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El fútbol convive con muchas historias escondidas. Esta es tan sólo una entre tantas...
La familia Tissone dejó el país por la crisis económica. Fue en 2003, con rumbo a España por las facilidades con el idioma. Fernando, el mayor de dos hermanos (el otro es Cristian), había pasado por las inferiores de Quilmes, Independiente y Lanús. Tenía apenas 16 años y el futuro de gambetas y goles parecía truncarse.
No bajó los brazos y siguió entrenándose por su cuenta en Madrid. Jugaba en las plazas, cada vez que veía que se armaba algún picado. Se acercaba a puertas que se cerraban antes de golpearlas. Apareció un contacto futbolístico en Como y la familia se mudó a Italia. Fueron todos: papá Lino, mamá Stella Maris y Cristian. Todo parecía encaminarse. A los seis meses de su llegada, cuando Fernando comenzaba a hacer pie firme, el club quebró.
Otra vez la ilusión astillada. Sin embargo, la vida siempre reserva sorpresas. Un espía, que no falta en el fútbol moderno, le acercó los datos de Fernando a Juventus, y allá fue a probar suerte a mediados de 2004.
Se entrenó dos meses. Jugaba como enganche, su puesto natural. Hasta recibió elogios del DT Fabio Capello. Sin embargo, apareció otra piedra en el camino: se le ofreció un contrato muy bajo, justo en el momento en que Udinese lo tentaba para unirse a sus filas. Otro espía había aparecido en escena...
"En ese momento pensé que como jugador joven me convenía dar los primeros pasos en Udinese", recuerda Fernando. Y fue a tentar al destino, una vez más. El director técnico Luciano Spalletti lo vio, le gustó y lo retrasó un poco en la cancha: volante central...
Desde entonces todo siguió a ritmo vertiginoso desde su llegada a fines de noviembre: un mes después, en diciembre, antes de la última Navidad, lo ascendieron al equipo mayor. A mediados de febrero le llegó el transfer internacional y quedó a disposición del cuerpo técnico. El 19 de ese mes fue suplente con Inter y cuando por fin le llegaba su hora, un esguince de tobillo postergó sus sueños. Otro traspié. Y el 23 de abril, por fin, ingresó en el último cuarto de hora contra Siena, y se repitió el 1º de mayo con Atalanta. ¡En seis meses, pasó de la nada al gran debut en el calcio! Y con un contrato asegurado hasta 2008...
"Fue todo muy rápido. Por suerte me adapté bien, rendí y jugué", contó a LA NACION en su breve regreso al país antes de volver a Italia, para incorporarse a la pretemporada que actualmente el equipo realiza en las montañas de la región del Friuli. En Udinese conoció a Roberto Sensini, que lo apadrinó. "Compartimos la habitación y trato de aprender mucho de él. Es una gran persona y tiene una conducta ejemplar. Tiene 39 años y sigue jugando; es admirable". Una curiosidad: Sensini es el más viejo del plantel y Tissone, el más joven.
El Cabrito, como lo comenzaron a llamar por su barba que nace debajo de la pera y se extiende varios centímetros, tiene ciudadanía italiana. Rápidos, los dirigentes quisieron hacer de él un nuevo Mauro Camoranesi y le ofrecieron nacionalizarse para jugar con la Sub 20 azzurra el último Mundial de Holanda. "Quiero a mi país y por eso les dije que no. Prefiero apostar todo para jugar en la Argentina. En Lanús tuve como preparador físico a Martín Tocalli, el hijo de Hugo. El me conoce bien", cuenta y piensa en Canadá 2007, el próximo torneo de la categoría. Fernando cumplirá 19 años el domingo próximo, y por eso puede soñar con ponerse la celeste y blanca en esa cita?
Cuando terminó la temporada, Gino Pozzo, el presidente, le dijo a papá Lino: "Tiene un futuro muy bueno. No sé a qué techo puede llegar". Udinese, que fue tercero en una gran campaña, se prepara para un año especial: el torneo italiano y la Liga de Campeones de Europa. Otro sueño que Fernando Tissone compartirá con su almohada...
Roberto Sensini le dedicó elogios y palabras de afecto a Fernando Tissone: "Antes de que llegara a Udinese no lo conocía. Y después fue todo muy rápido. Es cierto que lo adopté y lo ayudé al principio, más siendo argentino. Pero es lo lógico".
Sobre su estilo de juego, comentó: "Es un chico con mucha personalidad. Udinese es una sociedad que ve un jugador joven interesante y lo toma. Es un volante con manejo, mucha movilidad y buena pegada. En Udinese jugamos 3-4-3 ó 3-5-2 y el se para muy bien delante de la defensa".
Finalmente, Sensini aventuró sobre el futuro de El Cabrito. "Es un chico que quiere mejorar y lo está logrando? Pocos llegan a primera en Italia en seis meses. Tiene muchas condiciones y mucho futuro". Demostrará su real valor con el tiempo. Estoy muy contento por lo que le pasa".
El fútbol argentino tiene otras historias de chicos que se van del país por problemas económicos de sus padres y encuentran su futuro en el exterior. El caso más reciente y resonante es el de Lionel Messi, que se fue del país en 2001. En ese momento su padre, que trabajaba en la fábrica Acindar, no podía pagar el tratamiento de 900 dólares mensuales que necesitaba Lionel para su tratamiento hormonal. Barcelona ofreció hacerse cargo del costo del tratamiento y entonces Messi, que jugaba en Newell´s, hizo las valijas y se mudó a España. El final de esta historia es conocido.


