

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Si está Martín Palermo, hay esperanza. Cómo no va a haberla justo con él, que se repuso una y mil veces de los contratiempos más hirientes, esos que hubiesen dejado fuera de combate a la mayoría. Jamás a él. La Bombonera lo sabía, por más que Huracán le hiciera frente como el más fiero adversario. Se intuía en el ambiente que había algo reservado para él bajo el aguacero. Y sí... lo hubo. Un toque corto con el arco libre se apareció como la postal más bella. Fue entonces, en ese preciso segundo, cuando Palermo volvió a ser Palermo. Mejor dicho, fue cuando el N° 9 se convirtió en el N° 1: con 195 conquistas, una más que Francisco Varallo, se transformó en el máximo goleador de la historia de Boca en el profesionalismo. Y la nostalgia del pasado y la fuerza del presente encajaron a la perfección.
El gladiador camuflado con la camiseta azul y oro despejó el camino hacia el triunfo ante Huracán por 3-1 cuando el asunto estaba cerrado y exigía bravura. Lo hizo luego de que un endiablado N° 7 zigzagueó entre los defensores de Huracán. Hubo que sacudir la cabeza varias veces para convencerse de que no era su viejo socio, Guillermo Barros Schelotto, sino Pablo Mouche, que, como en una historia que hasta se aferra a la letra más chica, idolatra al Mellizo. Todo encajó. Nicolás Gaitán pifió la pelota y... Martín se frotó las manos. Justo en el partido en el que volvió a la titularidad tras el fatídico 24 de agosto de 2008, en el que se rompió los ligamentos de la rodilla derecha, cuando la fortuna le hizo una zancadilla entre las versiones sobre la vuelta al seleccionado argentino.
Pero hoy no es tiempo de amargura, más bien de bullicio. Quedó demostrado que la Bombonera poco más que le pertenece al gigante rubio. Los cánticos lo buscan primero, por delante de Roberto Abbondanzieri y Juan Román Riquelme. El cariño también se manifiesta de puño y letra, con banderas sentidas y cuentas goleadoras.
"Es muy lindo quedar en la historia de un club tan grande como éste. No me lo había propuesto, pero se dio... Esto sigue y es muy largo. Ahora no me propongo llegar a tal o cual cifra. Sólo quiero llegar lo más lejos posible. Por suerte ganamos un partido que se nos había puesto difícil", sentenció Martín. Y habrá que creerle.
Dice que en algún momento harán una película con su vida. El argumento será atrapante. Alcanza con repasar algunas escenas en la mente: falló tres penales en un mismo partido con el seleccionado argentino, ante Colombia, por la Copa América de 1999; cuatro meses después, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha; en Villarreal, ya en noviembre de 2001, festejando un gol, un paredón cedió ante la presión de los hinchas y le fracturó la tibia y el peroné.
El aspecto deportivo cuenta y bastante, pero acaso la fortaleza cobra mucha más relevancia frente a los reveses de su intimidad: a mediados de 2004, Lorena, por entonces su mujer, sufrió un aneurisma cerebral que puso en riesgo su vida; en agosto de 2006, pocos días después de la muerte de su hijo recién nacido, Stéfano, le hizo frente al dolor y le anotó dos goles a Banfield.
Hasta que la imagen sólo se concentra en la Bombonera y llega la despedida, al menos por esta noche, claro. Se va antes, como estrella que es. El fervor se vuelve rugido, ovación sincera. Besa a Riquelme cerca de la mitad de la cancha y, como en un pase de magia, le cede la estrella a Lucho Figueroa con un choque de manos. Luego también le daría la bendición con su palabras: "Luciano es un gran jugador. En algún momento podemos llegar a jugar juntos. Será cuestión de entendernos y de buscar los espacios". Y, sin más, se va. Palermo ya había hecho lo que quería: la historia le pertenecía.
193 son los goles que Palermo hizo en la primera división del fútbol argentino (157 en Boca y 36 en Estudiantes). Está 11° en la lista histórica de artilleros, encabezada por Arsenio Erico y Angel Labruna, con 293.
259 son los goles que marcó Palermo en su carrera: 195 en Boca, 36 en Estudiantes, 25 en España (Villarreal, Betis y Alavés) y 3 en la selección.
12 son los goles que Palermo le convirtió a River, por certámenes locales, internacionales y en los amistosos.
"Por suerte tenemos un goleador como Martín, que siempre va a tener una situación para definir"
"Hay que tenerle paciencia. El siempre da todo por más que no esté en su plenitud física. Está volviendo"
"Me tocó reemplazarlo y hacer dos goles, pero él ya había abierto el partido. Aprendo mucho de Martín"
"Es un orgullo estar al lado de alguien tan importante. Por suerte pude darle el pase en el gol"

