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Lanús no derrocha manteca al techo. No le sobra nada. No se sabe aún si es por avaricia o porque no tiene argumentos para la valentía. Con Valeri, lesionado, reacomoda las piezas según la ocasión, en la Sudamericana o en el Apertura. Ataca poco y muy bien. Se defiende mucho y muy bien. Sabe cómo, cuándo y dónde. Ésa es su mayor virtud. Por eso suele ganar. Por eso no pierde. Por eso es protagonista en el torneo doméstico, que lo expone en las alturas, con un partido más, luego del triunfo de anoche contra Estudiantes por 2 a 1.
Qué le pasa a Estudiantes. Esa es la cuestión. No gana, no juega bien, no sabe hacia dónde va. Un plantel desgastado en el tiempo, incorporaciones que no responden y un cuerpo técnico liderado por Miguel Russo sin respuestas enérgicas. Al menos, por ahora. Suele dominar los partidos con el control de la pelota. Pero no concreta casi nunca. En seis encuentros (entre el Apertura y la Sudamericana), apenas marcó cuatro goles. Demasiado poco.
Apenas empezado el choque, el León tuvo una ocasión clara: Carbonero remató por arriba de Marchesín, pero la pelota chocó contra el travesaño. El arquero de Lanús comenzó a ser figura... cuando se presentó el primer gol granate. Un zurdazo tremendo de Regueiro, en soledad, luego de un tiro de esquina pasado de Carranza, abrió el score. En el sector de Ré, improvisado como número cuatro, que casi siempre llegó tarde.
Estudiantes tuvo una tímida esperanza: empató, pero a los pocos segundos le torcieron la mano otra vez. Le pegó, desde lejos, el Chino Benítez, la pelota rozó en Mariano González y descolocó a Marchesín. Fue el primer gol que sufrió Lanús en el torneo.
Un instante más tarde, un pelotazo fantástico de Pereyra, de izquierda a derecha, descubrió a Camoranesi. La asistencia del experimentado volante encontró la celebración de Romero.
De ahí en más, Estudiantes fue el canto a la desesperanza. Tuvo la pelota y algunas situaciones, desperdiciadas todas. No sólo por Boselli: el mal golpea a todos. Russo hace cambios, modifica el esquema y los nombres: el resultado es un embudo inquietante.
Lanús, en cambio, hizo lo que deben hacer los conjuntos que tienen aspiraciones al título. Ganar, siempre ganar, más allá de los modos. Sabe cómo hacerlo. Se defiende con vigor, administra el balón con criterio, avanza con decisión y, cuando encuentra un resquicio, liquida a su presa. Cauteloso, rápido y letal.
Cuatro años para volver a ganar
En el Sur, el último éxito de Lanús ante Estudiantes databa del Apertura 07: 1-0, gol de Malingas Jiménez.
SOMBRAS PARA RUSSO
El partido de la Sudamericana será una bisagra
Miguel Russo es un hombre de la casa. Sin embargo, en Estudiantes, que hace diez partidos que no gana (seis derrotas, cuatro empates), entre el Clausura, el Apertura y la Sudamericana, ya comenzaron a observarlo con cierta desconfianza. El club está politizado: cuatro listas competirán el próximo 24. Y esa situación influye en forma negativa. Ya habría un plazo: el martes, contra Arsenal, por la Sudamericana. Y la serie va 0-2...


