneja ambos perfiles y hace lo más difícil del fútbol, jugar a un toque y ser simple. Tiene un gran panorama, es agresivo y sabe lo que va a hacer antes de recibir el balón", lo define Ramón Maddoni, el DT que lo descubrió en el Club Parque y que hoy es uno de los coordinadores de las divisiones infantiles de Boca.
Gago es distinto y por eso, desde el día que dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad, fue superando obstáculos en la mitad de la cancha. Porque los entrenadores contrarios le mandaban una marca personal encima y porque los mismos rivales empezaron a no tolerar ciertas actitudes del N° 5. Para algunos se trata de movimientos elegantes; para otros, de una actitud soberbia y sobradora. Por eso no es una sorpresa que sea el jugador xeneize más golpeado del torneo, detrás de Palacio. Con Central, en Rosario, por la segunda fecha, Gago tuvo cruces físicos y verbales con Coudet y Encina (el DT Gorosito le exigió que le haga marca personal) y Rivarola se fue expulsado justamente por una infracción a él sin pelota. Lo mismo por lo que Carrizo rozó la roja en el choque con Independiente, y por lo que Méndez, tras aplicarle un planchazo , se fue antes a los vestuarios del Nuevo Gasómetro. Sebastián Battaglia, compañero y socio de Gago en la línea de volantes, explica: "Lo que sucede es que todos ven la importancia que tiene Gago para nosotros y tratan de bloquearlo para que no tenga espacios para jugar, pero él siempre se las arregla para moverse y desnivelar".
Esto no es nuevo. Ya en el último Clausura, cuando Boca empató sin goles ante Tiro Federal, en el Parque Independencia, una fecha antes de jugar con River en la Bombonera, Gago tuvo un cruce con Luciano De Bruno, que hoy juega en Israel: "Gago te mira mal, te pone caritas y muchas veces cancherea , te dice bol Parece que porque es el 5 de Boca no le podés sacar la pelota o tener un roce cuando lo marcás. ¿Quién se cree que es?", dijo De Bruno en aquel momento, haciendo pública una idea de varios de quienes lo enfrentaron.
Gago tiene personalidad. Por eso logró desplazar de la titularidad a un histórico como Raúl Cascini en 2005, pero eso también lo llevó a tener varias discusiones en el campo de juego. Porque lo van a buscar con foules y provocaciones y él no se queda atrás en las palabras. La última semana, antes del choque con San Lorenzo, Alfio Basile charló con él durante un entrenamiento matutino en el predio de Casa Amarilla. "Yo le hablé y le avisé que lo iban a ir a buscar, pero no debía entrar en ese juego, tenía que ser hombre y aguantársela. Juega un fenómeno y todavía no llegó a su techo", comentó el Coco.
Y Ricardo La Volpe, el flamante entrenador de Boca, que siguió el 7 a 1 ante el Ciclón por televisión, dijo que era la primera vez que veía que marcaban a un volante central. El ex conductor del seleccionado mexicano está encantado con Gago y cree que puede funcionar mejor como doble 5. "Yo dije que Gago debía que acostumbrarse a estar con otro jugador en el medio porque en Europa es muy difícil que un 5 juegue solo. Es algo que deberá incorporar con el tiempo, pero tiene un nivel altísimo y es uno de los ejes de Boca", dijo.
Mauricio Macri, presidente de la entidad de la Ribera, prometió que ambas joyas (así definió a él y a Palacio) no se irán antes de julio de 2007, luego de la Copa Toyota Libertadores. Dijo que entre los dos puede llegarse a una valuación de 100.000.000 de euros y que disfruta cada vez que los ve jugar con la camiseta azul y oro. Basile, hace un par de meses, cuando se hablaba de un futuro seguro en Real Madrid, donde jugó el ídolo de Gago, Fernando Redondo, pidió que si lo compraban ahora que lo paguen US$ 50.000.000, pero que lo dejen hasta mediados del año próximo así "lo podía disfrutar" un poco más. Ahora, como DT de la selección, sabe que lo llevará con él juegue donde juegue y más allá de cualquier frontera. Gago, mientras tanto, dice: "No importa, no les tengo miedo a las patadas. Y no cargo a los rivales. Lo único que me importa es que Boca siga ganando".



