Las peligrosas amistades de Infantino

Gianni Infantino, presidente de la FIFA
Gianni Infantino, presidente de la FIFA Crédito: Sebastian Domenech
Ezequiel Fernández Moores
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5 de agosto de 2020  • 08:00

Gianni Infantino y Rinaldo Arnold compartieron infancia en Brig, estudios de derecho y fútbol. El partido más célebre de su larga amistad se jugó el 7 de julio de 2017. "El sueño del pibe". Infantino y Arnold juegan con Diego Maradona y Ronaldo. Con Paolo Maldini y Alessandro Del Piero. La fiesta se llama "Gianni's Game". Infantino, 9 discretísimo (Gianluigi Buffon le ataja un penal), celebra porque es el nuevo presidente de la FIFA. Arnold, Adidas impecable, presidente del pequeño club suizo FC Brig, es el dueño de casa. El problema es que Rinaldo Arnold también es fiscal. Y sus colegas investigan más de veinte causas que involucran a la FIFA. Y algunas incluyen directamente a su amigo Gianni. Infantino, que para evitar problemas con el FBI contrató consultores y abogados yanquis, se abrazó con Donald Trump y le dio a Estados Unidos el Mundial 2026 (con México y Canadá), jamás imaginó que un posible FIFAGate 2 terminaría estallándole en su propio país. Que el fiscal suizo Stefan Keller lo investigaría por posible conducta criminal.

Las filtraciones de Football Leaks iniciaron el camino. Mensajes de correo electrónico en los que Arnold agradece a Infantino por haberlo invitado a congresos y mundiales de la FIFA. "Ciao Capo", lo saluda un día. Arnold le gestiona a su amigo las reuniones polémicas con el fiscal jefe hoy echado, Michel Lauber, que fue tentado con sumarse a la Fundación FIFA, la misma que Infantino terminó concediéndole a Mauricio Macri. La primera reunión sucedió el 22 de marzo de 2016, apenas después de que Infantino ganara las elecciones de la FIFA. La última reunión, inicialmente omitida y de la cual los protagonistas dicen no recordar nada, fue el 16 de junio de 2017. Se celebró en el primer piso del Schweizerhof, un lujoso hotel de Berna que es propiedad de Qatar, el país todavía investigado en Suiza, acusado de haber pagado sobornos para ganar la sede del Mundial 2022. La FIFA justifica ahora reuniones y olvidos de su presidente. Infantino, dice la FIFA, habló con Lauber porque quiso explicarle al fiscal de qué modo limpió a la vieja corrupción.

Infantino y una costumbre: un "picado" con amigos; en este caso, Maradona
Infantino y una costumbre: un "picado" con amigos; en este caso, Maradona Fuente: AFP

¿Habrá impresionado Infantino a Lauber contándole entonces que una de sus primeras medidas fue echar al alemán Hans-Joachim Eckert y al rumano Cornel Borbely? Eran los jefes de la Comisión Ética que habían suspendido en su momento a Joseph Blatter y a Michel Platini y que amagaban con sancionar al propio Infantino por algunos primeros viajes polémicos en jets privados. ¿Habrá impresionado Infantino a Lauber contándole que había puesto como nuevos jefes éticos al griego Vassilios Skouris y a su amiga colombiana María Claudia Rojas, bajo cuya gestión se redujo la calidad de las investigaciones internas y hasta se reformuló el código anticorrupción? Football Leaks afirma que el propio Infantino intervino directamente en la nueva y más liviana redacción. ¿Habrá impresionado Infantino a Lauber contándole que había despedido a Miguel Maduro de la Comisión de Gobernanza justo después de que el portugués vetara al ministro ruso Vitaly Mutko apenas antes del Mundial 2018? ¿O habrá impresionado Infantino al fiscal contándole que había impuesto como nuevo presidente de la Confederación Africana (CAF) a su amigo de Madagascar Ahmad Ahmad, acusado de acoso sexual y de un desfalco de 24 millones de dólares?

El liberiano Musa Bility escribió una dura carta a los presidentes de UEFA (el esloveno Aleksander Ceferin) y de Conmebol (el paraguayo Alejandro Domínguez). "Ustedes dos", dice la carta, "se han sentado felizmente con Ahmad pese a las aberrantes acusaciones sexuales". Bility, que apeló ante el TAS una sanción de la FIFA, exige ahora la renuncia de Infantino. Lo mismo pide Blatter. Y Platini, peor aun, acusa al "traidor" Infantino, su ex mano derecha en UEFA, de haber aprovechado su amistad con los fiscales suizos para provocar la causa judicial que lo había eliminado como sucesor natural de Blatter. Infantino consolidó poder repartiendo sedes mundialistas, acrecentando cupos y entregando ahora más millones para que las federaciones pudieran afrontar la pandemia. Otra vez los mensajes de correo filtrados por Football Leaks ponen en boca del presidente que el reparto sin control de tanto dinero anticipado puede terminar en una "bancarrota absoluta". Son las mismas filtraciones que desnudaron ayudas de Infantino a los qataríes de PSG. Y una mención de Gianni en los Papeles de Panamá, por un contrato de derechos de televisación con una firma vinculada con Hugo y Mariano Jinkis, los argentinos del FIFAGate.

La FIFA ya aclaró que Infantino seguirá, aun cuando avance la investigación. Nadie espera siquiera que el suizo sea suspendido de modo provisorio por sus amigos de la Comisión Ética, un organismo "independiente", según insiste la FIFA. Si sucediera, el nuevo presidente interino de la FIFA pasaría a ser el actual vice senior, el jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, primo del rey de Bahréin, una autocracia que tiene algo más que fiscales amigos. Salman sobrevivió a denuncias de jugadores torturados cuando él dirigía la federación de su país, en tiempos de protestas de una Primavera Árabe que fue rápidamente apagada. Como las esperanzas de una FIFA mejor.

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