Por qué Avellaneda no será la misma después del clásico

Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Independiente y Racing están delante de una serie que dejará una marca; la clasificación a la Copa, las despedidas y el plan para 2016; juegan el domingo, a las 18
Francisco Schiavo
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25 de noviembre de 2015  • 22:43

Independiente y Racing jugarán los dos clásicos más importantes de los últimos años. Hace mucho que no se recuerda un mano a mano tan determinante en cuanto a lo deportivo y a lo sentimental. Primero, porque además de toda la carga emocional que de por sí tiene el duelo, uno quedará en el camino en busca de un lugar en la Copa Libertadores. Segundo, por la cantidad de detalles que condimentan la final de la Liguilla pre-Libertadores. Y, tercero, por los antecedentes recientes que muestran las potencias de Avellaneda.

La Copa Libertadores es un desvelo para ambos. Independiente quiere abrazarla después de toda la desgracia deportiva que vivió. El presidente Hugo Moyano la puso entre sus prioridades no bien asumió su gestión, a mediados de 2014. Nada más le importó, pese a que los primeros pasos lo obligaron a estabilizar un club a la deriva y devastado por las deudas. Quienes conocen al líder sindical saben que las cuestiones que rodean al torneo continental lo movilizan tanto como algunos aspectos de la política nacional. Moyano había insistido en una idea en la campaña electoral en el club: "Volver a ser el orgullo nacional". La repitió una y otra vez ya en el sillón de la sede de la avenida Mitre. Y no es un dato menor que ésta es la última oportunidad que tiene Independiente para clasificarse, ya que no pudo hacerlo por el torneo local, la Copa Argentina ni la Copa Sudamericana.

Si nos clasificamos vamos a cerrar un gran semestre. Estamos en club con mucha historia. De los árbitros no hablo porque confío en mis compañeros. Habría que preguntarles a sus hinchas [por Racing], pero, por lo que pasó la última vez, creo que si podían esquivarnos, lo hacían (Martín Benítez)

Para Racing, la posible vuelta a la Copa tendría aires de desquite tras la dura eliminación de este año, luego de haberse consagrado en el torneo local 2014. Era el campeonato ideal por el envión, por el peso de figuras como Diego Milito y Gustavo Bou, y por la efervescencia que se generó a su alrededor. Pero no pudo. Guaraní, de Paraguay, lo eliminó en los cuartos de final, luego de una mala noche en Avellaneda, en la que la Academia no pasó del 0-0 (había perdido 1-0 en Asunción). Sin advertirlo en ese momento, fue una de las situaciones que, a la larga, más lamentó el entrenador Diego Cocca.

Precisamente, Cocca encaja en esta historia como una de los vértices: tras la serie se despedirá de la dirección técnica de Racing. Sí, justo ante los Rojos, que marcaron la carrera de Cocca en el banco de suplentes albiceleste. Una frase antes de su bautismo en el duelo de Avellaneda casi le cuesta el puesto por el rechazo de la gente: "Prefiero perder el clásico, pero pelear el título". Cayó derrotado (1-2), pero al final fue campeón. Tuvo revancha en el torneo siguiente, en el que la Academia se impuso por 1-0. Y, en el último, Independiente, ya con Mauricio Pellegrino, le dio una paliza táctica: 3-0, en el Libertadores de América. "Siempre es un privilegio jugar un clásico. No importa la circunstancia", manifestó Cocca no bien se enteró de que Independiente se cruzaba otra vez en el camino.

Pellegrino, con una historia mucho más corta en Independiente, se ganó el respeto de los hinchas a fuerza de resultados convincentes de un perfil bajo, meticuloso y firme. Sabe que con un éxito conseguirá definitivamente la aceptación de un público que, en principio, le fue esquivo por eso de las "escuelas".

