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MAR DEL PLATA.- Posa con una sonrisa para las fotos y entre sus manos aprisiona una camiseta de San Lorenzo. Juguetea con ella, la muestra, la abraza. Una imagen elocuente, casi como una suerte de final de una típica novela de verano.
-¿Sentís que tenés que hacerle dos goles a River para terminar con todo lo que se dijo?
-¿Dos goles? ¡Cinco goles voy a tener que hacerle para que se dejen de hablar todas las pavadas de los últimos días! Y no sé si va a alcanzar. Yo tengo que matarme por San Lorenzo y listo. Y que la gente se exprese como quiera.
-Los hinchas de San Lorenzo estaban convencidos de que te querías ir.
-Yo nunca dije nada. Ir a River hubiera sido un paso adelante, pero estoy feliz en San Lorenzo. Es más: hubo ofertas del exterior, pero yo dije que de acá no me iba. Y la gente , qué se yo. En estos días, me pidieron varios autógrafos, habrá que ver en la cancha. Y cuando juegue con River, voy a dejar la vida y tratar de hacer algún gol. Va, como siempre
Como siempre. Así se muestra Ezequiel Lavezzi, el Pocho, el protagonista sin voz de una novela estival. Su pase a River resultó un típico show, que tuvo drama y comedia. Lejos de la pretemporada, en Rosario, cerca de su Coronel Gálvez natal, Lavezzi compartió con los suyos aquellos días de ansiedades. La noche del viernes último lo reencontró con sus ex compañeros, en esta ciudad, horas después de frustrarse el pase a River. Y comenzó otra historia en la vida de Lavezzi, divertido, burlón, movedizo. Como siempre.
- la novela terminó mal.
-Digo, por toda la expectativa que se había creado, todo lo que esperaron acá y en River. Pero todo eso ya pasó y estoy feliz en San Lorenzo.
-Con ansiedad, pero con la necesaria tranquilidad. Yo no podía hacer nada. Era algo que tenían que resolver los dirigentes y mi representante. Se decidió que no me entrenara para estar alejado de todo. No leí los diarios ni escuché nada.
-¿Es cierto que querías jugar en River? Se dijo, también, que a San Lorenzo no ibas a volver
-Yo nunca hablé con nadie, ésta es la primera vez que digo algo. Nunca dije esas b que se publicaron. Pero entiendo que quedó esa sensación en el ambiente, por eso sé que debo matarme el doble por esta camiseta.
- la gente puede interpretar lo que quiera. Yo lo que puedo decir es que quiero estar acá, por eso me ven acá.
-No sé, no voy a pensar en eso. Yo debo pensar en jugar, nada más. Puede ser que haya gente que no me quiera. ¿Qué puedo decir? Tengo que jugar y hacer goles.
Está, se nota, algo excedido de peso, pero su simpatía se mantiene. Lo protegen, lo cuidan, lo sienten un valor diferente. "Es un jugador importante dentro y fuera de la cancha. Da alegría al grupo", cuenta Agustín Orion. "El Pocho es fundamental para nosotros", detalla Sebastián Méndez. Se entrena a pleno: hasta se quedó en el gimnasio cuando sus compañeros disfrutaron unas horas de ocio junto al mar. Quiere volver a ser. Y Ramón Díaz mucho cuenta en este proceso de sentirse figura.
-Todos saben lo que fue Ramón como delantero. Y que hable tan bien de mí me motiva, me hace muy bien. Sé que me puede enseñar muchas cosas.
-¿Te hicieron daño las declaraciones de algunos dirigentes de San Lorenzo. Juan Carlos Temez, el secretario, fue muy duro con vos.
-Todo lo que tenía que decir, lo hablé con Savino. Los cuatro de copas no me interesan.
-Estoy tranquilo. Sobre todo, porque nunca dije que en San Lorenzo no jugaba nunca más. Nunca me sentí jugador de otro equipo y jamás dije que era un jugador para River. Acá, en San Lorenzo, soy feliz.
Feliz, también, con la camiseta N° 10. Es un secreto por ahora. Aunque muchos apuestan a que la clásica casaca volverá a pertenecerle. "Por ahora tengo el pantalón con ese número. Espero que no me la haya escondido nadie", bromea Lavezzi, el actor excluyente de una trama con inesperado final.



