Italia 90. Argentina-Unión Soviética: el miedo a una catástrofe, la fractura de Pumpido, la segunda "mano de Dios" de Maradona y ese salto que Troglio no olvida

Goycochea y Maradona se abrazan en la noche del San Paolo, después del triunfo ante Unión Soviética
Goycochea y Maradona se abrazan en la noche del San Paolo, después del triunfo ante Unión Soviética Fuente: Archivo - Crédito: LA NACION
Diego Morini
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13 de junio de 2020  • 11:03

El aire era denso. No había espacio para el error. Una mezcla de campeones del mundo, con miles de batallas en el cuerpo, y un grupo de jóvenes, que sentían el peso del compromiso. Unión Soviética estaba por delante, dispuesta a hacer pesar el lastre que la selección argentina traía de su debut en el Mundial de Italia 90: la derrota ante Camerún (1-0) había pegado fuerte...

"El clima era duro y Bilardo no te lo hacía más liviano. En un club te manejás de una manera en particular, pero un técnico de selección elige jugadores de experiencia, de carácter. Carlos hizo una reunión que fue tremenda, aquella en la que dijo que si nos volvíamos en primera ronda nos tiraba del avión. Además, me acuerdo que nos mostró un programa de televisión, que creo era el de Badía, en el que salieron a la calle a preguntarle a la gente qué pensaba del equipo después de perder con Camerún: imaginate las barbaridades que decían. Y nos mostró ese video y en lugar de levantarnos el ánimo, veíamos que decían 'vuélvanse, ladrones'. Entonces había una ansiedad tremenda, porque no te querés ir de un Mundial tan temprano". El relato es de Pedro Troglio que, a los 24 años, estaba viviendo una situación que lo marcó para toda la vida: esa noche límite ingresó como titular al equipo en lugar de Néstor Lorenzo y dejó una huella imborrable en su propia historia.

El gol de Troglio que abrió el camino

Resultó un punto de inflexión para el equipo aquella jornada del 13 de junio de 1990, en Nápoles. En el San Paolo, y después de la frase de Bilardo "es la final del mundo para nosotros", se sucedieron una cantidad de situaciones que son parte de la historia del equipo argentino. Una lesión determinante, la "segunda mano de Dios" y un gol que ocupa el escalón más alto en la carrera de Troglio: "Tengo un par de momentos marcados de ese partido. La lesión de Pumpido, por ejemplo: soy el primero que llega y le veo la pierna toda doblada. Enseguida viene la mano de Diego [Maradona], porque estoy cerca cuando la pelota lo pasa a Goyco y Diego le mete la mano. El árbitro no vio el penal, por suerte. Y después llega mi gol", sigue su detallado recuerdo.

Ese partido también fue el de los cinco cambios: del desastre del debut en Milan quedaron afuera Néstor Fabbri, Lorenzo, Roberto Sensini, Abel Balbo y Oscar Ruggeri -lesionado éste último- e ingresaron José Luis Serrizuela, Monzón, Julio Olarticoechea, Troglio y Caniggia. "Y en la jugada del segundo gol me hacen foul, no cobran, y cuando me caigo agarro la pelota con la mano, como si fuese un arquero, el ruso la patea hacia atrás, dejaron seguir y vino el gol de Burruchaga. Eso fue un poco de aire porque había arrancado chivo ese Mundial", rememora desde Honduras, donde pasa la cuarentena porque allí dirige a Olimpia.

Maradona, rodeado por soviéticos. Esa noche protagonizó una jugada que podría haber cambiado el curso de la selección en el Mundial: cometió un penal que el árbitro no cobró
Maradona, rodeado por soviéticos. Esa noche protagonizó una jugada que podría haber cambiado el curso de la selección en el Mundial: cometió un penal que el árbitro no cobró Fuente: AFP

Los recuerdos de ese día son imborrables. Tiene detalles de cada situación y lógicamente, cómo sucedió su gol, el que abrió el camino para la victoria por 2-0: "Bilardo decía que si Maradona tenía la pelota nosotros teníamos que ir adentro del área porque él siempre lograba sacar el centro. Y en la jugada previa, Diego estaba súper marcado, no sé cómo hizo, pero sacó un centro bárbaro y se fue al córner. Entonces pensaba, 'ahora cuando lleguemos al vestuario éste (por Bilardo) me va a putear porque no me hundí' (se metió en el área). Por eso en la jugada siguiente, cuando desborda Olarticoechea, me decidí a meterme en el área, pero lo hice porque me acordaba de las puteadas que se me venían. Se me viene la pelota, salto y cuando le meto el frentazo me parecía que se iba afuera. Pero cuando vi que entró no podía más de la felicidad, tengo la imagen que enseguida me agarran Caniggia y Burruchaga".

Si bien aquel partido resultó significativo, Troglio relata que no volvió a verlo completo. Pero más allá de su gol, lo que tiene muy fresco en su memoria es lo que significó la lesión de Pumpido (lo reemplazó Sergio Goychoechea): "Lo más duro fue lo de Nery, porque llegamos al vestuario y Bilardo estaba llorando. Estaba más preocupado por Pumpido que por que lo que tenía el equipo por delante. Además, porque Nery era una persona muy importante para nosotros".

La otra "mano de Dios" de Maradona

El resumen de Troglio de cómo sentía ese equipo permite comprender mejor el recordado duelo ante Unión Soviética: "A nivel selección cada momento es especial y también aquel partido tuvo muchos condimentos. Nosotros éramos jóvenes con un grupo de jugadores con el cuerpo muy curtido, como Ruggeri, Olarticoechea, Diego, Pumpido, Batista, Giusti [Ricardo], Simón [Juan], Burruchaga. Era un grupo con mucho temple, era como que iban en contra de todo, les gustaba pelearse con el periodismo. Ellos crecieron así, entonces, estaban muy curtidos de que los mataran. Como habían salido campeones del mundo, tenían una espalda. A nosotros nos venía bárbaro. Yo tenía 24 años en ese momento. Para mí jugar con la selección en un Mundial era. Yo jugaba en el campito y me encontré jugando una final del mundo. Para mí era todo".

Debutar en un Mundial, hacer un gol y que el equipo gane. ¿Cómo se va a olvidar Troglio de aquella noche?

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