Me pareció bien lo que dijo Saja. Igual hay que entender que los árbitros son seres humanos y pueden equivocarse. Han parado árbitros por haber perjudicado a Racing, no por haberlo favorecido. No creo que el problema sea de árbitros, sino de técnica (Víctor Blanco)

Será una prueba aparte porque ambos tendrán que adaptarse a las ausencias importantes. No estará Diego Milito, de controvertida expulsión en el 2-1 ante Estudiantes. Justo el líder emocional, que en esta serie podría estar jugando sus últimos partidos en la Academia. Del otro lado, también se lo perderá Jesús Méndez, que vio la tarjeta roja una vez finalizado el 4-1 ante Belgrano: vio la segunda amarilla por sacarse la camiseta dentro del campo. El volante era de los mejores en los últimos partidos y fue la figura en el ya mencionado último clásico.

Las miradas se posarán filosas sobre los árbitros después de las últimas polémicas en un lado y otro, pero, sobre todo, tras las palabras de dos emblemas. "Siempre vamos a creer que el resultado final será por lo que hagamos nosotros dentro de la cancha, pero estamos pasando un momento muy determinante en el fútbol argentino con el tema del arbitraje. Sabemos que la cancha de Independiente genera mucha presión a los arbitrajes, lo hemos visto en varios partidos, sobre todo en los últimos", dijo Sebastián Saja. Y Federico Mancuello retrucó: "Hablar hace que los caminos sean diferentes. Es una lástima porque nosotros hablamos dentro de la cancha. Esas palabras [las de Saja] se pueden analizar de distintas formas. Son finales y cada uno busca su estrategia para influir en el árbitro, la realidad es que serán 180 minutos de fútbol y es el partido más lindo que tenemos por jugar". Hasta intervino Pellegrino: "Lo entendería mas [por el mensaje de Saja] si el que viniera fuera Crucero del Norte". El "efecto Avellaneda" es tan fuerte que hasta arrastró a un DT que casi nunca se detiene en esos temas. Germán Delfino dirigirá el primer partido y Patricio Loustau estará en el desquite.

Será una pulseada única para varios de los jugadores. Ya se mencionó el caso Milito, pero otros también podrían despedirse. En Racing se habla de la partida de dos pilares: el zaguero Luciano Lollo y el goleador Bou. En Independiente se preguntan si el Ruso Diego Rodríguez podrá revertir la mala relación con la gente. O si Víctor Cuesta y Martín Benítez, como se dice, se irán a México el año próximo. De la clasificación a la Copa dependerán el presupuesto, los refuerzos y las bajas para el año próximo.

Hace rato no se recuerda un clásico de Avellaneda con tanto nervio. En un rápido repaso, los de Independiente marcan aquel de diciembre de 1983, que terminó con el título propio y con Racing en la B. Los de la Academia se regodean con el último descenso de los Rojos, en 2013, y ríen por aquel éxito en la Supercopa 92, en la que eliminaron al tradicional rival con un gol con la mano de Claudio García, en el 2-1 en el Cilindro. La revancha terminó 0-0.

Nada de consuelo tendrá el perdedor, pese al lugar reservado en la Copa Sudamericana. Independiente y Racing saben dónde está la mayor ganancia: en la Libertadores, en sentirse felices en un partido que vale doble.

Pellegrino prueba variantes por si no llega Mancuello

Federico Mancuello quiere jugar el clásico pese al esguince en el tobillo izquierdo, aunque el DT de Independiente, Mauricio Pellegrino, prefiere cuidarlo para la revancha en Racing. Por eso practicó con Matías Pisano en lugar del capitán. El otro cambio sería el ingreso del uruguayo Diego Rodríguez, en lugar de Jesús Méndez, suspendido. Así, la probable formación es D. Rodríguez; Toledo, Pellerano, Cuesta y Tagliafico; Ortiz y D. Rodríguez Berrini; Benítez, C. Rodríguez y Pisano o Mancuello; Vera.

Cocca piensa en un esquema con un solo delantero: Bou

Diego Cocca cambiaría el esquema en Racing por dos motivos: la ausencia de Diego Milito, suspendido, y porque sabe que, como local, Independiente tratará de hacer una buena diferencia para el desquite. Entonces, el entrenador practicó con Gustavo Bou como único atacante. Además, los defensores Luciano Lollo y Nicolás Sánchez superaron las molestias y no tendrán inconvenientes para ser titulares. El equipo se alinearía con Saja; Pillud, N. Sánchez, Lollo y Grimi; G. Díaz, Cerro, Aued y Acuña; Romero; Bou.

jt

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