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Si las estadísticas siempre fueron tan impactantes como la belleza y la efectividad de su juego, Lionel Messi hoy, directamente, no querrá ni verlas: las apartará de la mesa con un golpazo seco. Jugó poco en los últimos tiempos y, tras el comunicado de Barcelona, tal vez también se pierda el partido con Málaga. Según informó el cuerpo médico del club catalán, Leo tiene "un hematoma intramuscular postcontusional en el bíceps de la pierna izquierda". Otro problema en muy poco tiempo. Aquel que estaba acostumbrado a una asistencia casi perfecta tuvo que conformarse con apenas un partido completo en los últimos 19, incluidos los encuentros oficiales de Barcelona y los del seleccionado argentino. Y de esos 19, directamente, se perdió ocho. No hará falta decir que en los restantes entró y salió.
El mismo Gerardo Martino comentó que habló con el N° 10 para que estuviera menos minutos en el campo. Dijo que él lo entendió, aunque, en parte, podría ser a la fuerza. "La evolución clínica de este hematoma marcará la disponibilidad del jugador para el próximo partido", se leyó en la nota de Barça. El 1-1 de anteayer con Atlético de Madrid, por la Supercopa de España, le trajo feos recuerdos al rosarino.
Todo empezó el 2 de abril, en el empate con Paris Saint Germain, por la Liga de Campeones. Ese día salió en el descanso por una molestia en bíceps femoral derecho. Desde entonces, por más que lo intentó, ya no fue el mismo. Las idas y venidas en su planilla indican que la última vez que Messi jugó los noventa minutos fue contra Bayern Munich, el 23 de abril pasado, por las semifinales del torneo continental.
La estadística podría ampliarse si se toman en cuenta los compromisos comerciales y benéficos que el argentino tuvo durante el receso, ya que también cumplió a medias en las grandes capitales y en los lugares más exóticos: Israel, Palestina, Alemania, Polonia, Noruega, Tailandia, Malasia e Italia.
Hubo indicadores de que el cuerpo estaba dándole señales contundentes. Una de las más significativas estuvo frente a Atlético de Madrid, por la Liga local, el 12 de mayo pasado. Ese día, en el que Barcelona ya había agotado los cambios, el crack no aguantó el dolor y dejó al equipo con diez jugadores cuando todavía faltaban 23 minutos. Para aquellos que más lo conocen la sorpresa fue tremenda. Esa vez también le jugó una mala pasada el bíceps femoral derecho: los estudios indicaron una distensión.
Tras haberse perdido el partido entre la Argentina -fue suplente en los dos últimos encuentros por las eliminatorias, los empates con Colombia y Ecuador- e Italia, el 14 de agosto, en Roma, el comienzo de la Liga de España pareció haberle devuelto la alegría con dos goles en el 7-0 ante Levante. No hubo caso. Algo andaba mal y fue reemplazado. Y, como si fuera poco, después se conoció una molestia estomacal en el entretiempo.
Los datos son demasiados contrastantes: hasta ese 2 de abril, Messi había jugado todos los minutos en 19 de los 21 partidos de 2013, con Barcelona y la selección. Sólo fue reemplazado en la victoria ante Málaga por 4-2, por la Copa del Rey, el 24 de enero, y entró cuando faltaba media hora en el 2-0 ante Málaga, por la Liga de España, el 9 de marzo.
Los medios españoles tomaron nota del asunto. Los catalanes reflejaron la preocupación desde la primera plana e incluso compararon la situación con los primeros momentos de la carrera de Messi, en los que también sufrió varios problemas musculares. El plantel también se lamentó. Después del partido se escucharon las voces de Javier Mascherano, Xavi e Iniesta. Y ayer apareció Neymar: "Es malo no poder jugar con Messi. Es el mejor jugador del mundo y todos quieren estar a su lado. El equipo se resiente sin él".
La serie de lesiones abren las incógnitas en Barcelona y en el seleccionado argentino, pese la convocatoria de Alejandro Sabella para las eliminatorias. Justo en el comienzo de una exigente temporada. Justo a poco menos de un año de la Copa del Mundo de Brasil. La vida de Messi siempre tuvo el recorrido de una montaña rusa. Hoy le toca soportar el cosquilleo en el estómago de los momentos más inquietantes.


