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Hay un hecho concreto: por razones de seguridad, se suspendió el partido que pasado mañana iban a jugar Chacarita v. Boca, en San Martín, por la quinta fecha del torneo Clausura. Salvo gestiones de último momento que se realicen hoy para que el partido se dispute en San Lorenzo dentro de 48 horas (algo técnicamente imposible), el encuentro no tiene fecha de juego.
"El suscripto ha resuelto la suspensión del encuentro Chacarita y Boca Juniors por el torneo de Primera División programado para el domingo 14 del corriente, a las 15, en el estadio de los primeros de los nombrados. Al respecto, llevo a su conocimiento que tal decisión obedece a estrictas razones de seguridad", se limitó a informarle en un escrito Raúl Rivara, el ministro de Seguridad bonaerense, a Julio Grondona. "No podemos meternos en cuestiones en las que hay gente que sabe más que nosotros", se excusó Grondona. Pero detrás de estos argumentos hay varias historias más...
Fuentes muy altas del Comité Provincial de Seguridad Deportiva dijeron que el cotejo se suspendía porque después de un trabajo de inteligencia de la policía bonaerense, se detectó que la hinchada de Chacarita le estaba preparando una emboscada a los hinchas de Boca, en venganza por los hechos sucedidos el 31 de agosto último, en la Bombonera. Ya habían tenido choques en una práctica en Boca el 3 de marzo de 1999. "Teníamos el dato de la emboscada y no nos podíamos arriesgar a jugar con esta amenaza de por medio", explicó la fuente consultada.
Sin embargo, también circuló otra versión: luego de aprobarse las medidas de seguridad en el estadio y destinar 5000 entradas para los simpatizantes visitantes, y al no haber otra alternativa que la realización del cotejo, Felipe Solá, el gobernador de Buenos Aires, le dio una orden expresa a Rivara: "Este partido no se juega". Y luego llegó la cancelación. Hoy debería haber movimientos tribunalicios en este caso: en situaciones de este tipo, un fiscal debería actuar de oficio pidiendo los datos de inteligencia de la policía, o un encargado de seguridad acercar a la Justicia las pruebas por las cuales se decidió suspender el partido.
Este partido trajo problemas desde comienzos de semana. Hay un hecho concreto: la dirigencia de Chacarita no quería jugar en su estadio porque perdía plata. Se supo que el lunes último llegó a la Municipalidad de San Martín un pedido para que se inspeccione la cancha, a la espera de que se determine una clausura. Pero no fue así. Entonces, se habló de infiltrados, término que utilizó varias veces en la semana Armando Capriotti, vicepresidente de Chacarita, en declaraciones radiales.
El escenario ideal que suele albergar este tipo de choques es Vélez. Sin embargo, este fin de semana cantará en esa cancha Chayanne, por lo que no podrá haber fútbol.



