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"Si nos salvamos del descenso, para nosotros será como un campeonato", dicen los hinchas. La temporada había arrancado con el equipo casi condenado. Los 36 puntos en 38 partidos de la 07-08 lo obligaban a sumar más de cincuenta para tener alguna posibilidad sin depender de la performance de los recién ascendidos Godoy Cruz y San Martín, de Tucumán. Aún bastante cerca en el tiempo, el subcampeonato en el Apertura ?05, la buena Copa Sudamericana ?06 y la participación en la Libertadores ´07 ya habían sido tapados por espantosos resultados (el 0-7 y otras cuatro derrotas en el clásico incluidas) que provocaron un auténtico carrusel de entrenadores.
Pedro Troglio renunció en marzo de 2007 con el equipo en plena caída. El interinato de Kuzemka terminó enseguida. Asumió el colombiano Francisco Maturana, garrafal error de J. J. Muñoz, el ex presidente del club, célebre por apretar personalmente a los árbitros en el vestuario y a los jugadores del club a través de la barra brava. Pacho arrancó el Apertura ?07 pero dimitió tras la tercera fecha. Tampoco Julio Falcioni fue solución. Dirigió hasta el final de ese campeonato.
El 1° de diciembre de 2007 asumió como presidente Walter Gisande. Prometió un plantel con mística y amor a la camiseta. Intentó el regreso de Guillermo Barros Schelotto desde Estados Unidos, pero el Mellizo honró su contrato con Columbus Crew de la Major League Soccer. Eligió como entrenador a Guillermo "Topo" Sanguinetti, una gloria tripera. Y así comenzó el Clausura ´08. Mientras tanto, Leonardo Madelón arrancó aquel año 2008 como DT de Rosario Central. En realidad, había asumido un mes y medio antes, en la 18» fecha del Apertura ´07. "A Central hay que refundarlo", fueron sus palabras en la presentación. El presidente Horacio Usandizaga apuró su contratación tras los malos números del interino Hugo Galloni. Complicado con el promedio, el equipo corría riesgo de descenso. Así, Madelón volvió al club que lo había visto jugar desde 1990 a 1993. Era buen futbolista. Un ventilador, al que le gustaba moverse por la izquierda para llegar y definir con la derecha. Surgido en San Lorenzo, estuvo allí entre 1983 y 1988. Pero el mejor momento de su carrera le llegó en Unión de Santa Fe. En 1989, anotó el gol más importante de su vida: un zapatazo de tiro libre en el clásico de la ciudad que determinó el ascenso del tatengue y el descenso del sabalero.
Se hizo bien de abajo como DT. Arrancó en Colegiales y armó un buen equipo en El Porvenir con el inolvidable Garrafa Sánchez como gran figura. En su bautismo como técnico en Primera, volvió a Unión en junio de 2001, pero no repitió el éxito que había tenido como futbolista. El siguiente paso por Nueva Chicago tampoco resultó. Su carrera con el buzo no arrancaba. Hasta que llegó a Bahía Blanca a mediados de 2006. Tomó a Olimpo tras el descenso y lo puso en Primera inmediatamente con un plantel numeroso y calificado. Se consagró bicampeón en la B Nacional y dejó una frase para el archivo: "Hicimos mejor campaña que Barcelona y Real Madrid". Pero semejante logro no le alcanzó para dirigir al equipo en la máxima categoría. El presidente Jorge Ledo tuvo otros planes y convocó a Guillermo Rivarola.
A cinco meses de su salida de Olimpo, Madelón llegó a Central. Se cruzó con el Gimnasia de Sanguinetti el 16 de febrero de 2008. Ganó el Lobo 2 a 0 con goles de Civelli y Cuevas. Sin embargo, el balance final favoreció a Leonardo Carol, glorioso segundo nombre. Su equipo sacó 27 puntos en el campeonato (diez más que Gimnasia) y hasta evitó jugar la Promoción. Pero tampoco en Rosario pudo continuar con su obra. El mismo presidente que había apurado su llegada, precipitó su salida. "Quiero mucho al club, pero todas las noches, antes de irme a dormir, me acuerdo de Usandizaga", dijo el sábado pasado en "Dos de Punta" por Radio Latina. Hoy el Vasco y su hijo Manuel buscan otro DT para Central tras los cortos ciclos de Vitamina Sánchez y Gustavo Alfaro. En junio de 2008, Madelón se quedó sin trabajo.
Mientras tanto, Gimnasia se preparaba para la temporada 08-09 con un plantel repleto de jugadores con pasado en el club que habían regresado para sacarlo de la complicadísima situación deportiva: Esteban González, Mariano Messera, Roberto Sosa, Diego Alonso y Sebastián Romero. A ellos se les sumó Gastón Sessa, fanático del Lobo, que así cumplía su sueño de atajar para el club. Seguía Sanguinetti como DT y había mucha ilusión, pero el plan no funcionó. Todos los jugadores protagonizaron una conferencia de prensa para respaldar al entrenador, pero el uruguayo debió irse tras otra derrota ante Estudiantes (1-3) con varias decisiones equivocadas de su parte. Con 9 puntos en 8 fechas, el equipo estaba hundido en la zona de descenso.
En los primeros días de octubre de 2008, Leonardo Madelón y Gimnasia firmaron su contrato hasta que? el fútbol los separe. Era el sexto DT del Lobo en dos años después de Troglio, Kuzemka, Maturana, Falcioni y Sanguinetti. "Sí, la situación es parecida a la de Central, con un plantel golpeado y con una hinchada tan seguidora como leal", admitió en su presentación. Inmediatamente, promovió a Primera a Fabián Rinaudo, un mediocampista central que recupera muchos balones, se equivoca poco en los pases y nunca pierde el orden, concepto fundamental para Madelón. Ordenado, con intensidad defensiva y con un gran Gato Sessa en el arco, la valla invicta se convirtió en una marca registrada. En sus once partidos del Apertura con el nuevo DT, sólo recibió cuatro goles y fue el equipo con menos tantos en contra del torneo. Por este dato, sorprendió el 0-3 ante Newell´s en el comienzo del Clausura. "Fuimos unos pel...", resumió Sessa en pleno campo de juego.
Pero el equipo reaccionó bien, con tres victorias consecutivas, y hoy va primero, junto con Arsenal y Lanús. Con Madelón en el banco, sacó 27 puntos en 15 fechas. Le descontó 20 a Central y ya lo pasó en la tabla de promedios. A Racing le sacó 13 y lo igualó. Hoy jugarían un partido desempate para evitar la Promoción. El sistema es injusto. Gimnasia no descendió cuando lo merecía y ahora sufre cuando no lo merece. Pero hay una situación que retrata mucho mejor la injusticia del sistema: uno de sus rivales directos (Central) tiene como mejor campaña una lograda por su actual DT. Por culpa de los promedios, el Madelón de Gimnasia compite contra el Madelón de Central.
Miremos otra tabla. Tiene 36 puntos en la temporada, la misma cantidad que en toda la 07-08, y va séptimo en la general. Además de ordenado, el equipo es agresivo, provoca el error del rival en la presión y, cuando puede jugar, lo hace con muchos pases y mucha movilidad en ataque. Desde el cielo, René Favarolo mira cómo estos jugadores dejan el corazón en cada partido. Evidentemente, Madelón les ha tocado esa fibra íntima a la que no todos los entrenadores llegan. Ilusionados, los hinchas se preguntan: "¿Y si nos salvamos del descenso con un campeonato?"

