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Tal vez fue un pálpito o una corazonada la que terminó por inclinar la balanza. Desde hace un tiempo algo hacía ruido en la cabeza de Luis Zubeldía. Con la expulsión de Gabriel Hauche, ante Lanús, el DT tenía tres nombres para un lugar: Javier Cámpora, Luis Fariña y, como última opción, Luciano Vietto. El técnico no se definía. Es que en la semana había probado variantes y nada lo conformaba. Aunque sus chances eran remotas, sólo Vietto acuñaba la esperanza de ingresar desde el comienzo. "Me enteré minutos antes de que empiece el partido que iba a jugar como titular", contó la nueva estrella tras el encuentro ante San Martín, de San Juan. Tres goles en su primer partido en Primera como titular. Ni el más optimista podría imaginar semejante debut. "Soñaba con un gol, pero tres es algo increíble", dijo con la misma timidez que llegó desde Balnearia, Córdoba. El pibe, de 18 años, se formó en Independiente, pero de su ciudad. Arribó a Racing en 2010 con el pase libre de la séptima de Estudiantes de La Plata. En esos momentos una duda lo invadía: abandonar el fútbol para dedicarse a estudiar o trabajar. ¿El motivo? En una frustrante prueba en Rosario Central, José Pascuttini le bajó el pulgar. Lucky, tal como le dicen en la intimidad, estaba, como nunca, paralizado, atemorizado. Pero su familia y Jorge Cysterpiller lograron torcerle el brazo. El representante lo convenció y, para ello, lo cobijó en una de las pensiones que tenía en Barracas. Así, Vietto, todas las mañanas, viajaba desde el sur de la ciudad al predio Tita Mattiussi. "Cuando llegó no le costó integrarse a pesar de su bajo perfil. Sabía a dónde venía. Los tiempos han cambiado y los chicos ya están acostumbrados a vivir lejos de sus casas", contó a La Nacion Cecilia Contartino, encargada de la pensión de Racing.
Su pasaje al plantel profesional se lo ganó una mañana cuando Diego Simeone, antes del inicio del Apertura 2011, quedó deslumbrado. Con premura, el Cholo lo apuntó. "Es rápido, se mueve por todo el frente de ataque, le pega bien con las dos piernas y tiene gol", fue la explicación del Cholo a su cuerpo técnico. Simeone, en poco minutos, vio similitudes entre el pibito y la Gata Fernández. "Luciano sufrió la partida de su hermano Federico (categoría 1998), quien no conformó y no quedó en Racing. Por eso debemos bajar el horizonte de expectativas porque no hay lugar para todos. Pero ver a Luciano y Ricardo [Centurión], por ejemplo, es un premio, un incentivo, un espejo para los chicos", agregó Contartino, quien además se desempeña como psicóloga de las divisiones juveniles. Por su consultorio pasaron Valentín Viola, Ricardo Centurión, Bruno Zuculini y Luis Fariña. Acaso, cuatro de los prematuros talentos con los que se nutrió el plantel que ahora conduce Zubeldía. Claro, y también Vietto, que el lunes pasado fue la inesperada llave que le abrió el camino a la Academia.


