Racing, en una crisis sin fin: perdió ante Estudiantes 1-0, con un gol en contra

Otra derrota de Racing
Otra derrota de Racing Fuente: LA NACION
La Academia sigue sin ganar en el torneo Inicial; suma dos puntos sobre 33 posibles; con Nacho González como DT interino volvió a mostrar todas sus falencias; mañana asume Mostaza Merlo
Alejandro Casar González
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14 de octubre de 2013  • 10:16

El 21 de junio, Racing se creyó en la cima del mundo. Montó una fiesta histórica para burlarse de su rival de siempre, Independiente, que había descendido. La Academia era todo risas. Se encomendaba en el futuro de una generación que insinuaba talento y auguraba títulos. Mientras media Avellaneda soñaba en grande, la otra sufría.

Pasaron 114 días. Y Racing se cae sin paracaídas de aquel Everest futbolero al que se había subido en junio. Cada semana pierde un poco más de crédito. Cada partido muestra una versión más pálida. Cada uno de esos juveniles -De Paul, Zuculini, Vietto- que antes encaraba hoy se escuda en el anonimato. Cada gambeta que antes terminaba bien ahora desemboca en un contragolpe del rival. La Academia sufre los partidos, al extremo de que no haga falta hacerle más de un gol para ganarle.

O ni siquiera eso: en la cancha de Quilmes, Estudiantes le ganó sin convertirle. Porque el que vulneró su propio arco fue José Luis Gómez, cuando apenas se había jugado un minuto del segundo tiempo. El destino está tan ensañado con los albicelestes que justo Gómez -jugó de lateral derecho y atacó cada vez que pudo- fue el mejor de los suyos. Del resto, más allá de los habituales milagros que hace Saja con las dos manos, ni noticias.

Porque Racing se acostumbró a perder: en sus jugadores hay más gritos que rebeldía. Por mal camino va el equipo si Saja se la agarra con Fernando Ortiz por un córner ingenuo. O si De Paul les protesta a sus compadres porque la pelota no le llega. Y algo de razón tiene el número 10: hace rato que Racing sufre un apagón futbolístico. Pretende alumbrar un partido con destellos -los de Gómez, sumados a algún arranque explosivo de Vietto-, pero sufre por los desacoples defensivos, y porque Pelletieri está lejos de ser ese pulpo que fue en Lanús.

Las lesiones tampoco le dan paz. Camoranesi, un ex campeón del mundo que está para poner el penúltimo pase y habilitar a Vietto, apenas pudo jugar 20 minutos, por culpa de un problema muscular. Viola está desgarrado. Regueiro, de licencia médica por un grave problema familiar. Pillud, con hepatitis.

Al cóctel futbolístico Racing le suma el terremoto institucional que sufrió en las últimas semanas. El equipo pierde puntos; la institución hace rato que perdió seriedad. La combinación es letal. Repercute adentro y afuera. Termina ahogando a los futbolistas, que cometen errores infantiles: les ganan la espalda, se equivocan en pases de diez metros, erran goles debajo del arco rival (como De Paul, en el primer tiempo, cuando Rulli estaba vencido). Les hace falta un revulsivo -¿será Mostaza Merlo, el hombre del último título, que asumirá hoy a las 14?- para volver a creer.

A este Racing que deambula la cancha y piensa más de lo que ejecuta Estudiantes lo venció con un gol en contra y tres puntales: Desábato, para desbaratar todos los pelotazos hacia Vietto; Gil Romero, para distribuir y dar el pase preciso, y Carrillo, para luchar en soledad con Ortiz y Cahais. Al Pincha sólo le sobra actitud. Tiene fútbol en cuentagotas, y depende en exceso de lo que puedan hacer los laterales volantes -ayer, Leonardo Jara y Jonathan Silva-. Ellos percuten la defensa rival. La abren. Suelen generar los huecos por donde los ligeros (Patricio Rodríguez y Franco Jara) consiguen las jugadas de ataque. Carrillo se alimenta de ellos. Es el encargado de la definición.

El festejo de Estudiantes
El festejo de Estudiantes Fuente: FotoBAIRES

El Pincha todavía está acomodándose al guión europeo que le propone Mauricio Pellegrino, su entrenador. No pierde -sólo cayó una vez, en Rafaela-, pero tampoco gana: apenas consiguió tres victorias. El éxito en la cancha de Quilmes le servirá parar reafirmar conceptos y creer en el sistema, que aún debe pulirse. A sus hinchas poco les importará que enfrente haya estado el peor equipo del fútbol argentino. Ese que hace casi tres meses festejaba el descenso de su archienemigo y hoy tiembla al ver cómo su promedio se desinfla semana a semana.

Pellegrino: "Es un resultado fundamental"

El triunfo frente a Racing es mucho más importante por su significado que por los tres puntos. Para Estudiantes, la victoria implica que el camino es el correcto. Así lo siente su entrenador, Mauricio Pellegrino: "Es un resultado fundamental, porque estuvimos muchos partidos sin ganar y eso hace que disminuya la confianza", se sinceró el ex DT de Valencia. Y agregó: "Era importante volver a ganar, para que se vea que está trabajando bien". El capitán, Leandro Desábato, opinó: "Se nota que estamos creciendo partido a partido. De a poco nos estamos consolidando".

  • Camoranesi, lesionado Apenas se habían jugado 20 minutos cuando Mauro Camoranesi (foto) sintió un pinchazo en la parte posterior del muslo izquierdo. Solo, se retiró de la cancha. Sabía que no había arreglo. Hoy se le harán estudios: se presume un desgarro.
  • Sin estadio con Quilmes En la fecha 13ra, Estudiantes tiene que jugar con Quilmes como local. El estadio Cervecero, habitual sede, está descartado. Igual que el estadio Ciudad de La Plata, afectado al Súper TC 2000. Tampoco podrá ser en Arsenal (la Municipalidad de Avellaneda no lo permite) ni en Lanús. Por ahora, el partido no tiene sede.
  • Iguales en el promedio El triunfo de Estudiantes provocó que ambos equipos tengan el mismo promedio: 1,310. Suman 114 puntos en 87 partidos. Por ahora, lejos del peligro.
  • El gol en contra de Gómez

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