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El arquero de Vélez, Gastón Sessa, no recapacitaba y sus malas conductas se repetían con una frecuencia que invitaban a un llamado de atención. El técnico Ricardo La Volpe decidió no concentrarlo para el partido de mañana frente a Banfield, con la intención de protegerlo de la exposición que generaron sus desmedidas reacciones dentro del campo de juego.
En principio, se informó que el arquero tiene un fuerte golpe en una pierna, pero los motivos de su desafectación serían otros. Anteanoche, en Montevideo, en la caída de Vélez por 2-0 ante Nacional, después de que Cardaccio pisara la pelota cuando el árbitro ya había cobrado un offside, Sessa agarró del mentón al volante uruguayo y motivó que los jugadores de Nacional lo fueran a buscar. Desde ese momento, los ánimos subieron de temperatura y en el final del partido hubo un tumulto. Además, camino del vestuario, manoteó una cámara para que no lo filmara. Una vez más fue noticia por su mal comportamiento.
La Volpe y los dirigentes coinciden en que Sessa es el capitán y el más "veterano" de un plantel de Vélez que se caracteriza por su juventud y, simplemente por esas razones, debería ser el primero en dar un buen ejemplo. Los impulsos le juegan en contra y se reiteran en forma llamativa. Es por eso que el entrenador habría decidido darle descanso y en el arco del equipo de Liniers estará Sebastián Peratta.
El 28 de marzo último, en Porto Alegre y frente a Inter, el arquero protagonizó un hecho curioso. En pleno partido, y repentinamente, tras una usual discusión futbolística, el Gato Sessa insultó a Maximiliano Pellegrino y luego, con asombrosa violencia e impunidad, le dio un cachetazo. Para fortuna del conjunto de Liniers, el árbitro Jorge Larrionda no advirtió la agresión porque, si no, Vélez se hubiera quedado con un hombre menos.
Sessa volvió a hacer de las suyas en Córdoba. En el partido que Vélez perdió con Belgrano por 3 a 0, el arquero le pegó un fuerte pelotazo en la cara a un alcanzapelotas porque, según él, hacía tiempo. Como si fuera poco, en el entretiempo, camino del vestuario visitante, el arquero se tomó sus zonas íntimas en respuesta a un fotógrafo que se acercó para retratar su salida. Por este hecho fue imputado de infringir el artículo 54 inciso 9 del Código de Faltas que rige en Córdoba, que especifica que se sancionará a todo aquel que con ademanes o gestos provoque la alteración del orden público. Sin embargo, el Tribunal de Disciplina de la AFA todavía no resolvió si lo sancionará de oficio. El caso de Sessa es especial, ya que no fue expulsado ni informado por el Pablo Lunati por los gestos obscenos tras el partido ante Belgrano y tampoco por su agresión a un alcanzapelotas durante el encuentro.
La serie en que a Sessa lo traicionó su temperamento tiene varios capítulos más. En octubre de 2002, ante San Lorenzo, tomó del cuello y amagó con pegarle al juez Sergio Pezzotta; esa insensatez le valió 12 fechas de suspensión. Pero el castigo no le permitió reflexionar sobre su conducta dentro de la cancha, ya que en agosto último, no bien Pablo Lunati marcó el final frente a Lanús, Sessa salió disparado, ante la confusión de todos, en busca de Lucas Castromán, que había sido expulsado. Entre el defensor Marcelo Bustamante y un utilero lograron tacklearlo e interrumpir su objetivo: recriminarle al delantero el haber dejado al equipo con 10 jugadores. Increíblemente, más frío, Sessa confesó que con Castromán no pasaba nada, porque era su amigo, y hasta compartió vacaciones con él.
Su mala conducta se repite y lo perjudica. A tal punto que lo deja al margen de la competencia.



