Humberto Grondona: "Los quiero ver caer a todos, por eso vuelvo"

“La gente no tiene idea de lo que es manejar el fútbol de un país; estábamos ahí arriba y ahora estamos muy abajo institucionalmente”, ataca el DT de Arsenal, en firme defensa de su padre
Francisco Schiavo
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17 de enero de 2017  

Humberto en Sarandí: “Si estaba acomodado, por lo menos di dos vueltas olímpicas con la selección”
Humberto en Sarandí: “Si estaba acomodado, por lo menos di dos vueltas olímpicas con la selección” Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Paruelo/Agencia AFV

El libro institucional que repasa la vida del club entre 1957 y 2007, los primeros de su existencia, dice en la tapa: “ Arsenal de Sarandí . Bien de familias”. Muchos apellidos se repiten en el árbol genealógico de la institución de camiseta celeste con una banda roja, pero ninguno será tan impactante como el de Grondona. Humberto Grondona volvió al club como entrenador, contratado por su hermano menor, Julio Ricardo. La semilla de lo que hoy creció de manera impensada la sembraron su padre, Julio Humberto , el hombre que se mantuvo al frente de la AFA entre 1979 y 2014, y su tío, Héctor Emilio, el gran goleador. Se ve, entonces, por qué el desafío es una cuestión de familia para el hombre que toda su vida luchó contra los preconceptos.

Tras un breve paso por Unión La Calera, en el ascenso chileno, Humberto Grondona, a los 59 años, tendrá otra oportunidad en la Argentina tras haber conducido a los seleccionados juveniles de la AFA. Hoy es, en definitiva, otro Grondona en el club de los Grondona.

–¿Te jugás el doble por lo que significa el club para tu familia?

–Noooo… en el seleccionado juvenil tenía doble responsabilidad. Ahí me jugaba mucho. Agarramos la Sub 17 en un momento crítico y, después, seguimos con la Sub 20. Ese fue un reto más importante.

–¿Hoy tu padre te hubiera contratado?

–Sí. Después de lo que hice en la selección, no sólo mi viejo me hubiera contratado: cualquiera lo hubiera hecho. Es más… muchos padres no son de darte ni un caramelo, pero yo sé que después de San Luis [campeón sudamericano Sub 17, en 2003] y de Emiratos Árabes [semifinalista en el Mundial de la categoría], el mío comentó que tendría que haber ido antes a la selección.

–¿Julio Grondona era duro para decir las cosas?

–Nunca te decía nada. Te trataba de corregir. Discutíamos mucho por el sistema de juego que yo elegía.

–¿Y qué subrayaba?

–Que no jugara con línea de 3 o que me protegiera más. Era una típica charla de padre/presidente con técnico/hijo. Pero como las cosas salieron bien y estuvo muy feliz… lástima que no pudo ver lo de Uruguay [campeón sudamericano Sub 20, en 2015]. Bah, no estuvo, pero seguro que lo vio.

–¿Seguís enojado con la AFA?

–Hoy, no estoy enojado con nadie. Soy un tipo contento por estar en mi casa. Fuera de acá no me importa nada. A veces veo hablar a algún “máscara”, de estos “lauchas” que tiene la dirigencia argentina, y digo “mirá vos…”. Por eso evito todo tipo de contactos.

–¿Pensaste que tenías que haberte ido de otra manera de los seleccionados?

–Pensé que tenía que haber seguido. Lo mío no fue una cosa deportiva. Pero Dios acomoda todo. La gente que tomó esa decisión ya no está. Hay otros que están a un pasito de no estar. Se mueren por figurar, pero a la hora de la verdad quizá no estén. Nunca me enteré cuál fue la realidad para que no me renovaran el contrato con los juveniles. A la vez, estoy tranquilo por estar afuera. Yo cumplí. Después todo me dio mucha tristeza. Los dirigentes actuaron como lo que son.

La charla se encaminó poco a poco hacia los temas más espinosos. Fue entonces cuando se transformaron los gestos y brotaron los sentimientos más genuinos.

–¿Cómo ves la AFA a corto plazo?

–Va a aparecer algún candidato, aunque es muy difícil que todos se encolumnen detrás. Tiene que haber una elección y el resto debe acompañar al que gana.

–¿Será posible?

