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Sus dieciocho años quedan expuestos en su hablar y en su rostro. Hernán Gastón Peirone todavía se pone colorado con el acoso del periodismo y responde con timidez cada una de las muchas preguntas, aún las repetidas. Y hasta se da lugar para alguna broma, como cuando dedica los tres goles que le convirtió a Boca: "Me vino a ver mi familia y le quiero dedicar los goles a mi viejo, que es hincha de Boca". Suelta una risa sincera y pícara.
Este chico sólo sabe escribir su historia de una manera: con goles. Lo hizo desde que su nombre cobró la primera popularidad, en el Sudamericano Sub 17 de 2003, cuando con la misma explosión de fútbol que mostró ayer, le marcó cuatro tantos a Bolivia en la goleada por 5 a 0.
En primera le costó un poco más. Recién en el decimosexto encuentro consiguió su primer tanto, frente a Almagro. Pero el bautismo tuvo un impresionante efecto liberador, porque desde entonces no paró de romper redes. Y cada vez con mayor fiereza. Después, en le hizo dos tantos a Lanús y tres a Racing. Se perdió la primera fecha del Clausura porque el Bambino Veira le dio descanso, como al resto de los chicos del seleccionado Sub 20, pero en cuanto le dieron pista, demostró que su envió se mantiene intacto: ayer le hizo tres a Boca.
"Estoy muy contento. Hacerle goles a Boca siempre es muy especial, porque es un clásico importante. Los hinchas lo viven de manera muy intensa y por eso los goles son para ellos. La verdad es que no me lo imaginaba y menos contra un rival así. Estoy realmente feliz, aunque esto recién empieza. Ojalá pueda seguir haciendo goles para que al equipo le vaya bien", comentó quien ya es el goleador del torneo.
Claro que es muy pronto para pensar en ser el artillero del Clausura: "Lo que más quiere un delantero es ser goleador, pero no me desespera. Voy tranquilo, tratando de hacer lo mejor en cada partido".
Ningún jugador de San Lorenzo le había hecho tantos goles a Boca desde que su actual técnico le hizo cuatro, en el Nacional ?67. Por eso, Peirone se rió cuando alguien le insinuó que el Bambino lo había sacado para sostener su marca. "No, no creo, ja, ja. Yo le había pedido el cambio después del segundo gol porque me sentía cansado, pero por suerte me quedaba algo más de pólvora y metí el tercero".
Después de ese tanto, llegaron el cambio y la ovación del público local. El Nuevo Gasómetro estalló en aplausos. El hombre de la tarde, el de la tripleta de goles, enseguida renovó el entusiasmo. "Estoy un poco cansado, pero quiero jugar igual", dijo en referencia al próximo partido, el jueves, en el debut por la Copa Libertadores. "Espero que el próximo tanto sea contra Once Caldas", cerró, todavía con sed de gol.



