

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
El calvario de Carlos Tevez y Javier Mascherano en West Ham adquiere todas las formas posibles. La costumbre inglesa de no interrumpir la Premier League durante Navidad y Año Nuevo ni siquiera les permitió un reparador reencuentro con sus familias y afectos para mitigar el trago amargo que viven en el fútbol británico. A esta increíble secuencia de cuatro fechas disputadas en ocho días, algo que se repite todos los años, el periodista John Carlin le encontró alguna vez una justificación social-familiar: los ingleses no pueden vivir sin el deporte. Y no sin ironía deslizó que la falta de fútbol en las festividades obligaría a los padres a hablar con sus hijos o, mucho peor, con sus esposas. Si no es en el fútbol, durante el receso veraniego (junio-julio) se escudan en el cricket, con series que duran cinco días.
En ese contexto, los dos argentinos están tan postergados como la imagen que anteayer daba Tevez en el fondo del banco de los suplentes, donde a su cabeza cubierta por un gorro de lana les agregaba la capucha de la campera y los cuellos levantados, lo cual sólo dejaba ver sus ojos. Más allá del frío y la lluvia que invitaban a abrigarse, el ex Boca parecía un fugitivo. Las circunstancias lo fueron empujando a esa condición. Un último dato lo confirmaba: ante la temprana lesión del volante derecho Bowyer, el técnico Curbishley optó por reemplazarlo con Shaun Newton, que no jugaba desde mayo último, inactividad que quedó reflejada en su intrascendencia y falta de ritmo. A tal extremo de marginación llegó quien antes del Mundial de Alemania era visto como una de las posibles figuras. Más acentuado es el ostracismo de Mascherano, que desde hace un mes, luego de que un error suyo facilitara un gol de Everton, ni siquiera es convocado.
Razones futbolísticas y otras que exceden el perímetro de una cancha ayudan a entender esta situación. El colombiano Juan Carlos Osorio, que fue asistente técnico de Manchester City entre 2001 y 2006, le explicó a LA NACION: "En Inglaterra, casi todos los equipos utilizan el esquema 4-4-2, que no favorece a ninguno de los dos argentinos. Nadie juega con una cabeza de área, como Mascherano, ni tampoco con alguien que se mueva por detrás de los dos delanteros, como lo hace Tevez".
El otro punto es la propiedad económica que el iraní Kia Joorabchian tiene sobre los pases de ambos. Así como los ayudó a enriquecerse con los traspasos a Corinthians y la negociación poco clara que los llevó a West Ham, los perjudicó deportivamente. Joorabchian, hace poco, perdió la puja por la compra de West Ham con el magnate islandés Eggert Magnusson, que no tiene en sus planes a Tevez y Mascherano, en una aventura inglesa que los tiene en el medio de la nada.



