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En épocas donde la reivindicación de "trabar con la cabeza" gana espacio en la consideración futbolera, en Inglaterra hay un debate sobre la violencia física "natural" que se genera durante un partido. Es bueno navegar en el agua de las comparaciones, ya que estamos hablando de la Premier League, la competencia que hoy está considerada, por muchos, como la mejor del mundo. Pero con una sentencia previa antes de todo análisis: en Inglaterra es más común tener jugadores que traben con la cabeza, mientras que en nuestras tierras sobresalen los que la cabeza la tienen erguida mirando siempre cual es la mejor jugada posible.
"La FIFA está estropeando la naturaleza del fútbol y transformándolo en un deporte suave", dijo el entrenador del Dundee United, Craig Levein, que encabeza una corriente que pide que los árbitros sancionen menos faltas en los partidos. "No es que esté enojado con nuestros árbitros, ellos están obligados a acatar las reglas que reciben desde lo más alto. Es responsabilidad de la FIFA, que no sabe entender que trabar una pelota fuerte tiene su valor", agregó el entrenador, en defensa del forcejeo y los golpes que son innatos a la esencia del juego.
Entonces, entre trabar con la cabeza y el pedido que el fútbol mantenga su dureza, hay algunas aclaraciones en el medio. En la Argentina, los árbitros repiten una y otra vez que trabajan con futbolistas graduados en el engaño, que buscan siempre sacar ventaja de hasta los mínimos detalles. Y las tribunas los aplauden, se enojan con los referís y hasta muchas veces se genera violencia en los estadios por estos tristes episodios. En Inglaterra, cuando se entiende que un jugador simula una infracción, todo el estadio estalla en una estruendosa silbatina. Así, se logró que los futbolistas se caigan y se levanten automáticamente cuando la fuerza del juego los hace ir al piso.
De acuerdo con su historia futbolística, cada país puede plantear el debate que considere necesario. Acá, con tantos jugadores de buen pie envidiados y requeridos por todo el planeta fútbol, quizá sea prudente recuperar la mística perdida sin ir por otros caminos. Allá, en Inglaterra, acostumbrados a un fútbol mucho más dinámico, fuerte y aguerrido, es coherente que se genere cierta preocupación ante la tendencia de un cambio en el estilo de los arbitrajes por parte de la FIFA.
Lo más aconsejable es que cada cual atiende su juego. Y, fundamentalmente, su historia. No está mal trabar con la cabeza. Para los nuestros, que tanto saben, mejor jugar con los pies y pensar con la cabeza.



