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Barinas, Venezuela, fue el principio del fin. Allí, tras el empate 0-0 con Zamora, en el debut de Boca en la Copa Libertadores, Juan Román Riquelme y Julio César Falcioni, por entonces el entrenador xeneize, desnudaron todas sus diferencias. Hicieron del vestuario un ring, desparejo por cierto. Protegidos por las espaldas del 10, los jugadores arremetieron contra el entrenador, que, en el viaje de regreso, le dijo al presidente: "Así no puedo seguir".
Al regreso, Daniel Angelici logró convencer al entrenador y todo siguió como si no nada hubiese pasado... O eso quisieron creer los protagonistas. "Nosotros estamos contentos con el entrenador y él con nosotros, y por eso no entiendo por qué buscan problemas donde no los hay. Podemos tener charlas con el entrenador, algo lógico, pero eso siempre pasa en el fútbol y la verdad es que anoche no hubo ninguna pelea", había dicho el 10.
La salida de Riquelme de Boca comenzó de la manera más sorpresiva, en el momento menos esperado. Fue a través de Twitter, un día antes de la final de la Copa Libertadores. Sebastián Riquelme, el hermano del 10, anticipó a través de la red social la "bomba" que se venía.

Tras el 0-2 contra Corinthians, que dejó a Boca sin su séptimo reinado de América, Riquelme dio la cara y tiró: "Le comuniqué al presidente que no voy a continuar. Que amo a este club, que voy a estar agradecido por siempre, pero me siento vacío y no puedo darle más".
Posiblemente, estaba en su casa, tranquilo. Quizás, comía un asado con amigos. O, simplemente, tomaba unos mates con sus hermanos. Los único cierto fue que una imagen lo alteró, le modificó sus planes, lo enfureció.
Tras el abrazo entre Falcioni y Angelici, que significaba la continuidad del entrenador, Riquelme no quiso quedarse con los brazos cruzados. En menos de 24 horas, se paseó por todos los medios posibles e, incluso, dio más entrevistas que en todo el año. ¿El motivo? Mejor hablemos del blanco: Daniel Angelici.
A dos días de la cadena nacional de Riquelme, la Bombonera habló y repudió al entrenador y al presidente, que no hizo oídos sordos. Por eso, Angelici dio marcha atrás, no le renovó el contrato a Falcioni y fue en busca de Bianchi, el preferido de la gente. ¿Objetivo cumplido? Sí. Definitivamente, sí.

Con el regreso de Carlos Bianchi al club, la vuelta de Román parecía estar muy cerca. Pero como nos tiene acostumbrados, el 10 volvió a hacerlo y fue más allá: "Yo vuelvo si me renuevan el contrato hasta 2015". Le pasó la presión a los dirigentes, que, con una rápida asistencia, le devolvieron la pelota: "Si quiere regresar, que lo haga bajo su contrato". Esta es una historia con final abierto, ¿qué dirá el Torero?
Pero más allá de lo extrafutbolístico, Román dejó dentro de la cancha destellos de toda su magia. Acá, un compilado con todos sus goles en 2012. Un lujo.

