Osella: "Se está viendo la mejor versión de Newell's"

Fernando Vergara
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21 de enero de 2017  

Diego Osella en plena pretemporada
Diego Osella en plena pretemporada

MAR DEL PLATA.- Newell's vivió el 2016 en una especie de montaña rusa. Comenzó el año con una derrota ante Central que desató una crisis y obligó a colocar una custodia policial en la casa del entonces presidente Jorge Riccobelli. Lo mismo ocurrió en los entrenamientos del plantel, en Ricardone. Pero hubo más: Lucas Bernardi pasó de la idolatría al hostigamiento y se alejó del cargo como DT. Llegó Diego Osella, al tiempo que la dirigencia recurría a un pedido de elecciones anticipadas. El desorden institucional quedó expuesto y lo que estaba previsto para diciembre se concretó en junio. Al cabo, Eduardo Bermúdez fue elegido presidente.

Sin embargo, la segunda etapa del 2016 tomó otro color para la entidad aurinegra. Hasta la novena fecha del torneo actual Newell's permaneció invicto, hoy ostenta apenas dos caídas en catorce encuentros y permanece a tres unidades del líder Boca. "Logramos el cambio con la posibilidad de encontrar resultados. Estos jugadores, con tranquilidad e intensidad, son distintos. Tuvimos un punto de inflexión en el 1-0 del último clásico, era una cuenta pendiente de este grupo. Se está viendo la mejor versión de Newell's", explica Osella.

-¿Cuál sería el mérito del cuerpo técnico?

-Casi todos los entrenadores jóvenes trabajamos de la misma manera. La clave está en el liderazgo y en cómo se conduce un grupo. Este es un plantel que se deja llevar, tienen una gran predisposición y contracción al trabajo. Pudimos instalar nuestra idea, en una formación que tiene una abundancia importante en la ofensiva. Y cuando no se puede jugar, somos un equipo incómodo. Cada uno sabe el lugar que ocupa. De local mostramos presión arriba, encontramos muchas respuestas futbolísticas.

-En el inicio de tu ciclo, hasta los ídolos estaban cuestionados?

-Fue bravo, muy duro. El club estaba en una situación compleja, con elecciones anticipadas. Nos tocó hacernos cargo después de perder un clásico. El grupo estaba muy golpeado. Ese equipo ganó poco, aunque tuvo muchos empates. Se perdía mucho en el cierre de los encuentros y ahora es a la inversa. Se hizo difícil.

-En el medio hubo elecciones. Si no ganaba Bermúdez, ¿ustedes se iban?

-Salvo Eduardo Bermúdez, nadie confiaba en nosotros. Él apoyó nuestro proceso. Hemos traído jugadores con ganas, recibieron el apuntalamiento de los líderes y se pusieron el overol. Pudimos revertir la imagen que habíamos generado en el arranque.

-¿Llegaron más lejos de lo que imaginaban?

-Nosotros sabíamos que el club estaba en una situación incómoda con el promedio y teníamos que acumular puntos. Eso nos hizo estar siempre entre los tres o cuatro primeros. Y nunca nos prestaron atención, nunca. Siempre el foco estaba en el gran momento de San Lorenzo, en la eficacia de Estudiantes, en la arremetida de Boca. Pero Newell's se mantuvo ahí y terminó el año segundo. Se habló poco de nosotros y eso nos cayó bien: en silencio nos instalamos en un lugar de privilegio.

-¿Es más grande el desafío?

-El desafío es mantener esto. Si hubiese sido un torneo corto ya estaríamos adentro de la Copa Libertadores. Pero es un certamen largo y daremos batalla hasta el final.

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