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Será porque aún no ha logrado desprenderse de aquel futbolista impulsivo y apasionado. Juega atrapado por ese corralito imaginario que encarcela a los entrenadores en una pequeña parcela contigua al campo de juego. Y ahí protesta, gesticula, corrige, reclama, ordena y festeja. Explota. Igual que en sus días de volante central. Por eso este superclásico, con tufillo a desahogo, resultó especial para Leonardo Astrada. "Disfruto mucho cuando se le gana a Boca porque como jugador muchas veces me tocó perder más de lo que gané. Pero ahora estoy en otro lugar. Me desquité de los clásicos que perdí como jugador. Me pone muy bien por los jugadores, que son los que entran en el campo de juego, los que ganan los partidos sobre la base de jugarse la vida en cada pelota. Porque es así como se ganan estos clásicos", analizó el entrenador millonario.
No fue casual la referencia de Astrada. Sufría tanto cada traspié como volante que ahora en su nueva función no ahorra efusividad si consigue superar a los xeneizes. "Este es uno de los momentos más felices, pero como en las otras oportunidades que le ganamos a Boca. Para nosotros, el clásico es un campeonato aparte que siempre queremos ganar, pero el campeonato sigue y nosotros también tenemos que seguir en el otro para conseguirlo. Porque ése es el que está en juego", destacó.
El termómetro cambió bruscamente por Núñez. Lejanas parecen aquellas tres derrotas consecutivas (Almagro, Lanús y San Lorenzo), las diferencias internas, la falta de identidad futbolística y hasta aquella acusación de Astrada para sus dirigidos, cuando señaló que los jugadores le habían faltado al respeto a la gente. Hoy, todo brilla. "Los jugadores siempre se brindaron para cambiar el rendimiento que estaban teniendo últimamente. No estábamos conformes con lo que venían realizando. Lo más importante es que siempre tuvimos muy buena relación, al margen de lo que yo dije en aquel momento. Y si lo dije, era porque realmente lo sentía. Pero ya lo había hablado con ellos, por eso no hubo ningún inconveniente."
Aquellas críticas ahora Astrada las cambió por elogios, aunque frente al futuro prefirió abrazarse a la cautela. "Ante Olimpo y Boca demostramos que hemos aparecido. Siempre le queremos ganar a Boca; siempre queremos que la gente festeje este triunfo por lo que significa para el fútbol argentino. Pero todavía no conseguimos nada. Debemos seguir trabajando; no tenemos que bajar los brazos porque dependemos de nosotros mismos. Ahora lo importante será pensar en Gimnasia para mantener esta levantada y afirmar nuestras posibilidades en el campeonato", destacó el "Jefe".
Interrogado sobre las razones del triunfo, Astrada destacó la actitud. "Se peleó el partido y pudimos marcar la diferencia en el momento justo. En otras oportunidades, cuando buscábamos el partido y no lo encontrábamos, lo terminábamos perdiendo. El equipo estuvo bien organizado; se replegó cuando lo tuvo que hacer y salió bien de contra para generar los espacios", apuntó.
Por último, Astrada explicó por qué prefirió a Salas entre los titulares y no a la "Gata" Fernández. "Elegí a Salas porque el jueves había hecho una muy buena práctica. También sabíamos que quizá no iba a aguantar los 90 minutos, pero Marcelo es un jugador que todo rival que lo tiene que marcar le teme por lo que significa. Fue una decisión del momento y no me arrepiento porque tanto uno como otro respondieron", concluyó.



