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ROSARIO.- El clásico se espera como nunca. En los últimos tiempos, no se vivió con tanto entusiasmo. Es que de ambos lados las expectativas son grandes. Esta vez, no será un choque para salvar el honor en el Parque Independencia. Ahora, además, está en juego la pelea por el campeonato. Boca está mucho más cerca de lo que parecía al comienzo del Apertura y por eso Newell’s y Central sacaron a relucir las credenciales de la ilusión. Los dos sienten que un empate no será negocio en el choque de mañana, a las 15.30.
Newell’s, en el cuarto puesto, está mas obligado porque se fue perdedor en los últimos dos clásicos (0-2 y 0-3). Central, el escolta solitario, está al acecho. El conjunto del Bambino creció a partir de la explosión de sus intérpretes, como Jairo Patiño. Pero los altibajos del equipo son pronunciados. De una victoria frente a River, en el Monumental, a una caída frente a San Lorenzo en su propia casa. "El clásico va a salir tremendamente emotivo. Con jugadores de ataque de un lado y del otro", anticipó Veira.
Rosario Central está vestido a la medida de Miguel Russo, con ropas de fajina, transpirando la camiseta, aunque sin demasiado brillo. Es efectivo, seguro y anotó más goles que Newell’s en el certamen (14 contra 11). Salvo contra Boca (derrota por 4-0), no fue superado por nadie. Avanza a velocidad crucero.
Ambos planteles tienen virtudes. Luciano Palos en el arco, el patrón Jorge Bermúdez; Gastón Aguirre y Ariel Rosada -a veces se excede en el juego brusco- tienen un desempeño interesante; Patiño desequilibra, juega, aporta fantasía, equilibrio y llega al gol. "Será mi primer clásico, así que lo espero con mucha ansiedad", comentó el colombiano. Mauro Rosales es una carta fuerte: desborde, gambetas y gol. Julián Vásquez aporta un toque de distinción en el área.
Central encontró en Julio Gaona mucha seguridad. "Hay que ganar sí o sí. Vamos a demostrar que nuestra campaña no es de casualidad", dijo el arquero. Horacio Carbonari, con su experiencia, es la voz de mando de una defensa sobria. Sobre la situación de ingresar en el clásico con la bandera rival, el defensor sostuvo: "No sé si eso ayuda a controlar la violencia. Lo único que no queremos es polemizar".
En el medio campo aparecen jugadores generadores de juego como Barros Schelotto, Messera, Pablo Sánchez y Ezequiel González, pero hasta aquí fueron irregulares. Sí tuvieron picos individuales que le dieron un plus momentáneo. En esta materia el abanderado fue Vitamina Sánchez.
Germán Herrera, autor de cuatro goles, es la figura en el ataque: "Vamos a dejar el alma para ganar. Queremos seguir de racha".
Palos está confiado: "En el clásico anterior no llegamos bien y perdimos 3 a 0, pero ahora me veo festejando y dándole una alegría a la gente de Newell’s".
Miguel Russo suele decir para dar cuenta de las exigencias de su equipo, que "ésto es Central". Justo él que está invicto en el clásico, con dos victorias y un empate. El Bambino, fiel a su estilo, trató de desdramatizar la rivalidad durante la semana. Hasta bromeó: "El domingo será una fiesta; incluso ya se le mandó la invitación a Cameron Díaz".
El domingo no es un partido más. Es el clásico rosarino. No hay lugar para indecisos.


