San Lorenzo-Huracán, Copa de la Superliga. El clásico que en 84 días dio un giro de 180 grados

Blandi y Belluschi, por el lado del Ciclón; Mancinelli, Rossi, Walter Pérez y Salcedo, en el clásico jugado a principios de 2019
Blandi y Belluschi, por el lado del Ciclón; Mancinelli, Rossi, Walter Pérez y Salcedo, en el clásico jugado a principios de 2019 Fuente: LA NACION
Fernando Vergara
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13 de abril de 2019  • 23:59

En un fútbol argentino que es el mismísimo mundo del revés, San Lorenzo y Huracán disputaron en el arranque de 2019 un clásico que debió jugarse en noviembre de 2018, hasta que la final de la Libertadores entre Boca y River trastocó varios planes. Con el Globo entonado y en zona de Copa Libertadores, y un Ciclón que no hacía pie en la Superliga, el 20 de enero igualaron 0-0 en el Nuevo Gasómetro. Dos meses y 23 días después, dos de los protagonistas de uno de los cruces más importantes del país volverán a encontrarse, ahora en la Copa de la Superliga. Y de trazar un paralelismo, ambas realidades dieron un giro de 180º: embalado, el equipo de Jorge Almirón está invicto en la Libertadores y con el terreno allanado para acceder a los octavos de final. El de Antonio Mohamed, en tanto, viene de ser goleado 4-0 por Cruzeiro en el mayor certamen continental y ganó apenas uno de sus últimos 13 compromisos.

Con este panorama, bien distinto, San Lorenzo y Huracán se medirán hoy desde las 17.45 en el Bajo Flores. Almirón, con la confianza que dan los buenos resultados, logró tomar aire y sacar la cabeza del agua desde hace un par de semanas. Un soplo de alivio después de varios meses en los que naufragó entre sobresaltos deportivos. Ahora, su andar en la Libertadores es tan provechoso en cuanto a los números que el Ciclón se convirtió en el segundo club argentino en toda la historia en finalizar con su valla invicta los primeros cuatro compromisos de la primera ronda. Boca, en 1977, resultó el primero. Inclusive, los azulgranas, superaron su mejor comienzo en el certamen continental, que se remontaba a 1992.

Debería sacarle jugo San Lorenzo al empujón copero. De hecho, el 2-0 contra Melgar también le sirvió para ganar un encuentro por dos goles de diferencia después de casi un año. La última vez que lo había logrado fue contra Belgrano, en mayo del año pasado (2-0). El resultado ante los peruanos les devolvió tranquilidad y esperanza: ahora, apenas precisan un punto de los próximos seis para clasificar sin depender de nadie. Es cierto, al equipo todavía le falta velocidad, aceitar el juego en el medio campo y principalmente cambiar el ritmo una vez que llega a los tres cuartos de la cancha. Romper líneas y defensas adversarias. De momento, la reacción responde más al espíritu y a la actitud que al juego. Pero también el Ciclón encontró solidez en piezas como Fabricio Coloccini, Raúl Loaiza, Andrés Herrera y Román Martínez, por caso. En un equipo marcado por los momentos, haber recuperado la frescura de Nahuel Barrios es otro buen indicio. No es poco para un equipo que caminaba sin rumbo.

Los de Boedo podrían vivir hoy otra particularidad. Después de 75 encuentros, el entrenador tendrá en sus manos la posibilidad de repetir el mismo equipo. Sin Marcos Senesi (distensión de grado 1 en el psoas izquierdo), la zaga central estará conformada nuevamente por los experimentados Coloccini y Gonzalo Rodríguez. El capitán Nicolás Blandi, también con algunos inconvenientes musculares, será titular. En varios de esos apellidos se volcará el planteo de Almirón para seguir sumando confianza.

Huracan, en tanto, suma cada vez más preocupaciones y tormentos. El equipo no responde en la cancha y transita un año de traumáticos resultados. En medio de la penuria futbolística, Mohamed insiste en que el plantel está en un momento de transición y cree que podrán revertir la situación. Pero el respaldo en cuanto al funcionamiento colectivo no aparece y el clásico de esta tarde podría marcar un quiebre. En el horizonte también se avecina la revancha del próximo viernes contra el Ciclón en el Palacio Ducó. Así, se vislumbra como una semana clave para el futuro del DT.

Encima, el Globo viene de ser vapuleado en Belo Horizonte (4-0 con Cruzeiro) , y fue sancionado por la Superliga con la quita de seis puntos por irregularidades económicas. No obstante, por la apelación, la sanción no será aplicada hasta que el fallo quede firme. La confusión y el desconcierto forman parte de los días de Huracán, que va de sopapo en sopapo.

Sumado a todos estos inconvenientes, el entrenador no podrá contar con Iván Rossi ni Israel Damonte, suspendidos por llegar al límite de amarillas, mientras que Federico Mancinelli tendrá que verlo desde afuera por una lesión (distensión en el aductor derecho). Tarea compleja para Mohamed y un conjunto que está en una etapa negativa, en la que se apura y toma decisiones equivocadas. Los tres goles que recibió en poco más de 30 minutos en Brasil reflejan que en defensa tampoco transmite seguridad ni tranquilidad.

San Lorenzo y Huracán tendrán un mata-mata en una eliminatoria de una copa nacional después de 26 años, cuando los de Boedo dejaron en el camino al Globo en la primera etapa de la Copa Centenario 1993. Las circunstancias y la evolución de ambos en los últimos dos meses invitan a pensar en un escenario más propicio para los azulgranas. En el juego de las diferencias, los 84 días que transcurrieron desde el último clásico parecen un mundo. En el medio pasó de todo.

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