La historia secreta: cómo Burruchaga llegó a Estudiantes

Detrás de la asunción del flamante DT del club platense aparecen las causas del sorpresivo alejamiento de Reinaldo Merlo; los cortocircuitos con los dirigentes fueron el principal foco de conflicto. "No se cumplieron las pautas que se habían establecido", dijo Mostaza
(0)
9 de agosto de 2005  

Jorge Burruchaga ya es el nuevo conductor de Estudiantes. Ayer por la tarde dirigió la primera práctica en el country de City Bell. No tiene tiempo para perder, porque mañana el equipo debutará en la Copa Sudamericana, ante Banfield, en el Sur. Pero detrás de la asunción del ex campeón del mundo en 1986, hay una historia secreta en el alejamiento de Reinaldo Merlo, con diversos cortocircuitos, que comenzaron a gestarse en octubre último, cuando Carlos Pachamé dejó su cargo de coordinador de las divisiones juveniles de Estudiantes y lo reemplazó Claudio Vivas, el ex colaborador de Marcelo Bielsa en la selección.

Esa fue la primera decisión dirigencial que a Mostaza Merlo no le cayó bien, ya que poseía una correcta relación con Pachamé, a quién consultaba por cuestiones futbolísticas y otras relacionadas con las costumbres del club platense. Tan fría fue la convivencia de Merlo con Vivas, que en varios meses sólo dialogaron una vez. "Encima fue un hola y hasta luego", contó un allegado al DT.

Pero los disgustos de Merlo no terminaron allí. Durante las primeras semanas del mes último, cuando Mostaza estaba de vacaciones en Miami, Vivas, con la autorización de las autoridades de la entidad, comenzó a sondear a algunos posibles refuerzos. Pero sin el visto bueno de Merlo. Esto tocó en lo más profundo el ánimo del entrenador, que más tarde le habría recriminado al presidente de la institución, Julio Alegre: "Yo no necesito a ningún manager".

Pese a ello, Merlo se calmó y prefirió seguir en Estudiantes y no regresar a Racing porque lo seducía muchísimo la oportunidad de dirigir en la Copa Sudamericana y en la Copa Libertadores. No obstante, otra vez no encontró actitudes convincentes. Alegre le prometió a Merlo "dos o tres" incorporaciones de jerarquía, pero éstas nunca llegaron.

Pero, finalmente, la paciencia de Mostaza explotó cuando Alegre se decidió a vender a Juan Angel Krupoviesa a Boca, a quien consideraba "el alma" del equipo. "Lo de Krupoviesa se tendría que haber hecho un mes atrás y no un día antes del cierre del libro de pases. Eso no me gustó", confesó Merlo ayer a LA NACION.

De todos modos, el jueves pasado, Merlo se hastió y decidió no continuar en el club. Pero para no enturbiar el festejo por el centenario de Estudiantes, en el amistoso con Palmeiras, optó por dirigir al equipo esa noche. Luego del match charló con Alegre y le presentó la renuncia. "Seguí dirigiendo vos porque yo me voy, no quiero seguir más", le dijo. El presidente le pidió a Merlo que se tranquilizara y que tratara de cambiar de opinión. Pero el ex entrenador de Racing ya tenía las ideas muy claras.

Anteayer, el técnico dirigió el entrenamiento matutino en City Bell, se bañó y luego se reunió con los dirigentes más importantes del club. Entonces decidió darle un corte definitivo al asunto. Alegre intentó retenerlo, pero vio que ya no había marcha atrás. Cabe destacar que, quizá por temor a que algo sucediera, Merlo todavía no había firmado su vínculo con la entidad platense.

La reunión en City Bell entre el DT y los dirigentes finalizó cerca de las 16 y una hora más tarde, Alegre acordó todo con Burruchaga, a quien ya había tentado cuando a comienzos del mes último se especulaba con que Merlo podía regresar a Racing. Por eso no llamó la atención que el acuerdo se hiciera tan rápido.

Ayer, en una conferencia de prensa que brindó en La Plata, el presidente reconoció: "Soy el único responsable de la ida de Merlo. Si cometí un error al vender a Krupoviesa sobre el final del libro de pases, lo asumo. Es cierto que tuvimos algunas diferencias con Merlo, pero quiero marcar que se cerró un ciclo brillante. Merlo dejó muchas cosas en el club. Además, hizo valorizar notablemente a muchos jugadores y se puso de nuestro lado en la discusión sobre el nuevo estadio".

Asimismo, cuando el domingo terminaba y media ciudad de La Plata seguía conmovida por la novedad, los jugadores de Estudiantes tampoco lo podían creer. El caso más significativo fue el de Mariano Pavone, que se comunicó con Merlo y le preguntó si era cierto lo que se decía. Hasta anoche, el goleador, uno de los mimados de Merlo, era el único futbolista que se había podido despedir del DT.

"¿Por qué me fui? No se cumplieron las pautas que se habían establecido antes del torneo. Entonces decidí dar un paso al costado. Me hubiese gustado irme de Estudiantes de otra manera, con un título, pero las cosas se dieron así. Aprecio mucho al club y espero que le vaya bien", añadió Merlo, de 55 años, sin ánimos de entrar en ninguna polémica.

Ante la consulta sobre qué hará a partir de ahora, si descansará o buscará trabajar rápidamente, el entrenador comentó: "Voy a descansar un poco, pero a mí me gusta trabajar, estar en el vestuario con los jugadores, planificar los partidos, sentir la adrenalina de los partidos..."

Por más que se evite la referencia, el futuro de Merlo parece siempre desembocar en Racing. Un eventual ofrecimiento de la Academia si a Rivarola las cosas no le van bien le sería muy difícil de rechazar. El tiempo dirá... Mientras, Estudiantes comenzará una nueva etapa, con un equipo armado y con Burruchaga como flamante DT.

  • Pocos sobrevivientes

    Tras el alejamiento de Merlo de Estudiantes sólo cinco técnicos mantienen su cargo desde comienzos de 2005. Ellos son Miguel Angel Russo (Vélez), Néstor Gorosito (Lanús), Leonardo Astrada (River), Guillermo Rivarola (Racing) y Mario Gómez (Gimnasia y Esgrima, de Jujuy).
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Deportes

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.