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"Hay futbolistas que no van a tener muchas posibilidades. Decidirán ellos si se quedan o se van", avisó Carlos Bianchi, entrenador de Boca, durante la pretemporada.
"Yo quiero jugar, por eso me voy a sentar a hablar con Bianchi y el presidente. No descarto cambiar de aire", adelantó Cristian Chávez, por entonces jugador xeneize, sobre el final de la preparación de verano.
"Chávez va a jugar en otro club de la Argentina", aseguró Daniel Angelici, presidente de la institución, para poner punto final a la novela.
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Luego de desaprovechar varias oportunidades con la camiseta de Boca, Cristian Chávez tomó la mejor decisión: cambiar de aire. Las ofertas llegaron con rapidez al club de la Ribera. Newell´s, Godoy Cruz y Racing fueron algunos de los equipos que se interesó por él. Pero fue Lanús, el equipo de los mellizos Barros Schelotto, el que, finalmente, lo incorporó.
En su llegada al club granate (sin dudas, con menos presiones), el Pochi comenzó a hacerse un lugar y a recuperar el nivel que alguna vez mostró en Boca, cuando el grito "Astro" bajaba de más de una tribuna. Chávez fue al banco en los primeros tres partidos de Lanús en el torneo e ingresó en dos, donde demostró acoplarse a la propuesta de Guillermo.
Así fue que le llegó la posibilidad de mostrarse como titular. Fue en la cuarta fecha, ante Racing. El partido terminó 0 a 0, pero Lanús fue más que la Academia. El Pochi, en lo personal, cumplió una destacada actuación e hizo olvidar las ausencias de piezas clave, como Fritzler, Valeri y el uruguayo Pereyra.
Ayer, frente a Arsenal, Chávez fue la figura del granate. Con 7.30 puntos de promedio (tomando los puntajes de LA NACION, Olé y Clarín), Pochi estuvo muy activo y manejó los hilos futbolísticos de Lanús. "Estoy muy bien, con muchas ganas, Sé que me está faltando el gol, pero ya va a venir", sostuvo el ex Atlas, tras el triunfo por 2-1.
Boca ya es parte del pasado para Chávez. Y su bajón deportivo parece que también lo es.



