Maradona en Gimnasia: un cóctel de fútbol y militancia política

Maradona y Cristina Fernández de Kirchner, junto con Julio Grondona, al presentar el programa Fútbol Para Todos en agosto de 2009.
Maradona y Cristina Fernández de Kirchner, junto con Julio Grondona, al presentar el programa Fútbol Para Todos en agosto de 2009. Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Alejandro Casar González
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6 de septiembre de 2019  • 22:50

Hace diez años, Diego Armando Maradona era entrenador del seleccionado. Cristina Fernández de Kirchner era presidenta. Julio Humberto Grondona oficiaba de anfitrión en el predio de Ezeiza que hoy lleva su nombre. El trío más poderoso de la Argentina modelo 2009 presentaba el programa Fútbol Para Todos. Era política, pero también era deporte.

La Argentina 2019 tiene a Cristina Fernández de Kirchner como candidata a vicepresidenta. Maradona busca revancha en el fútbol argentino, luego de dejar el seleccionado, cobrar montones de dólares en Emiratos Árabes y probar suerte como entrenador en Medio Oriente y México. Cristina y Diego, que son Kirchner y Maradona, pueden volver a verse el domingo 15/9 en un lugar público y deportivo después de una década: el escenario podría ser el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata, en el Bosque. Y frente a Racing, por el partido correspondiente a la 6° fecha de la Superliga, el equipo del que era hincha fanático el patriarca de los Kirchner: Néstor, fallecido en 2010. Política, otra vez, con la pelota como excusa.

Después de todo, el fútbol se ha convertido en una escuela de política. Mauricio Macri se formó como presidente de Boca y llegó a la presidencia de la Nación. Matías Lammens comenzó como vocal de San Lorenzo, aterrizó en el máximo sillón del club de la mano de Marcelo Tinelli y ahora compite por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Contra Horacio Rodríguez Larreta, el hombre de Macri.

Los hinchas de Gimnasia se jactan de que a partir de la década del '50 su club es sinónimo de pueblo. Suyas eran las barriadas de Ensenada o Berisso, mientras que Estudiantes, su más acérrimo rival, ganaba en el centro y los lugares más acomodados de La Plata. Maradona es Villa Fiorito, La Boca y Nápoles. Todas periferias: en Buenos Aires y en Italia. Desde este lugar, la llegada de Diego a la parte más "popular" de la ciudad de las diagonales parece una elección acertada. A Diego lo acompañará otro técnico militante: Sebastián Méndez. En una entrevista con Enganche, el Gallego justificó su postura política: "No podía no ser de izquierda. Vengo de ahí. El problema mío es que a veces no me aguanto y tengo que expresarlo abiertamente. Alguna vez me dijeron que eso me cortaba la carrera. No lo sé, pero es el lugar del que vengo".

El principal reto que asume Maradona es el deportivo. El equipo está al borde del abismo, a 11 puntos de la salvación y último en la tabla de posiciones. Pero su regreso al fútbol argentino implica que mientras dure su aventura en el Lobo, Maradona volverá a tener voz. Hasta ahora estaba callado. La Superliga, por lo pronto, saludó desde sus redes sociales la contratación de Diego. ¿La AFA? Ni noticias. "Esperá que los árbitros se equivoquen en contra de Gimnasia y ahí hablamos", se atajaron desde la calle Viamonte. Quizás hayan visto los videos en YouTube de las conferencias de prensa posteriores a los partidos en Dorados de Sinaloa, su último club. Hablaba de fútbol, sí, pero también de la corrupción, de la política y del lado b de la pelota.

En los últimos días, y mucho antes de que se cerrara el ciclo de Darío Ortiz como DT del Lobo, Maradona había hecho campaña en redes sociales a favor de la fórmula Fernández-Fernández. "Ya en Buenos Aires, camino a casa, con mi amigo Matías Morla. Muy contento con la noticia de que Alberto Fernández será nuestro nuevo presidente, de la mano de la GRAN Cristina. Saludos a todos", escribió antes de las PASO que los Fernández ganaron por más de 15 puntos de diferencia contra Macri. El destino quiso que Maradona tuviera como misión reflotar al club que dominaba el corazón de Ofelia Wilhelm, la madre de Cristina. Hasta hace unos años era costumbre verla sentada en la platea durante los partidos de Gimnasia.

Maradona llega a un club cuyos pasado y presente no son políticamente correctos. Nadie le reprochará al extécnico del seleccionado ni un exabrupto ni una toma de posición pública sobre algún tema de alcance nacional. Desde el dólar a la inflación. Gimnasia sabe que Maradona es un combo con esos ingredientes. Contrata mucho más que a un entrenador o un inflador anímico para el vestuario.

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