Pérez expulsado y Domínguez goleador: el debate por los fichajes de Independiente sigue al Rojo vivo

Pablo Perez fue expulsado en el primer tiempo.
Pablo Perez fue expulsado en el primer tiempo. Fuente: Telam - Crédito: Paratore Rubén
Rodolfo Chisleanschi
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17 de febrero de 2019  • 12:38

Uno condicionó el partido ganándose una tarjeta roja difícil de admitir en un jugador de experiencia; el otro estrenó su casillero goleador con un tiro libre preciso y sutil. Uno fue incapaz de resistir lo que pareció una estrategia premeditada de sus rivales: buscarlo y provocarlo desde el primer minuto para que perdiera los nervios. El otro respondió con éxito a la estrategia de que el equipo lo buscara una y otra vez como arma desequilibrante en cada ataque. Uno se fue mucho tiempo antes de lo normal y se ganó la repulsa generalizada de sus propios hinchas en las redes sociales; el otro no dejó de picar y desmarcarse hasta la última jugada y su recompensa fue el reconocimiento de los suyos, que en apenas dos partidos ya lo ven como un futbolista importante en el futuro próximo.

Pablo Pérez y Cecilio Domínguez, las únicas dos incorporaciones realizadas por Independiente en el reciente mercado, transitaron por caminos opuestos durante el pálido 1-1 que el equipo dirigido por Ariel Holan cosechó ante San Martín el sábado en San Juan, y sin proponérselo escribieron el nuevo capítulo de una novela que comienza a ser eterna, la del Rojo y sus fichajes.

Primer gol de Cecilio Dominguez para Independiente.
Primer gol de Cecilio Dominguez para Independiente. Fuente: Telam - Crédito: Paratore Rubén

En los dos años y monedas que lleva conduciendo el plantel del Rey de Copas, a Holan se le han discutido pocas decisiones, pero entre ellas, ninguna más reiterada que la escasa puntería demostrada en las llegadas y salidas de jugadores del equipo. Muy pocos de los futbolistas contratados en los últimos tiempos han alcanzado un nivel suficiente como para consolidarse en sus puestos, sostener la titularidad por encima de resultados puntuales y llevarse el aplauso aprobatorio de la hinchada. Anoche ante San Martín, el excapitán de Boca y el delantero paraguayo rescatado de México corporizaron a la perfección esta observación divergente que enciende discusiones en cuanto foro de seguidores de Independiente se consulte.

Pablo Pérez llevaba un partido irregular hasta el cierre del primer tiempo. Más adelantado en la cancha que en fechas anteriores, pretendió convertirse en el gestor de los avances del Rojo pero la alternancia de aciertos y errores en los pases afeaban una actuación que hasta ese momento no superaba los 6 puntos. Los fallos propios, la insistencia de los volantes sanjuaninos –conocedores como todo el fútbol argentino del carácter irascible del rosarino– en cortar su juego con faltas constantes con aroma a provocación, y la timidez del árbitro Pablo Echenique a la hora de sancionar con más rigor a los futbolistas locales condujeron a un final tan inevitable como predecible.

En el minuto 44, el Pampa Gelabert cruzó a Pérez por tercera vez en el partido, el 8 Rojo contestó desde el suelo con una suerte de patada voladora que impactó en el abdomen del mediocampista local y Echenique le enseñó la octava tarjeta roja de su carrera en la Argentina, dejándolo automáticamente afuera del clásico de la semana que viene contra Racing. "No sé lo que pasó, todavía no pude ver bien la jugada", dijo Holan minutos después del partido, excusando a Pérez por una expulsión que obligó a Independiente a jugar con diez hombres todo el segundo tiempo, tal como le había ocurrido apenas un par de fechas atrás frente a San Lorenzo.

Apenas sesenta segundos más tarde, Bustos se lanzó a una carrera audaz con la pelota entrando en diagonal de derecha hacia el centro hasta que lo frenaron con infracción a medio metro del área. Sin tomar carrera, Cecilio Domínguez acarició el balón con sutileza y estableció el 0-1 por arriba de la barrera. No fue lo único meritorio que realizó el jugador guaraní. Veloz, valiente, habilidoso, atrevido y directo, el ex Cerro Porteño y América de México parece confirmar todos los antecedentes que lo convirtieron en la compra más cara de la historia del Rojo. Es cierto que a veces hace alguna de más o se pasa de individualista, pero en solo dos partidos ya demostró que hoy por hoy es la mejor carta de triunfo de un equipo con enormes problemas de profundidad en ataque (el de anoche fue el séptimo encuentro consecutivo en el que sus jugadores no pueden marcar un gol en jugada en movimiento).

"El partido cambió totalmente después de la expulsión. Hasta ahí habíamos sido dominadores pero jugar con diez y de visitante es muy difícil. En ese torneo ya llevamos siete partidos con un jugador menos", se quejó Holan.

Lo cierto es que Independiente volvió a enseñar una imagen bastante pobre, dejó pasar una nueva ocasión para meterse de lleno en la pelea por clasificar a la Libertadores 2020 y de paso reactivó el debate sobre sus fichajes.

El díscolo Pablo Pérez engrosó su largo prontuario de salidas de tono; Cecilio Domínguez encendió la ilusión de un porvenir más luminoso. Por eso, la semana que viene uno será el estandarte del que se aferrará el equipo para ganar el clásico de Avellaneda y el otro mirará desde el palco uno de esos partidos que los hinchas subrayan con marcador a la hora de determinar sus filias y sus fobias.

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