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Sebastián Morquio derrocha calle; habla de códigos, del fútbol y de la vida. Tiene la frontalidad y la simpleza de un muchacho de 26 años que se crió en un barrio caliente de Uruguay, que supo ser pesado en sus tiempos de barra brava de Nacional y que no lo esconde ni se avergüenza, porque la vida lo hizo así y así forjó su personalidad. Quizá por eso afronta los problemas con crudeza, sin vueltas y le pone el pecho a los golpes; las paradas difíciles son su especialidad. Tras la victoria de Huracán sobre River por 2 a 1, en el Monumental, Patota , uno de los referentes del plantel de Parque Patricios, habló con LA NACION.
"Cuando terminamos el partido descargamos mucha bronca interna por todo lo que habíamos pasado. Fue un placer muy grande", comenta.
-¿Por qué tanta bronca?
-Nosotros no hablamos cuando todos decían que nos íbamos a comer ocho goles. No teníamos técnico.., el primer entrenamiento de la semana lo hicimos solos, con el preparador físico del club, hasta que apareció Jorge Célico. Nos invitaron a una fiesta como partenaire, pero a un equipo herido siempre hay que respetarlo. A nadie le gusta ir a una fiesta y pasarla mal, sobre todo cuando te invitan para cachetearte. Nos tocaron el ego, el fuego interior. Dicen que fue casualidad. Que sigan hablando pavadas, la verdad se ve cuando empieza el partido. Pero fíjense, ¿cuánto hace que no nos gana San Lorenzo?, ¿cuánto hace que River la pasa mal contra nosotros? ¿Tanta casualidad?
-Varios jugadores se lo dedicaron a Brindisi.
-Yo se lo dedico a mi familia, a mi novia, a mis amigos..
-Se te nota molesto.
-Me echaron muchas culpas... Por hablar de frente la pasé mal, ya está, no quiero hablar más. Para mí, la vida es blanco o negro, yo soy así, frontal, y no voy a cambiar; eso a algunos les puede molestar, pero yo puedo dormir muy tranquilo.
-¿Los problemas que hay en el club no influyen cuando salen a la cancha?
-Si vos cobrás, practicás como corresponde y hacés las cosas bien, seguramente a lo largo del torneo te va a ir mejor que a un equipo que no hizo pretemporada, al que llegaron jugadores dos días antes del primer partido, al que se le fue un DT y del que se alejaron varios jugadores importantes. Todos esos problemas hacen que si salís adelante, lo hagas más fortalecido, y contra River, Huracán demostró eso. Es el primer paso.
-¿Qué tan mal están?
-Y... hay que ser comprensivo, los dirigentes muchas veces nos dicen que están pagando la inexperiencia, y está bien. Muchas veces nos tenemos que ayudar entre los jugadores, o a los masajistas, a los utileros. Cuando se puede, los que nos sobra se comparte, pero hay veces que no hay resto, que te da justo para llegar a fin de mes. Lo del jugador rico es un mito, se da en pocos casos, la mayoría es gente común, que vive con lo justo. El otro día, cuando veía lo del padre de los Milito, yo pensaba, si me secuestran a mí, o a cualquier jugador de Huracán, ¿qué hacemos, a quién van a llamar?, porque no estamos bien, la estamos peleando como podemos.
-¿Cómo pueden salir de esto?
-La gente fue en caravana a River, sabiendo que la podía pasar mal. Yo tenía conflictos con los dirigentes por problemas contractuales, los llamé y les pedí que me dejaran jugar y ellos aceptaron. Tirando todos para el mismo lado, se puede salir adelante, si cada uno cuida su chacra, no vamos a ningún lado.



