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248 días. Ese fue el tiempo que pasó desde el último partido oficial que jugó Juan Román Riquelme, en la final de la Copa Libertadores 2012, en Brasil. 5952 horas. Ese fue el tiempo que el ídolo de Boca estuvo alejado de la actividad profesional, disfrutando de su familia, de su casa, de su vida sin obligaciones. 357120 minutos. Ese es el tiempo que, con su posible vuelta, invita a un interrogante: ¿cómo está físicamente el 10?
Según le confiaron a canchallena.com desde el entorno del jugador, Riquelme se entrenó regularmente durante estos meses, alternando trabajos físicos y de pelota, en La Lomada, el country en Pilar donde vive toda su familia. De lunes a viernes, Román hacía trabajos físicos junto a Cristian Hernández, profesor de la clínica Jorge Bombicino, mientras que los sábados practicaba con pelota.

La preparación fue "de menor a mayor". Primero, comenzó con ejercicios aeróbicos y anaeróbicos, a los que le sumó trabajos en el gimnasio, con fuerza y elongación, cuidando siempre la rodilla, la cual tuvo osteocondritis, y la columna. Luego de ponerse a punto físicamente, empezó a rodar la pelota.
De los días de fútbol, que por lo general eran los sábados, participaron varios jugadores profesionales. Javi García y Juan Sánchez Miño, entre otros, fueron algunos de los que ayudaron en el entrenamiento de Román. Además, los hermanos del 10 y sus amigos también formaron parte de los partidos reducidos.
Pasó mucho tiempo, pero Riquelme nunca dejó de pensar en el fútbol, donde sabía que iba a volver.


