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LA PLATA.- Lo mejor que podía ocurrir, para asegurar la corriente positiva que envuelve al equipo, es que el goleador cumpliera con el mandato para el cual fue contratado. Continuando una semana mágica, en la que recibió una ovación en la Bombonera por las dos asistencias que llevó a Boca a ganarle a Arsenal por 2-0 por la Copa Libertadores, el delantero uruguayo Santiago Silva quebró la racha de 728 minutos sin convertir con la camiseta xeneize y lo hizo nada menos que ante Estudiantes.
Él, que defendió los colores de Gimnasia LP en el fatídico 0-7 ante Verón y Cía., anoche vivió una especie de desahogo por tantos minutos acumulados de sequía. El artillero recibió la pelota a los 8 minutos del primer tiempo, tras un rebote en la defensa platense luego de un envío de lateral de Juan Sánchez Miño, y de derecha sacó un latigazo que fue imposible para Mariano Andújar. Por eso, ese grito estruendoso en el que el corazón parecía salirse de su cuerpo. Es que no veía la hora de sacarse la mufa de encima. Fue al ataque, peleó todas las pelotas, asistió a sus compañeros; discutió con los defensores, se quejó con los árbitros; gritó todo el tiempo... Y selló una gran noche con una precisa habilitación para Pablo Mouche en el tercer gol de los visitantes.
"Estoy contento por convertir, por ganar un partido importante ante un gran rival. El gol fue una descarga, pero yo estaba muy tranquilo; esta vez me tocó. La gente me da mucha confianza, pero hay que seguir. Creo que se jugó muy bien, con pelota al piso contra un rival importante. Sabíamos que iba a ser duro, y quizás al final se sintió un poco el cansancio. Igual, fuimos contundentes y nos vamos soltando de a poco. El aplauso del público es un regalo al esfuerzo", dijo Silva con un tono mesurado, sin mostrarse exultante ni desbordante de bromas, como suele ser su costumbre en la intimidad del vestuario cuando las cosas salen como él pretende.
Él, un especialista en levantar tribunas en un solo grito, quedó en el centro de la escena cuando fue reemplazado a los 34 minutos del segundo tiempo. Por un lado, los fanáticos xeneizes volvieron a regalarle un estruendoso premio a través del "¡Uruguayo, uruguayo!" . Pero del otro, los simpatizantes del Pincha no se olvidaron del pasado tripero del delantero y le recordaron aquella goleada histórica. El Tanque le marcó su segundo tanto a Estudiantes, rival al que enfrentó en 12 oportunidades. "Me insultaron un poquito, ¿no? Es lógico, defendí los colores de Gimnasia y era algo que esperaba. Pero no pasa nada, uno es profesional y sabe que estas cosas pueden pasar."
Silva, quien llegó a Boca durante el último receso de verano, se sacó las ganas, después de haber jugado varios buenos partidos en los que no pudo marcar. Con la camiseta xeneize, Silva jugó hasta el momento nueve partidos (Zamora, San Lorenzo, Fluminense, Arsenal, Independiente, San Martín de San Juan, Lanús, Arsenal y Estudiantes). Acumulaba, además, 119 días sin convertir, pues su último tanto fue con la camiseta de Fiorentina, el 4 de diciembre de 2011, en un 3-0 sobre Roma, por la liga italiana. Como dato curioso, se puede agregar que en los últimos tres partidos que anotó el uruguayo (Boca, Fiorentina y Vélez) sus equipos golearon 3-0.
"En lo anímico fue un partido muy importante, más que por mis goles es por el rival y por la cancha en que lo conseguimos. Es una tarde muy importante", sentenció el Tanque, que después de tanto esperar, tuvo su recompensa con la ovación de la parcialidad xeneize. Ese es el mensaje que le regaló la hinchada de Boca en La Plata, tras su contundente y esperanzadora actuación. Cómo pedir cautela, entonces, si la gente se retiró con una ilusión perfectamente fundamentada en la figura de Silva...
Cvitanich, con un golpe
No lo acompaña la suerte al delantero Darío Cvitanich. Anoche volvió a ser titular, y cumplió un buena labor, pero tuvo que ser reemplazado por Pablo Mouche a los 14 del segundo tiempo por un golpe en el tobillo izquierdo.


