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Todavía quedan más de tres semanas para que el fútbol argentino exporte más talento a precio de oro al mercado de pases europeo. Mientras tanto, la AFA se regodea con los ingresos derivados de esas ventas. Las transferencias de Gonzalo Martínez (de River a Atlanta United, de Estados Unidos), Maximiliano Meza (de Independiente a Monterrey, de México), Lisandro Magallán (de Boca a Ajax, de Holanda), Emmanuel Gigliotti (de Independiente a Toluca, de México), Franco Soldano (de Unión, de Santa Fe, a Olympiacos, de Grecia) y Javier Correa (de Colón, de Santa Fe, a Santos Laguna, de México) dejarán en la tesorería de la AFA más de 45.000.000 de pesos. Y el gremio de los futbolistas también se verá beneficiado: recibirá 11.300.000.
Tanto la AFA como Futbolistas Argentinos Agremiados cobran una porción del dinero en bruto que los clubes extranjeros pagan por un futbolista. La AFA recibe 2% y el sindicato se queda con 0,5%. Además, el Estado nacional retiene 7% en concepto de impuestos por el decreto 1212/03, que, con la firma de Eduardo Duhalde, establece un régimen especial de retención y percepción de impuestos para la industria del fútbol. Los clubes, que son asociaciones civiles sin fines de lucro, están exentos del impuesto a las ganancias. En algunas jurisdicciones, además, se paga un impuesto de sellos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ese ítem alcanza al 1,2% del valor bruto del pase. Ese importe dejaron en las arcas públicas porteñas River, por la venta de Pity Martínez, y Boca, por la transferencia de Magallán.

Además, la torta de un pase tiene otra porción que no queda en el club vendedor: el 15% que cobra el futbolista. Entre impuestos, cargas administrativas y el porcentaje que corresponde el jugador, los clubes porteños que venden perciben 74,3% del valor bruto de la transferencia. Por lo tanto, 25,7% del dinero acordado con el club comprador queda en el camino.
Cuando el futbolista transferido fue formado entre los 12 y los 23 años por otras instituciones, esas entidades tienen derecho a cobrar por el mecanismo de solidaridad estipulado por los reglamentos de FIFA. "Es el 5% del precio bruto de la transferencia. El reglamento dice que el club que paga el valor de la transferencia debe retener ese 5% para distribuirlo entre los clubes formadores", explica Ariel Reck, abogado experto en derecho deportivo. El porcentaje del mecanismo de solidaridad se divide según los años que ha pasado el futbolista en cada uno de los clubes que lo han formado deportivamente. Y la proporción varía: los clubes que tuvieron al jugador entre los 12 y los 15 años de edad tienen derecho a 0,25% del valor bruto del pase por cada uno de esos años. En cambio, a aquellas instituciones que han tenido al deportista entre los 16 y los 23 años les corresponde cobrar 0,5% del valor bruto de la transferencia por cada año de formación.

Un ejemplo: en el caso de Martínez, cuyo pase en bruto supera los 20 millones de dólares, el club Empleados de Comercio de Mendoza preparó al atacante entre los 12 y los 14 años, por lo que tiene derecho a percibir 0,75% del valor de la transferencia a Estados Unidos. En otras palabras, cerca de 6 millones de pesos, una muy buena suma para los mendocinos. Huracán, que formó a Pity entre los 15 años y los 21, por lo que le corresponde 3,25% de la venta. O sea, unos 672 mil dólares, o 25,88 millones de pesos (al cambio de ayer). Según confirmaron en el club de Parque Patricios, aún no recibieron el dinero, pero esperan tenerlo en los próximos días.
Hace un mes, la AFA estableció otro mecanismo para transferir futbolistas. En rigor, reglamentó un procedimiento que en el fútbol europeo es costumbre desde hace un tiempo: la ruptura anticipada de contrato mediante el pago de una cláusula de salida. Así fue como, por ejemplo, Lucas Alario abandonó River con destino a Bayer Leverkusen, de Alemania.

En esta modalidad, los futbolistas deben comunicar al club, la AFA y el gremio de jugadores que, de manera anticipada, rescinden el vínculo que los une. Entonces, el club tiene que entregar al deportista un número de cuenta bancaria en la que el este debe depositar el valor de la cláusula. Tiene un plazo de cinco días para hacerlo. Además del valor de la salida anticipada, los jugadores –en rigor, el dinero utilizado es del club que quiere contratarlos y no de los futbolistas–, deben pagar varios montos. Un 3% del valor de la cláusula queda en el Fondo de Retiro de Futbolistas, creado por el propio gremio. La AFA, por su parte, instituyó el Fondo Estructural Deportivo, que recibirá 2% de lo colectado por todas las cláusulas de salida que sean ejecutadas en adelante. Además, los jugadores deben dejar en concepto de cargas administrativas 2% de la cláusula en la AFA y 0,5% del mismo monto en Agremiados.
Todo ello, con una particularidad: en este procedimiento no existe el 15% que les corresponde a los futbolistas en el caso de una transferencia consensuada entre el club vendedor y la institución compradora.

El ministerio de Hacienda español ahora entiende que los clubes argentinos deben pagar un "impuesto a las rentas" por la ganancia obtenida cada vez que transfieren a un futbolista a un equipo español. Hizo una auditoría e intimó a las entidades que vendieron al mercado español en el último tiempo, por deudas que no hubiesen prescripto.
A Boca se le exige un monto de 800.000 euros por Emiliano Insúa y Sergio Araujo. San Lorenzo (Ángel Correa), Racing (Luciano Vietto) y Rosario Central (Walter Montoya) son otros de los clubes argentinos a los que España les reclama. Por cada jugador exige 20 por ciento de la ganancia, es decir, la diferencia entre el precio de venta a ese país y lo pagado originalmente.




