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Leo Astrada es sinónimo de River. Como jugador, empezó su carrera en 1989 y colgó los botines en el Apertura 2001. En todo ese tiempo, sólo se fue a Gremio en 2000. Casos como el suyo escacean en el fútbol actual.
Para no ser menos, en el Clausura 2004, debutó en el banco riverplatense y, fiel a su estirpe ganadora, salió campeón. Ya sin la 5 espalda, empezó su primer ciclo con una campaña que alcanzó los 40 puntos, cuatro más que Boca. En aquel equipo explotó Maxi López (con aquella tarde de gloria en la Bombonera) y se destacaban apellidos como Cavenaghi, Gallardo, Mascherano, Salas, Montenegro, Garcé o Lux.
El último partido del torneo fue ante Rafaela y el empate 1 a 1 le sirvió a los dos: River festejó y Atlético zafó del descenso directo, aunque a posteriori no pudo salvarse en la promoción. Era el 12° título desde 1990 y, acostumbrados las vueltas olímpicas, el público no disfrutó del campeonato porque Boca eliminó al conjunto de Astrada en la semifinal de la Copa Libertadores. Luego, por Núñez tuvieron que esperar cuatro años para volver a sonreír.
"Cuando Boca perdió la final de la Libertadores (con Once Caldas) me puse muy contento. Estaba en casa con unos amigos y mentiría si dijera que no hubo festejos", comentó el Negro por aquellos días de 2004. Identificado con la banda, tuvo que soportar la gallina de Tévez y el penal de López ante Abbondanzieri, en un Monumental repleto de hinchas locales.
En el Apertura 2004 finalizó 3°, mientras que en el Clausura 2005, 10°. En ese año, llegó a la segunda semifinal internacional consecutiva, pero Sao Pablo lo dejó nuevamente a un paso de los encuentros decisivos. La pelea interna entre Ameli-Tuzzio fue clave para desarmar un vestuario que parecía destinado a quedarse con el certamen continental. A él se le fue de las mano la situación.
"Se fueron siete jugadores de importancia, la renovación fue profunda", sostuvo. Sus palabras se correspondieron con una pretemporada invernal en la que se vendió a jugadores como Mascherano (Corinthians) y Lucho González (Porto) y llegaron Gabriel Loeschbor (San Lorenzo), Andrés San Martín (Banfield), Leonardo Talamonti (Rosario Central), Gustavo Oberman (Argentinos), Cristian Alvarez (chileno), Leandro Fernández y Jairo Patiño (Newell’s), Diego Galván (Olimpo) y Jonathan Santana (San Lorenzo). La política de compra-venta explotó cuatro fechas después, cuando Banfield le ganó 4 a 1 y Astrada presentó la renuncia en el vestuario.
Su segundo ciclo arranca en un momento tormentoso. A dos meses de las elecciones, su nombre surge con consenso en varios de los candidatos a presidentes, por lo que él habría solicitado que el contrato se mantenga vigente cualquiera sea el resultado de diciembre.
El segundo después de Ramón. Los números marcan que su efectividad (59.9%) sólo fue superada por Ramón Díaz (64.2), en lo que respecta a "los técnicos de Aguilar". Durante su ciclo (2004-2005), dirigió a River en 89 encuentros. Atrás están Manuel Pellegrini y Daniel Passarella. Diego Simeone, Reinaldo Merlo y el saliente Néstor Gorosito cierran la lista.
12 títulos como jugador y uno como técnico. Leo Astrada se consagró campeón de diez torneos nacionales y dos internacionales (Copa Libertadores 1996 y Supercopa 1997). Como entrenador, sólo consiguió el torneo Clausura 2004. A diferencia del andar errático de los últimos años en el plano internacional, Astrada logró llegar a dos semifinales de Copa Libertadores (una la perdió ante Boca y la otra frente a San Pablo). Fuera de River, perdió la final de la Copa Sudamericana con Estudiantes y dirigió al equipo Pincha en la primeros partidos de la Libertadores 2009, en la que el conjunto platense se consagró campeón.

