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La ansiedad interna del mundillo boquense y el apuro externo del entorno del club por volver a observar a Juan Román Riquelme en un terreno llevaron a pensar que el enganche viajaría hoy por la tarde a Montevideo junto con el plantel y en un vuelo de Pluna para ser titular en el desafío de mañana frente a Defensor Sporting, por el primer choque de los octavos de final de la Copa Libertadores. Sin embargo, cuando en el mediodía de ayer se conoció que el enganche ni siquiera estaba concentrado, un sentimiento de pesadumbre envolvió la escena. El fantasma sobre un debilitamiento en la zona plantar derecha -lastimadura que lo perturba desde hace un mes- sobrevoló la Ribera, pero la decisión de no actuar en Uruguay fue consensuada con el conductor, Carlos Ischia, y con el cuerpo médico, que es sumamente optimista con respecto al futuro cercano. Incluso, el propio jugador espera jugar un tiempo en el partido del domingo próximo, ante Arsenal, por el Clausura, y afrontar en buenas condiciones atléticas el desquite ante Defensor Sporting.
Varias versiones giraron alrededor de la lesión de Román, con mayor o menor certeza. Hasta un insólito rumor, desmentido por Ischia hace unos días, indicó que el jugador nacido en Don Torcuato se había quemado el pie con una brasa mientras hacía, descalzo, un asado. Ahora bien, ¿cómo se produjo y actúa la ya renombrada fascitis plantar que afecta el pie derecho de Riquelme? Ante la inquietud de LA NACION, Pablo Ortega Gallo, uno de los médicos del plantel xeneize, explicó: "La lesión es en la fascia, una suerte de tendón que une los dedos con el talón. Se inflama por un golpe directo, puede sangrar y provoca un profundo dolor. En el caso de Román no se puede hablar de que se le produjo por un episodio único, como podría ser una infracción recibida ante Guaraní, por ejemplo. Se genera por traumatismos repetidos. Además, una vez lastimado, cada paso de una persona es traumático. Pero antes de parar, Riquelme ya estaba con esa molestia".
Ortega Gallo describió que la lesión "no es frecuente ni tampoco ocurre que se produce una en un millón". Pero añadió: "Lo complicado de este caso es que se trata de Riquelme, con todo lo que implica que esté sin jugar. Porque esto se cura con reposo. Ayer (por anteayer), por ejemplo, volvió a hacer fútbol y sintió un poco de dolor, pero era lógico. Pero dos semanas antes ni siquiera podía pisar y la evolución es buena, está dentro de los plazos previstos".
Walter Capote, médico de Independiente, describió que el tratamiento de recuperación de la fascitis plantar "es rebelde". "Con el solo hecho de estar parado, el estado puede empeorar. Salvo que se camine con las manos, la recuperación demanda tiempo", aportó el doctor de los Rojos, que en el torneo pasado trató un caso similar al de Riquelme: el de Damián Ledesma, que se lesionó solo, al saltar y caer en una superficie dura e irregular, pero se recuperó en tres semanas.
De todos modos, cualquier nubarrón en el cielo fue desviado por el propio N° 10, que en ESPN Radio Rivadavia, señaló: "Estoy un poco mejor. Por momentos el pie me molesta, pero nada que ver con la semana pasada. La idea es poder estar frente a Arsenal (...) Llevo 30 días trabajando con los kinesiólogos, incluso de noche, cuando los muchachos están concentrados y me toca ir al hotel. Tengo muchas ganas de jugar en Uruguay, pero tampoco hay que cometer locuras. Lo más lógico es esperar un poco".
Ischia y Riquelme charlaron durante la mañana de ayer, en Casa Amarilla, y allí tomaron la decisión de no apresurarse: "Probamos muchos ejercicios para ver cómo estaba y noté que, cuando arrancaba y frenaba, sentía algunas molestias, aunque estoy contento porque fueron dolores que se soportan. Si no aumenta esa molestia, no voy a tener problemas en jugar el domingo".
En la misma sintonía que Riquelme, Ortega Gallo dijo ser "recontraoptimista" en cuanto al futuro cercano del enganche. "No es para nada apresurado pensar que va a estar a disposición del técnico en los próximos partidos. Se verá día tras día. Pero vamos a seguir aumentándole las cargas y seguirá con el tratamiento médico y kinésico hasta que de una buena vez por todas se olvide de la lesión y pueda volver a hacer lo que más le gusta: jugar al fútbol".
Llegó la hora de la verdad para Boca en el semestre. En el fondo de las posiciones del Clausura, todos los sueños están consignados en la Libertadores. Riquelme, abanderado del último título continental en 2007, cuenta día por día para volver a despojarse de una maldita lesión y poder intentar cumplir ese sueño xeneize.

