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Pese a que las crónicas registran un vasto número de elogios hacia su persona, no hay garantía de que Daniel Quinteros, capitán de Independiente, se haya detenido a rememorar su protagonismo en la victoria de anteanoche por 2 a 0 frente a El Nacional, por la Copa Libertadores. Los habría ojeado después del mediodía bajo los efectos de un retraso placentero en la cama. "Oí los chicos revolotear y por eso me desperté. Me levanté al mediodía; un poco tarde, ¿no?, y vi los diarios muy por encima..., es que tengo amigos que vinieron de Rosario y hace mucho que no los veo. Lo más importante para mí es el reconocimiento de la gente de Independiente. Eso no me lo olvidaré jamás", dice el volante rosarino, de 28 años, en su casa del country Boca Ratón, en Pilar Oeste.
Afuera de la casa, a unos metros de la pileta, en el medio de la tranquilidad de todos los días, Matías, de 6 años, y Ramiro, de 2, invitan a papá Daniel a jugar a la pelota. La entrevista con LA NACION se interrumpe y las ocurrencias giran alrededor de una pelota roja y brillante. Son días felices para el referente de los Rojos. "Estoy encantado de jugar la Copa para Independiente y muy contento por la victoria frente a El Nacional, que nos acercó a la clasificación. Más allá de que me tocó hacer dos goles, creo que nunca más -aclara- voy a hacer dos tantos en un mismo partido, fue gratificante recibir el afecto de la gente para con uno, que no es del club y que viene acá a pelearla desde Rosario."
El jugador con atributos de líder convirtió dos veces frente a El Nacional, ambas por la vía del penal. En el segundo tanto el arquero ecuatoriano le rechazó el penal, pero el volante capitalizó el rebote. "Voy a tener que cambiar de lugar, parece que me tomaron la mano. En cuanto a lo futbolístico, es cierto que no estamos en nuestro mejor nivel, que no jugamos como en los primeros partidos. Pero cuando no se juega bien aparecen otras virtudes. Ahora lo mejor fue que no no desesperamos".
Quinteros debutó en Rosario Central de la mano de Angel Tulio Zof el 27 de octubre de 1996, en un 3 a 1 frente a Ferro. A Independiente llegó a mediados del año último por pedido de Oscar Ruggeri, obtuvo el aplauso en pocos partidos, pero también rápido lo perdió al quedar marcado a fuego por una interna con Luis Islas. "La gente me insultó por las cosas que pasaron o que mal le contaron. Pero enseguida se da cuenta cuando uno viene a dejar todo por este club. No me siento ídolo, pero me gustaría serlo. Siento que Independiente me puede dejar algo importante en mi carrera", afirma el capitán que se adueñó de los corazones rojos.



