La loca despedida del 'Pity' Martínez, el provocador con cara de ángel

El PIty Martínez jugó su último partido en River: su futuro está en el Atlanta United de la MLS
El PIty Martínez jugó su último partido en River: su futuro está en el Atlanta United de la MLS
Cristian Grosso
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22 de diciembre de 2018  • 13:15

Convenía no subestimarlo a Gonzalo "Pity" Martínez , un provocador con la piel dura de los sobrevivientes. Llegó a vivir en peligro en River, entre sospechas agazapadas, el desencanto popular y algunas críticas feroces. Llegó en el mercado de pases del verano de 2015 -junto con Camilo Mayada y Pablo Aimar-, por 40 millones de pesos que muchos entendieron como un despropósito. Y activaron las miradas recelosas. Pocos jugadores fastidiaron tanto al Monumental en tiempos recientes, pocos jugadores se llevarán del Monumental una ovación tan ensordecedora como él, cuando mañana replique la corrida que el 9 de diciembre de 2018 ingresó en la inmortalidad millonaria.

Rendirse era una opción, pero Martínez ama el riesgo. De lapidado a héroe. Hay futbolistas capaces de sobreponerse a cualquier contratiempo con una fe apostólica. Su adn indica que, con mayor o menor estilo, no se desfallece nunca. Arrojo, desparpajo, rebeldía, orgullo. Algo de eso o todo junto. Jugadores vengativos o, simplemente, inconscientes. Sin dudas, talentosos. El mendocino,a los 25 años, se marcha a la MLS, al campeón Atlanta United. Sabe a poco, si hasta el propio Marcelo Gallardo no lo pudo disimular y confesó que la liga norteamericana le quedará pequeña.

La última imagen no podía ser ese penal estrellado contra el travesaño ante Al Ain que, tal vez, lo sacó a River de la final contra Real Madrid. Este sábado, contra Kashima Antlers, arrancó en el banco…, pero entró en el minuto 69 y desató la función de despedida de la ‘Pitymanía’. Cuatro minutos después, amplió la ventaja. Y en el instante final, decoró la goleada con una pincelada exquisita, casi una alegoría de su paso por River: se sobrepuso a todo para decir adiós con la prepotencia de la jerarquía. Levantó los brazos y después dibujó la letra P con sus manos: la de Pilar, su hija.

Pero él se encargó de que solo parezca un hasta luego. "Me voy feliz, de la mejor manera, quería terminar jugando. Es emocionante. No vinimos a buscar este tercer puesto, queríamos ganar, pero por lo menos subimos al podio, se lo merecía toda esta gente que vino a vernos desde la Argentina. Sé que hice las cosas bien en el club, soy un agradecido a River porque me permitió crecer como jugador y como persona. Sé que el día de mañana voy a volver", anticipó antes de dedicarle todo, todo a su hija.

Casi como un talismán, estuvo en 11 de las 12 series finales del exitoso ciclo de Gallardo. Pero su idolatría se construyó desde los goles trascendentes, especialmente con los festejos frente a Boca. Ser verdugo del archirrival lo llevó al firmamento rojiblanco, el atajo más corto y venerado por la grey millonaria. El 2018 será inolvidable para Gonzalo Nicolás Martínez. El ‘Pity’, a secas. El grito en Mendoza por la Supercopa, el festejo en la Bombonera por la Superliga, la consagratoria escapa en el estadio Bernabéu, tres impactos inoxidables, a salvo del olvido, sin fecha de vencimiento.

‘Pity’ Martínez se reinventó desde el juego. No es carismático ni atrapa con el discurso. Juega, y juega muy bien. Cree en él. Un jugador que esconde detrás de un estilo elegante, lineal y sencillo, determinaciones filosas. Conviven varios perfiles: puede controlar el juego desde el eje, asistir a los delanteros o ejecutar él mismo al rival. El ídolo menos pensado y un viaje relámpago entre las descalificaciones y las reverencias. Gonzalo Martínez volvió del descrédito, y desde entonces descubrió que ya nada sería imposible.

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