La vuelta de Ariel Ortega a River, pasada por agua: tuvo su primer partido como coordinador de las inferiores

El Burrito en su nuevo rol de coordinador de las inferiores; vivió el partido al costado del campo del banco de suplentes
El Burrito en su nuevo rol de coordinador de las inferiores; vivió el partido al costado del campo del banco de suplentes Crédito: Pasión Monumental
En su nuevo rol de coordinador de las divisiones inferiores, el Burrito vivió el partido tranquilo, al costado del banco hasta que el árbitro decidió que no se juegue más por el temporal
Tomás Bence
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11 de febrero de 2014  • 12:19

La campera negra de lluvia con el escudo de sus amores, para refugiarse de la lluvia. Rostro sereno y sonriente por volver a estar en funciones para el club de sus amores. Observador y relajado, así vivió Ariel Ortega su vuelta a River. Fue el primer partido oficial desde que la nueva dirigencia lo eligió como el coordinador de las divisiones inferiores y estuvo junto a Gustavo Zapata, entrenador de la reserva, en el partido ante Gimnasia.

Llegó temprano al predio y acompañó a los jugadores en todo momento. Ellos, desde que se confirmó su nuevo cargo, entienden la importancia de tener a uno de los ídolos millonarios al lado. Los once salieron a la cancha, detrás el entrenador y un paso atrás Ariel Ortega. El Burrito no se sentó en el banco de suplentes, estuvo apoyado en la puerta que conecta el campo de juego con el vestuario, apenas unos metros al costado. Apoyado contra las paredes de piedra del predio de Ezeiza, de brazos cruzados, vivió el partido con tranquilidad.

En la cancha movían la pelota algunos nombres conocidos como Ariel Rojas -fue el capitán-, Federico Andrada o Leandro Chichizola. Fue el primer partido de Bruno Urribarri con la reserva de River, un encuentro que duró apenas un tiempo y siempre bajo una intensa lluvia y terminó igualado sin goles.

De su voz no salieron indicaciones, se dedicó a aplaudir ante cada avance del equipo de Zapata. El mayor aplauso se lo llevó Federico Andrada, cuando tras un córner de Rojas se anticipó en el primer palo y la pelota salió al lado del palo. Tanto Zapata como César Laraignée, su ayudante, fueron las voces cantantes al costado del campo de juego.

La lluvia impidió la presencia de hinchas, como ocurre en algunos partidos, y sólo un puñado se animó a viajar hasta el predio de Ezeiza. Cuando reconocieron la presencia del Burrito al costado del banco de suplentes lo aplaudieron, y respondió con un brazo arriba, saludando, como en sus épocas de jugador.

Cuando el agua hacía ya casi imposible disputar el partido, pegaba de lleno en los bancos de suplentes, el Burrito se refugió en el vestuario y minutos después la pelota dejó de rodar en Ezeiza. "El club necesita de las inferiores, tenés que jugar bien, es primordial", dijo Ortega días atrás y ya en su nueva función, se encarga de que todo sea así.

"Quiero estar en River toda la vida", fue el deseo de Ortega. El Burrito regresó al club de sus amores.

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