–Lo veo dudoso. Estará organizada institucionalmente, pero si no lo acompañan… Una sola persona ya no puede manejar la AFA. Ya lo decía mi padre. Él tenía la idea de presentarse [en las elecciones de 2015], ganar y retirarse para poner tres o cuatro dirigentes al mando. Él iba a continuar en la Conmebol y en la FIFA.

–¿Por qué no lo hizo antes?

–Y… lo fue viendo. A cada lugar que iba a negociar un contrato llevaba dirigentes para que fueran metiéndose. A veces estás al lado de una persona, pero cuesta aprender. Lo que parece fácil, a veces, no lo es. Pero él quería en el futuro un sistema colegiado.

–¿Los que estuvieron a su lado no aprendieron?

–Hubo gente capaz, pero cuando le tocó el momento no lo pudo desarrollar. Hay buena gente también. Los “ladris” son tres o cuatro. No son muchos. Hay muy buenos dirigentes de fútbol que no necesariamente aparecen en la TV.

–Antes todo era culpa de Julio Grondona, ¿hoy también?

–A veces escucho que todo lo que pasó y lo que pasa es porque había un gobierno dictador en la AFA. Entonces, a mi dame un gobierno dictador en el fútbol porque uno democrático terminó 38 a 38 cuando votaron 75. Algo no cierra. En ciertos aspectos y lugares se necesita un tipo con carácter, equilibrado y que diga “esto no es así”. Era un tira y afloja en el que había que poner el equilibrio. Si eso era ser dictador… bienvenido. Los líderes tienen que tener poder de decisión y equilibrio para calmar a las fieras que buscan llevar comida a su hogar sin pensar en el otro. Hoy los mismos dirigentes hablan de falta de compromiso, solidaridad, unidad… ellos lo dicen.

–¿Con él podía pasar la crisis actual?

–Él era un generador de dinero. En los peores momentos siempre conseguía dinero…

–Pero en parte también él fue responsable de este presente…

–No. Tengo entendido que cuando papá murió había un dinero importante en la AFA. Hay que preguntarles a los que vinieron después qué hicieron con ese dinero. ¿A él de qué le vamos a echar la culpa? Al contrario. Teníamos presencia en todos lados y ahora no. El único que escuché hablar como se debe fue a Daniel Angelici (presidente de Boca). Fue muy correcto con el tema de la FIFA y de la Conmebol. La gente no tiene idea de lo que es manejar el fútbol de un país. Estábamos ahí arriba y ahora estamos muy abajo institucionalmente. En lo deportivo, Messi nos da un plus. Hay que rodearlo muy bien. Tenerlo es jugar con 14.

–¿Cómo sobrellevaron familiarmente las sospechas y las versiones que involucraban a tu papá en la investigación de la FIFA?

–Está todo exento.

–Pero debió haber sido duro, ¿no se les instaló ninguna duda?

–No. Enseguida nos informamos. Hay notas de la FIFA que decían que papá estaba exento de eso. Nunca dudamos. Pero duele porque cualquiera te juzga, pero en ese tiempo no estábamos para confrontar. El momento ya va a venir. Los quiero ver caer a todos. Por eso vuelvo. El odio y el amor van juntos. Tengo amor, pero, a la vez, mucho odio. No lo oculto… los quiero ver caer.

–¿A quiénes?

–A todo aquel que haya actuado mal. Todo se paga. No voy a brindar, pero voy a estar bien cuando caigan los que nos hicieron mucho daño. Se olvidaron que detrás de una persona siempre hay hijos, nietos, allegados. Nadie midió nada. Y no tengo piedad por esa gente. Si están en el desierto, les doy una anchoa.

–Después de tanto descrédito, ¿la FIFA está mejor con Infantino?

–No quisiera opinar sobre eso.

–¿Te gustaría un Mundial con 48 equipos?

–Como a mí me gustó el torneo de los 30 equipos, tengo que apoyar el de 48. Pero veo a muchos que no apoyaron el de 30 y les gusta el de 48. Son “panqueques”.

–Sos irónico.

–No. A muchos no les gustó el de 30 y ahora, tremendos alcahuetes, ven con buenos ojos el de 48. ¿Por qué? Qué vivo será Infantino que ya está trabajando para la reelección. ¿Ves cómo es la historia? Sí, me parece demasiado que América tenga seis plazas y media [dos más que en la actualidad] y que a Europa sólo le den tres lugares más. Hay que ser más considerados… Europa se va a enojar.

