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Hay un 20% más de socios que hace dos meses. Hay un 28% de crecimiento en la venta de merchandising, sobre todo, camisetas, desde hace 60 días. Hay unos 100 hinchas que se entretienen, a diario, con las prácticas del plantel desde hace ocho semanas. Hay una estimación de unas 32.000 almas azulgranas, el domingo próximo, en el Nuevo Gasómetro, para el juego frente a Banfield. Y hay, también, la certeza –impensada en tiempos recientes– de que si San Lorenzo se consagra campeón del Clausura, habrá una recompensa de 2.500.000 pesos. Hay razones para creer en el efecto Ramón. En la pequeña gran revolución que impuso Díaz apenas asumió como DT de San Lorenzo. Volvió, sencillamente, la alegría a Boedo, al Bajo Flores, a unos cuantos barrios, a unos cuantos miles de hinchas que se mostraban cabizbajos no mucho tiempo atrás.
Ramón lo hizo. Consiguió, con su picardía, que se sumaran decenas de socios a los 17.000 que por estos días tienen la cuota al día. Consiguió, con su retórica, que se vendieran decenas de camisetas vestidas por entusiastas fanáticos que se ven, a diario, en cualquier sitio de Buenos Aires. Consiguió, con su pasado millonario y ganador, que cerca de 100 hinchas concurran a un lugar inhóspito, como la Ciudad Deportiva, para ver correr –y disfrutar– a un grupo de jóvenes que eran resistidos, insultados, maltratados, cuando Oscar Ruggeri fue el DT. Y cuando Gustavo Alfaro fue el entrenador. Y cuando...
Ramón lo hizo. Con diez puntos, a dos de Arsenal, el líder del Clausura, ya hoy se estima casi 32.000 personas en el Nuevo Gasómetro, para el juego frente a Banfield, previsto para el domingo próximo. En la última jornada del Apertura último, apenas 6000 hinchas padecieron el 4-2 conseguido por Quilmes. Y un grupo minúsculo provocó serios incidentes. Hoy, a nadie se le ocurre apostar por la violencia.
Ramón lo hizo. Revalorizó el plantel: Ezequiel Lavezzi no vale sus soñados 20 millones, pero el mercado lo busca más que en el verano; Agustín Orion antes no atajaba, casi no se conocía su cotización; hoy, vale más de tres millones. El plantel le cree; un verbo que en técnicos recientes no era una verdad absoluta.
Ramón lo hizo. Con esta buena campaña y la incorporación cercana de Wal-Mart como sponsor, saldrá a la venta en un mes una nueva versión de la camiseta azulgrana: una titular, una alternativa. Se espera una explosión para la venta de indumentaria.
Ramón lo hizo. Como hace muchos años no ocurría, en este seleccionado especial con valores domésticos, San Lorenzo provee tres jugadores, Jonathan Bottinelli, Cristian Ledesma y Ezequiel Lavezzi fueron citados por Alfio Basile. Antes, iban a los conjuntos juveniles; hoy, van a los mayores. También esta variable recotiza a los jugadores; más aún, sin espacio en la actualidad en las competencias internacionales.
Ramón lo hizo. Los hinchas no insultan a los jugadores, los aplauden; los simpatizantes no repudian a los dirigentes, los respetan; los fanáticos no le recriminan su pasado, le ruegan que mantenga su carisma. “El apoyo de los hinchas es fundamental”, dice.
Y dice, también, otras frases, parte de su forma de vivir. “No pienso en River ni en la selección. Estoy en San Lorenzo para ser campeón”, aclara. Parte de su propio show. Que excede su figura, porque San Lorenzo explota cada uno de sus movimientos. El equipo avanza, el club sigue ese camino.
Ramón lo hizo. Recuperó la alegría en un club desesperado por volver a sentirse pleno otra vez.
De golpe en golpe, San Lorenzo era resistido por su juego y por su falta de compromiso. Hoy, con Ramón, se nota un cambio en la mentalidad del equipo. Los jugadores responden, con sacrificio, aunque sin lujos y comparten el mensaje del entrenador.
Recuperar a Lavezzi (hoy, lesionado), fue la primera medida importante que tomó Díaz. Juntarlo de la mejor forma con Andrés Silvera, otro de sus objetivos. Detrás de ellos, está encendido la Gata Fernández, y el peruano Malingas Jiménez, cuando entra, convierte.
No le sobra fútbol al mediocampo de San Lorenzo, que tiene una premisa: garra, coraje y compromiso táctico. Todos corren y meten, y algunos avanzan con decisión. El pulmón es el Lobo Ledesma, un gran acierto del DT. Sus laderos –Rivero, Malevo, Hirsig–, están en sintonía.
Por la forma de jugar de San Lorenzo, un equipo que se siente a gusto con el contraataque, la falta de fútbol cuando juega como local es una alarma en los metros finales. Los esquemas cerrados de los adversarios, un problema.
Orion, por ahora, responde; Bottinelli es una garantía. Sin embargo, el resto de los hombres de la última línea, aún sin problemas serios en tiempos recientes, no es una garantía de confiabilidad. Habrá que esperar otros compromisos.
Dicen los conocedores, que un equipo sale campeón con la mezcla exacta de experiencia y juventud. Sin embargo, este equipo tiene una clara mayoría de jóvenes valores. El mayor, Adrián González, con apenas 30 años.
“Vamos a armar un gran equipo”, dice Ramón Díaz, el día de su presentación como DT de San Lorenzo. Llega respaldado por los hinchas y por la segunda línea de dirigentes.
Con Ezequiel Lavezzi en conflicto, sin las caras millonarias que había prometido, Ramón entra en acción. En el Bajo Flores, dirige la primera práctica con varios interrogantes.
River insiste en adquirir a Lavezzi, Ramón no lo quiere ceder. River puede pagar unos 5 millones de dólares, Ramón repite que Pocho vale 20.000.000. Sigue el suspenso.
En Mendoza, por el Pentagonal de Grandes, San Lorenzo empata sin goles frente a Independiente. El equipo, con algunos juveniles, juega mal y no tiene variantes.
“Todo el mundo sabe que soy de River, pero quiero ganarle”, le dice Díaz a La Nacion antes del partido más extraño de su carrera: contra River. Al final, resulta un pobre 0-0.
Con Lavezzi en Mar del Plata, Díaz siente que le gana la batalla a River y a José María Aguilar. Incorporado Ledesma y con Lavezzi-Silvera en el ataque, se permite soñar.
Con dos goles de Bruno Marioni, Boca derrota a San Lorenzo 2-0 por el Pentagonal de Grandes. San Lorenzo repite errores y aún no muestra el espíritu ganador pretendido.
Con más tiempo de trabajo y con la huella de su optimismo recurrente, San Lorenzo vence 2-1 a Gimnasia de Jujuy en su presentación oficial. No luce, pero muestra otra cara.
Con la Gata Fernández por primera vez como titular, San Lorenzo le gana a Racing 1-0, en Avellaneda, por el Apertura último. Queda la sensación de que será complejo vencerlo.
Como el 10 de marzo de 2002, cuando vence 3-0 a Boca como DT de River, le gana con la misma comodidad como DT del Ciclón. “Fue un triunfo inolvidable”, dice.