–Entonces, la Conmebol sí tiene presencia en la FIFA.

–Y… sí… pero de otros países. No de la Argentina. Si es así, la eliminatoria va a perder sentido.

–¿Cómo ves el acercamiento de Maradona a la FIFA?

–Será su momento. Si lo invitan, tendrá que desarrollar todo lo que pensó sin mezclar las cosas ni hablar mal de nadie.

–Pero él había sido muy crítico de la entidad, con Havelange y Blatter como presidentes.

–No me genera nada. Como te dije, de acá [Arsenal] para afuera soy un témpano. Cada uno puede llevar la vida que quiere.

Hasta que lo deportivo volvió a la escena. No importó. Otra vez se trató de casi la misma cuestión. Esa que brotó del pecho de Humberto Grondona.

–¿Te costó reinsertarte cuando dejaste los seleccionados juveniles?

–Uno siempre se reinventa. Nada es fácil. Para mí nada fue fácil. Siempre tuve que darle para adelante. Era distinto el objetivo con los juveniles, en los que tenía que formar jugadores para la mayor y para sus clubes; con La Calera (Chile), que tenía que reorganizarse, y acá, donde hay que salvar al equipo del descenso. Más difícil era la selección. Pero cuando veo a Werner en el arco de Boca, a Batalla en el de River. Decís… “no ganamos un Mundial, pero por lo menos teníamos buen ojo”. O a Mammana, en Francia, o a Pavón, en Boca, o a Driussi, goleador de River; a Correa, que lo recuperamos; a Suárez, en Villarreal; a Espinoza, en Alavés… Dicen que no hicimos nada, pero tuvimos buen ojo. Un técnico de selección tiene que tener buen ojo sin compromisos. Y se lograron cosas importantes. Por eso cuando escucho que los resultados… (piensa) Digo que yo me equivoco en el Mundial Sub 20. El resto: campeón sudamericano Sub 17 y semifinalista en el Mundial; campeón Sudamericano Sub 20; el 70 por ciento de los puntos, y ganando torneos en todos lados. Entonces, algo hicimos. Ojalá que esta gente continúe el trabajo porque hay material.

–¿Por qué flota la sensación de fracaso y eso no se ve?

–La gente que lo quiso ver lo vio. Los números no mienten. Lo mío no es el verso, es mostrar resultados… Si estaba acomodado en el cargo, por lo menos di dos vueltas olímpicas con la selección. Las últimas. Pero hay algo que tiene mucho más valor y cada uno puede interpretarlo como quiera: fui afortunado porque salí campeón con mi papá vivo y con mi papá muerto. Y no era tan difícil salir campeón con mi papá vivo; difícil era salir con mi papá muerto.

–¿A qué le apuntás?

–Que la gente piense lo que quiera. Yo no le quito méritos a nadie, pero fui el único técnico que salió campeón con Grondona fuera de escena. ¡Y había que salir campeón con Grondona fuera de escena!

–¿Está relacionado con el poder que perdió la Argentina?

–Sí, él era un hombre muy importante en la FIFA. La Argentina tenía un peso increíble, más que Brasil.

–¿Y se podrá salir campeón otra vez?

–¿Dónde?

–En las competencias que vienen.

–Sí, en Qatar 2022. Ahí la Argentina va a salir campeón…

–¿La camada que vos dirigiste?

–Sí. Todos van a llegar con una edad fantástica. La mayoría está en Europa. Si viene un DT pillo, va a salir campeón. Ellos les ganaron a todos…

–Pero no el Mundial Sub 20…

–Fue culpa mía. Hice todo mal. Estaba mal y eso se transmite. Encima, la suerte no nos acompañó. Pero yo estaba mal. No estaba bien predispuesto. No me gustaba nada: el lugar, el clima. Era un equipazo, pero no hubo caso. Esa camada, con la posibilidad del último Mundial de Messi, que parado es el mejor de todos, ahí moja. En Rusia no sé, pero en Qatar, sí. Esos pibes nacieron campeones. Y lo hicieron en la Sub 17 y en la Sub 20. La camada se mantuvo. Es ganadora de verdad. Tiene la camiseta de la selección pintada en el cuerpo. Si a esa edad dejaron la vida, imagínate en un Mundial mayor. No hay que errarle en el conductor.

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